Persuasión desde la emoción Parte 3: Calibración y respeto por tu esencia

Publicado en Abr 29 2014 - 8:58pm por Álvaro Bonilla
Retomemos un punto interesante y es la línea que ya habíamos empezado sobre la persuasión desde la emoción. Y quiero trabajar contigo algunos temas que he recibido ya sea por consultas o por los comentarios directos a mi más reciente post o por lo que uno ve en los grupos donde es posible ver las preguntas que tienen muchos de ustedes.
Quiero trabajar el impacto que tiene el tema de la calibración. Definamos la calibración de una forma muy práctica: la calibración es saber la medida exacta para que algo funcione. Es muy parecido a la cocina. La calibración funciona cuando sabes qué medida usar de cada ingrediente, por ejemplo la sal, demasiada hará la comida absolutamente incomible, y demasiada poca la hará insípida. Algo tan sencillo como aprender la medida exacta es algo trascendental que determinará el éxito de tu receta. ¿Cómo lo lograrás aprender pues eso? Por ensayo y error y por esto es absolutamente indispensable que tú mismo pruebes y ensayes y te arriesgues a equivocarte, porque lo que para otros es una fórmula para ti es algo que no quizá no te funcione. ¿Por qué? Porque la combinación que tu tienes como ser humano es algo absolutamente único, y eso significa que tú mismo eres ya una receta, una fórmula única y lo que hace que algo funcione para otros quizá no es lo mismo que hará que para ti funcione.
Recurriré nuevamente a un ejemplo del deporte que para mí explica mejor la calibración y es la Fórmula 1. Si un piloto simplemente se limita a copiar la fórmula de otro (telemetría y reglajes) obtendrá muy pocos resultados, porque cada carro está diseñado para considerar el estilo único de pilolaje, y puede que con la configuración de otro simplemente no te adaptes, puede que te sientas incómodo porque el otro configuró una distancia de los pedales de freno y aceleración que para ti son muy cortos o muy largos, simplemente porque esa persona los calibró así atendiendo a su estatura por ejemplo. Si copias idénticamente la fórmula del otro lo que lograrás será tener un desempeño absolutamente alejado de tu potencial y poco congruente con lo que eres.
¿Qué es lo que hace la diferencia entre un extraordinario piloto (seductor) y uno que no tiene éxito? La capacidad de entender su propio estilo de manejo, sus propios rasgos para conducir y a partir de allí configurar su carro, y lo que le va a ayudar a potenciar más su estilo. Una persona simplemente no aprenderá por imitación, necesita encontrar su propia voz, necesita conectarse con qué es aquello que lo hace verdaderamente atractivo y a partir de allí comienza la labor de calibración.
Hay personas que esto lo hacen de forma absolutamente natural, no tienen que hacer complejos cálculos, simplemente han hecho un proceso más o menos inconsciente para calibrar su funcionamiento en sociedad. Esos ajustes se pueden aprender y pueden naturalizarse (con lo cual afirmo que ser natural es simplemente cuestión de tiempo: Todos pueden ser naturales a través del hábito y la repetición de conductas hasta que se vuelven inconscientes) ¿Qué me he encontrado yo? Que las personas que buscan formarse en habilidades con el sexo opuesto están descalibrados sobre su impacto con las mujeres. Es decir, no saben qué hacer para que les funcione la cosa. Y por ello uno los ve enredados en cosas sobre cómo mostrarse frente a una mujer y de allí la pregunta de “qué hago cuando estoy con ella”. 
Por una parte la inmensa teoría que han leído y la cantidad de videos que consumen de abordajes los dejan con más preguntas que respuestas y se bloquean por no poder decidir qué hacer con esa mujer en particular. Demasiada información que bloquea  lo que sientes, y bloquea lo que eres tú. Las teorías y diferentes autores han demarcado que las mujeres quieren a un cierto prototipo de hombre y cierto tipo de comportamiento. Y tú te centras en ser ese tipo de hombre y mantener esos tipos de comportamiento, y es allí cuando te encuentras, siguiendo mi metáfora de la fórmula 1, copiando la telemetría y los reglajes del carro de otro, y no te estás permitiendo conectarte con tu auténtica oferta de valor.
Atento a esto: cuando eres consistente con lo que eres y desarrollas tu capacidad emocional puedes hacer casi cualquier cosa y con ello conectar con una mujer y dar el siguiente paso que es involucrarte afectiva y sexualmente con ella. Cuando digo cualquier cosa quiero decir exactamente eso, es más, incluso cuando ni siquiera estás intentando hacer algo. Literalmente la seduces sin quererlo, sin la necesidad de adoptar la postura del seductor, que dice cosas audaces, que adopta ciertos movimientos, que siente la presión de recibir una respuesta positiva de esa mujer. Te das cuenta que le bajas la intensidad al rol que deseas adoptar de ser el súper seductor y descubres que estás conectando con ella y que estás fluyendo  y que algo se está moviendo ahí, comienzas a sentirlo y empiezas a “bailar” a ese ritmo. A veces decides adoptar el rol y la postura del seductor, a veces simplemente deseas  no presionarte, y descubres que igual conectas y atraes, es allí cuando descubres que las mujeres se sienten atraídas por lo que eres, y que no necesitas tener siempre un disfraz puesto. Ya has interioridad a tu esencia lo que te hace atractivo y simplemente lo expresas, incluso sin decir una palabra, con tu presencia.
En este punto déjame volver a elaborar algo que deseo desafiar de lo que pensaba y escribía en el pasado y es lo siguiente: “para seducir tienes que actuar siempre como seductor”. Pues déjame contarte que con el tiempo he entendido que puedo despojarme de esa pose, de esa postura y lograr tener un alto impacto. Y es eso hacía donde estoy orientado mi enseñanza, porque siento que las personas piensan “estoy mal, algo de mi no funciona, tengo mil errores” y me piden que reinicie su mente para que pueda lograr las cosas”. Lo primero que hago es simplemente trabajar en calibración, en el impacto que tienes con las cosas que haces y en adaptar su forma de ser natural para que mantenga las dosis adecuadas y pueda simplemente evaluar.
Algunos ejemplos:
  • Calibrar el uso de la razón  y la emoción. A veces debes pensar estratégicamente, otras debes sentir y dejarte llevar.
  • Cuándo debo sonreír y cuándo no. En un comentario me decían que sonreír demasiado puede hacerte pasar por estúpido. La respuesta es que necesitas calibrar la intensidad. Deberías mostrarte como una persona alegre y abierta, lo cual lo haces con una expresión de sonrisa, pero tampoco puedes pasarte a estar todo el tiempo sonriendo. Debes tener otras expresiones igualmente abiertas usando sólo los ojos, o solo los movimientos de las cejas. Debes combinar eso con miradas que muestren otras cosas: curiosidad, morbo, deseo, interés.
  • Mostrarte misterioso y también poder abrirte y contar cosas de ti.
  • Mostrarte colaborador, comprensivo y escuchar, y en otros momentos poner distancia, hablar más y no ser tan colaborador.
  • Permitirse ser discreto y en otras hablar de los logros que has tenido y las cosas grandes que has hecho.
  • En momentos hablar y en momentos escuchar.
  • En momentos divertirte, en otros mostrarte serio.

En últimas tú tienes el control y de acuerdo a la mujer y la situación y de acuerdo a lo que tú estimes debes calibrar el uso de cada uno de los ingredientes que tienes en tu personalidad. Por ejemplo, si eres de los que siempre quiere ser servicial y ayudar pregúntate ¿hasta qué punto eso está haciendo que te perciban simplemente como una buena persona y no cómo alguien atractivo? Y desde allí indaga ¿Qué necesitas agregarle a eso que ya posees para proyectar atractivo? Probablemente encuentres que no siempre debes ser servicial, y que en ciertos momentos no debes intentar salvar siempre a las personas o hacerles ver que eres útil para ser valorado por ellas. A veces debes quedarte viendo qué pasa y qué pueden hacer las personas por sí mismas. Probablemente puedas descubrir que ser servicial no es malo, es un valor, pero que debes moderar la intensidad, y que debes incluirle otras cosas para ser atractivo, como por ejemplo, ser más directo con esa mujer, no esperar que ella valore naturalmente tu deseo de ayudarla, sino que valore otras cosas que muestras, incluso tu capacidad de distanciarte en ciertos momentos, de decirle que “no puedes” o que “no tienes tiempo”, de no olvidarte por ella de que tu también tienes tus cosas. Quizá puedes desarrollar rasgos más coquetos en los cuales ella no solo te defina por lo buena gente que eres, sino porque en la conversación le muestras un coqueteo a veces ambiguo y a veces directo en el cual ella no sabe a ciencia cierta si le gustas o eres así con todas.

¿Cuánta variedad le puedes imprimir a tu comportamiento? Esa es la pregunta clave. La idea es de la seducción es partir de lo que hay, con ello lograrás una seducción más orgánica. Por ejemplo, en el caso que estoy ilustrando de nada serviría decirle a esta persona “es que eres muy bueno y por ello te toman por idiota, y lo que tienes que hacer es ser más mierda con las mujeres, has que ellas te hagan los favores, tienes que tener un carácter más fuerte porque las mujeres se aprovechan de las personas como tu”. Eso es absolutamente falso, lo que esta persona necesita es integrar más comportamientos atractivos y calibrar mejor la intensidad de su comportamiento servicial. Quizá en un futuro cuando tengan una relación esa mujer podría decir algo que he escuchado muchísimo “me encantó su generosidad y su capacidad de preocuparse por otros”. Este personaje lo que hizo fue hacer un ajuste, potenció un rasgo y lo integró con otros, en lugar de sentirse como un imbécil y pensar que las mujeres son todas unas aprovechadas, sí, seguro hay algunas que si lo son, pero no todas, además tu siempre puedes poner los límites, no eres una víctima de ellas a menos que tú decidas serlo.
Cuando uno revisa lo escrito de seducción y lo comprueba con la vida real uno se da cuenta que a muchas mujeres les gusta lo imperfecto, lo real y que lo que se escribe va en contravía de lo que una mujer espera de un hombre. A muchas mujeres les gusta salirse del molde y escogen hombres muy diferentes al estereotipo de hombre, y escogen una inmensa variedad de hombres muy diferentes. Por fortuna eso es así, por lo cual hay extraordinarias  posibilidades. Y de ello hablaré en el siguiente post: la vulnerabilidad, que es el temor a sentirnos débiles, a sentirnos vulnerables y cómo desde allí podemos construir otro tipo de seducción y desafiar esa teoría de ser siempre los fuertes y ser siempre los que mandan, y como calibrar ello e integrarlo a un concepto diferente de carácter y del macho alfa. Detrás de ello tocaremos ese miedo con el cual algunos se enfrentan al mundo femenino.
¡Que comience la cacería!

 

 

 

 

 

¡Hasta la próxima!