Persuasión desde la emoción Parte 2

Publicado en Abr 3 2014 - 7:04am por Álvaro Bonilla
En el post anterior trabajé el tema de la desconexión emocional y básicamente argumentaba que era la responsable del fracaso en la comunicación con las mujeres, y de un cierto tipo de aislamiento en la mente. Un recurso bastante frecuente en los hombres consultantes de estrategias de seducción. Hoy seguiré con esta línea, trabajando en elementos más concretos de la inteligencia emocional.
He encontrado comentarios muy interesantes a partir del escrito y pienso que están centrados en que nos encontramos identificados con las excusas mentales, con las voces interiores saboteadoras, con las dudas frecuentes sobre si le gustamos a las mujeres o no, y la búsqueda obsesiva de información que se queda en un plano racional pero no se actúa y cuando se aplica usualmente no tiene resultados durables porque es que en la información disponible no nos ilustran formas de conectar y persuadir desde la emoción, más allá de la palabra.
Conectar a través de la emoción requiere entrenamiento, y sobre todo requiere que encuentres una clave en ti que puedes desarrollar. Me explicaré hablando nuevamente de mi vida: cuando empecé a formarme en coaching una de las cosas que más me impactó fue la sensibilidad de mis profesores, y sobre todo profesoras, porque básicamente tenían un idioma diferente al que yo usaba, era un idioma basado en la emocionalidad, el sentimiento y eso para mí era como chino avanzado.
Mi reacción fue la usual: defenderme con argumentos y calificarlas de cursis, sensibleras, poco serias, poco rigurosas. Era la mente hablando el lenguaje que yo ya conocía, es  decir, analizando excesivamente y juzgando, y sobre todo dialogando conmigo mismo mientras otros me hablaban. Es decir, seguía hablando solo, mientras el mundo afuera me mostraba muchísimas cosas. Eso es una forma muy particular de aislarse.
Al empezar a hacer ejercicios, estas personas me retroalimentaban sobre mi estilo de comunicación, demasiado argumentativo, demasiado basado en el lo literal, en el texto, en el “tema” de la conversación. Sin conectar, mantenía un diálogo que podía fluir en cuanto a su temática, pero en el cual las personas francamente se aburrían, y su cuerpo lo expresaba, miraban para otro lado, se distraían, no sonreían, era lo más cercano a tener una entrevista de trabajo con un alto nivel de tensión, no había relajación.
En este punto quiero que te quede muy claro algo, no es algo malo ser inteligente, ser ilustrado y tener un estilo de vida intelectual. Eso está perfecto y tendrás una ventaja maravillosa frente a otras personas. Sin embargo debes ponderar una debilidad que se deriva del poder que tienes, y es la otra cara de la moneda: no necesariamente el que más sabe es más feliz. La ignorancia tiene cierto grado de felicidad, al no conocer y analizar tanto puedes ver la vida sin tanto juicio y sin el critico que convive con las personas demasiado racionales, quienes se toman las cosas demasiado en serio y siempre sacan demasiadas implicaciones en actos quizá muy sencillos, lo cual los hace “mente dependientes”.
Tres cosas noto yo frecuentes en un “mente dependiente”: número uno, complica demasiado cosas sencillas como dar un beso, dos, la interacción en la seducción se vuelve un enorme tratado donde tiene ansiedad de dar pequeños pasos, y por último, y gravísimo, es incapaz de generar tensión sexual y escalar sexualmente.
Si sumas esos tres factores tienes la ecuación del fracaso en la seducción. La incapacidad emocional es un tipo de ceguera, porque no ves señales de interés, no sabes cuando dar el beso y no sabes como pasar a la intimidad sexual. Y la creencia es que “no entiendes lo que pasa”, y la verdad es que no hay que entenderlo demasiado, más bien hay que sentirlo.
¿Cómo carajos se siente Naxos? Pues activando dos herramientas: la intuición y la emoción. La intuición es algo que sientes en el pecho y el estómago y que te indica que vas por buen camino con una mujer  o simplemente no hay nada. Muchas veces me encuentro con clientes que juran que esa mujer les está siendo recíproca, al ver la situación como tercero me es demasiado claro que allí no hay nada. Cero. Vacío. Muchos insisten en ver esperanzas o “lucecitas” que les dan ánimo, pero la realidad es que es una mujer cordial pero nada más que eso. Y yo digo “¿por qué no lo percibe?”, sencillo, porque está en total desconexión, y su mente se quedó pegada analizando y buscando lo que no hay. Más a menos como buscar el avión de Malasia. 
La intuición te sirve también para saber cuando una mujer aparentemente indiferente siente algo por nosotros, en estos casos es imposible das pruebas de porqué lo sabes, simplemente lo sabes, lo sientes en tus vísceras, sientes que allí hay algo, algo más, ella se muestra fría, distante, pero tu sabes que si sabes “rascar” donde es, allí sale algo. Lo sabes y lo sientes. Y también puedes saber, por ejemplo, cuando una mujer simplemente se hace la linda  y la especial contigo para sacarte algún favor o algo así. Lo sientes, sabes a un nivel emocional, no racional, que detrás de sus sonrisitas y sus palabras solo hay una mujer interesada, y que a eso le falta algo.
Como ves te ahorras camino e inviertes mejor. Sobre el beso, sabes que es que no hay señales inequívocas para saber que ya tienes que besarla. Puede que ella esté cerca pero no es porque quiera un beso, o sabes que no necesariamente porque esté lejos es que no quiere nada. Nuevamente “lo sientes”, sientes que hay una cierta temperatura en el ambiente, y “sientes” como si fueras un imán que siente la tensión por su opuesto y te acercas y ya. No te pones a analizar el tema, y el asunto de la mirada triangular, y que si te mira los labios y que si esto y lo otro, que sirve desde luego, pero en la mente del racional resulta que no lo deja actuar.
Sobre carga de información, como cuando el computador se te bloquea porque tienes 25 aplicaciones abiertas. Eso pasa en la mente del racional.
Sobre la tensión sexual, simplemente es que una cosa es que te guste una mujer, y la desees y la quieras desnudar y hacerle el amor locamente, y otra cosa es que ella esté “copiando” y pensando lo mismo. Tensión sexual es cuando ambos sienten deseo y no lo han consumado. Cuando no es mutuo simplemente es porno mental. El racional desea, y se imagina toda la película, pero no es sexy, no es sensual, no provoca deseo. Las mujeres no tienen ni un mal pensamiento con él, porque no hay picardía, no hay contacto con el cuerpo, nada. Teme tocar, y cuando lo hace es torpe, incluso en abrazos simples, si una mujer siente que no eres bueno con tu corporalidad no va a sentir deseo.
Si siente que no te sabes mover, que “cargas” tu cuerpo, si no descubre algo “sexy” o “sensual” en ti no te deseará, si no te desea no hay nada que hacer. Esto va más allá de lo atractivo, de que tengas cuerpo de modelo, no, es cómo llevas lo que tienes. Así como hay mujeres que no son necesariamente modelos de Victoria Secret, pero “tienen algo”, se saben mover, tienen una sonrisa hermosa, un rostro hermoso, hay algo, un ingrediente que va más allá de sus medidas, y que hace que te guste. Eso mismo les pasa a ellas, es más, con más frecuencia de lo que nos pasa a nosotros.
Para no hacer más largo este post y dejar tema para otro, quiero sugerirte algunas medidas para que empieces a conectar con tu emoción:
1. Inicia una “dieta hipo informativa”: Haz el ejercicio, deja de consumir tanta información  de seducción. En el consumir información no está la clave, descansa de tanta lectura, video, foro, pregunta, audio, etc. Y por un momento digiera lo que ya has consumido, busca actuar y busca dejar de pensar en la seducción como una serie de pasos, para verla como una relación con una mujer.
2. Para contrarrestar la seriedad sonríe más: Muchos sienten que se ven más formales y más “interesantes” haciendo el serio, y no se dan cuenta que se ver tensos, preocupados, estresados. La emoción de ellas se abre de par en par cuando sonríes al verla, cuando sonríes en la interacción. Sonreír relaja tus músculos, te muestra abierto, franco y confiable. Recuerda no lo hagas como una fórmula, hazlo como quien deja un viejo hábito de hacerse en serio y trascendental y opta por incorporar la alegría  y la amabilidad a su vida. Quizá tu mente racional diga “pero a las mujeres les gustan los malos y no los tontos que sonríen”, y yo le respondo a tu mente: no te estoy diciendo que sonrías todo el tiempo como un estúpido, sino que incorpores las sonrisas a tu interacción. Esto no implica que seas visto como un idiota, sino como una persona alegre, positiva y eso atraerá a mujeres semejantes.
3. No suministres información en una conversación, ve más allá del qué haces, o por qué lo haces, sino que sientes al hacerlo. Es muy diferente decir que eres ingeniero y trabajas en creación de software para plataformas móviles (aburrido) a decir que tu misión es diseñar aplicaciones que conecten a las personas, que has descubierto la alegría que despierta en una persona una aplicación que le permite aprender a cocinar, pasa a hablar de la cocina como una pasión, de la comida favorita, de cuando fue la primera vez que probaste algo, del suave sabor de algo, compáralo con una sensación física: “es como un beso en los labios la sensación de dulzura de ese postre, sientes como es tan agradable al paladar que no quieres que se te acabe”.
4. Enséñale matices a tu voz, la voz plana no transmite nada, es como escuchar a Stephen Hawking hablando, incluso C3PO, el entrañable personaje de Star Wars, tenía inflexiones de voz, por ello las personas conectaron con ese personaje y es tan famoso. Las inflexiones transmiten matices de personalidad, emoción, vida. ¿Cómo lo puedes empezar a hacer? Sencillo: Escribe un texto y en cada palabra añade una flecha de hacia arriba y en la otra palabra una flecha hacia abajo, léelo en voz alta y sube la voz en las palabras de flecha hacia arriba y baja la voz en las palabras con la flecha hacia abajo. Toma textos, de cualquier tema y empieza a dibujar flechas hacia arriba y abajo y léelos, así empezarás a practicar matices de voz, y a subirla y bajarla en tu conversación.
Acá te muestro un ejemplo:
¡Que comience la cacería!

 

 

 

 

 

¡Hasta la próxima!