¿Qué pasa si te enamoras y deseas a una mujer religiosa y sexualmente conservadora?

Publicado en May 17 2016 - 5:47am por Álvaro Bonilla
 
 
Hoy quiero escribir sobre un tema para algunos bastante delicado y es cómo compaginar las convicciones religiosas con un camino de seducción.
Esta es una pregunta bastante frecuente en muchas de sus consultas, las cuales puedo resumir en dos direcciones:

  1. ¿Cómo alinear el deseo de seducir y estar sexualmente con una mujer si a la vez tienes una fuerte convicción religiosa?
  2. ¿Cómo establecer una relación romántica y sexual con una mujer religiosa y sexualmente conservadora?
Abordaré el primer punto, diciendo que usualmente la educación religiosa apunta a apagar el impulso sexual y a ponerle reglas, en el peor de los casos inculcando culpa y vergüenza hacia actividades sexuales como la masturbación o algunas formas de coito. Se asocia a que el sexo es lo opuesto a lo espiritual, el sexo es carnal, y lo demás es espiritual y en la vida virtuosa o “santa” se valoran las actividades más espirituales y se insta a disminuir las sexuales o carnales.

Las religiones cristianas en general inculcan un modo conservador y culpable de ver el sexo, en lo cual reconozco la intención positiva de hacer que las personas se hagan responsables de su sexualidad calculando sus consecuencias, pero es evidente que en medio de ello es inevitable caer en posiciones de blanco y negro, sin intermedios grises, en últimas, radicalismos bastante nocivos, en los cuales legislan e invaden espacios íntimos asociándolos a la aprobación o castigo divino.
Hay otro elemento importante y es que las personas son libres de tener sus convicciones, algunos conservadores y algunos liberales, algunos más radicales y algunos más flexibles. En este punto es muy importante el respeto y la no imposición de lo que tú crees que es correcto, en este sentido, es clara mi posición liberal respecto al tema sexual, aunque con un principio que para mí son las siguientes máximas (sí, uno puede crear sus máximas de conducta y no estar necesariamente sujeto a las que dictan las Iglesias): 

  • Nunca generar sufrimiento en la otra persona de forma intencional
  • Nunca utilizarle y engañarle para obtener sexo
  • Nunca hacer algo que la otra persona no desee, o no le haga sentir cómoda o no quiera. Con eso en mente y con la complicidad mutua en general cualquier cosa acordada es algo de su esfera privada.
Si eres conservador te respeto e invito a que se te respete.
Si eres liberal te respeto e invito a que se respete tu forma de pensar y tu forma de ver la vida.
La seducción no es el diablo. No es una forma corrompida de ver la vida y de ver las relaciones. No es una forma de depredación de las mujeres. Si la ves así quizá te has llevado una noción equivocada quizá debida a las decenas de escuelas de Seducción Rata que dicen “el fin justifica los medios”, cosa peligrosa y nociva. La seducción es una forma de vivir plenamente tu capacidad de vincularte, tu capacidad de enamorarte, que querer, de amar y de desearte, es una forma de conectarte con tu masculinidad y de dejarte tocar por la experiencia de admirar, querer, desear y compartir con una mujer.
La seducción es una filosofía de mejoramiento personal, es buscar ser tu mejor versión y vivir una vida más allá de tus límites, es ponerte en un lugar de cuidado propio y de expresión plena de ti mismo frente a otros de forma social. En una vida equilibrada es recomendable vivir la espiritualidad, de tal manera que te permita conectarte con un propósito, incluso con una visión trascendente al plano físico. Tu espiritual no es necesariamente tu religión, va más allá de tu credo y es la forma en que te preocupas por lo trascendente en ti y lo trascendente en los demás. El principal legado de la espiritual en la vida de una persona es que le permite ver de una forma más profunda a sí mismo, a los demás y la realidad.
Para mí una persona espiritual es una persona que me inspira y siempre busco aprender, además de que por mi experiencia les reconozco a la primera.
Si eres una persona conservadora, tradicionalista y apegada a un credo religioso es posible que las lecturas de seducción te provoquen disonancia cognitiva, es decir, que choquen de frente con tu marco de creencias y tu concepto de lo bueno y lo deseable. En este sentido es preciso tomar una posición: o cuestionas tus principios o simplemente dejas los estímulos que provocan la disonancia. En este sentido lo peor para una persona espiritual son los puntos medios, pues amplifican la culpa y la vergüenza y sobre todo hacen de ti una persona no congruente, elementos importantes en un hombre.
Necesitas observar cómo ajustar tus creencias y armonizarlas, cómo hacer que esa congruencia sea posible, te doy algunas preguntas para que las trabajes:

  • ¿Cómo integrar la espiritualidad y tu creencia religiosa con una visión particular de las relaciones entre hombres y mujeres?
  • ¿Cómo lidias con la sexualidad y cómo la integras a tu sistema de creencias religiosas?
  • ¿Qué tan presentes están la culpa y la vergüenza cuando piensas en lo que deseas de una relación con una mujer?
  • ¿Qué tanto dependes de la aprobación de tu figura de Dios, o de tu Iglesia o congregación para relacionarte con las mujeres?
Como revelé en la introducción a mi libro “La Seducción Inteligente”, mi conflicto con las mujeres y mi imposibilidad de relacionarme sanamente con ellas procede de mi formación tradicional y de haber estado tres años en un Seminario Católico con la intención de hacerme sacerdote: allí reforcé creencias de “pecado” asociado a las relaciones con las mujeres y me condicioné a relacionarme de forma distante con ellas.
El cambio de paradigma me tomó al menos unos tres años y mucha disonancia, mucha culpa, mucha vergüenza. Me costó mucho abrir mi mente, y ver lo sagrado que había en el sexo, verlo como un don, como una bendición, como quizá de las cosas maravillosas de la vida. Quitar de mi inconsciente la programación que me hacía ver en las mujeres una “tentación dañina” fue algo muy profundo de trabajar, muy difícil, y que salía frecuentemente en forma de saboteos y restricciones personales “no debería”, “no puedo”, “no es conveniente”, “no debería ser”.
Por eso entiendo perfectamente esta serie de dilemas.
Y para responder al punto dos, cuando te encuentras con una mujer religiosa conservadora y tradicionalista es importante tener en cuenta los principios que enumeré antes basados en el respeto total de su marco de creencias y de sus valores. En este sentido es preciso observar qué tanto se alinean con las tuyas, si por ejemplo, tu crees que la sexualidad en pareja debe vivirse en relaciones sin compromiso pero ella cree en llegar virgen al matrimonio pues hay valores incompatibles y en este sentido tratar de insistir o de manipularlos puede llegar a producir daño y sufrimiento en esta mujer.
¿Es posible que una mujer tradicionalista y conservadora ceda a sus principios y se entregue sexualmente? Por supuesto. El tema es ¿A qué costo? Y eso es lo que debes ponderar antes que tu calentura y es ¿Qué tanta culpa o vergüenza o disonancia cognitiva provocará esto en su marco de creencias? Si te sorprendes pensando esto es mejor que dejes esa relación y no operes tú como un factor negativo para su marco de valores. Aunque tu puedas pensar que con el sexo ella abra los ojos, es posible que no sea así y que lo viva dentro de sus categorías de pecado y culpa, teniendo una asociación tremendamente negativa.
Es muy importante la congruencia, demasiado importante. Y es fundamental hacer las cosas que podamos soportar dentro de nuestro marco de creencias y que no nos rompan por dentro, porque ello genera emociones negativas, la mencionada culpa, la vergüenza y ello socaba la autoestima. En las religiones protestantes tienen un nombre para las relaciones entre cristianos y liberales (paganos) y es la del “yugo desigual”, inspirado en el Apóstol Pablo y quiere decir que comparten valores diferentes de tal manera que viene a ser como una balanza desequilibrada. Por ello blindan ideológicamente a sus miembros para que estén protegidos de enamorarse o dar alas a sentimientos con alguien que no comparte sus creencias.

¿Por qué es importante que les cuente esto? Porque la mayoría de personas que profesan una religión de normas estrictas intentarán “convertirte a su credo”, este es un tema de marcos de creencias, y para ser tanto social como religiosamente aceptados para ellos es importante que su pareja tenga sus mismas creencias, esto es un tema realmente relevante si tu tienes otra creencia religiosa diferente (por ejemplo si eres católico y ella cristiana) o si eres ateo y ella religiosa. Esto puede llegar a ser todo un enredo de argumentos, prácticas, dogmas y demás. 

Como en todo la persona con el marco más fuerte y con la estructura de valores más fuerte atraerá a la más débil a su marco. Mi recomendación: si sientes que esa relación sostiene creencias y valores diferentes y que son del tipo “o estás conmigo o estás en desacuerdo” es mejor terminar la relación por el bien de los dos, lo ideal en cualquier relación es tener un marco mínimo de valores y creencias comunes y que aquellas que son diferentes no produzcan rechazo en la otra persona. 
Si tienes la experiencia de enamorarte y deseas a una mujer tradicional y conservadora y eres correspondido lo mejor es poner las cartas sobre la mesa desde el comienzo y que lo que pase sea deseado por los dos de forma idéntica.
La idea no es que te aguantes tampoco. Así que de acuerdo a ello si esta mujer no comparte contigo tu percepción de la sexualidad es preciso que no continúes esta relación.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!