¿Por qué sigues fracasando con las mujeres? Por tu ecosistema social y tus referentes

Publicado en Nov 17 2016 - 6:52pm por Álvaro Bonilla

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En las pasadas semanas hice un pequeño experimento, estuve en algunos grupos y foros, a los cuales usualmente no ingreso, por higiene mental, dedicados a guiar a hombres para seducir mujeres. Tuve la oportunidad de compartir conocimiento, de aportar, pero a la vez de escuchar y leer las inquietudes y frecuentes tropiezos de sus integrantes y estando allí tuve una visión bastante cercana que me permiten explicar el por qué muchos de estos hombres siguen fracasando inmisericordemente en sus relaciones con las mujeres. A continuación, voy a consignar mis conclusiones al respecto, las cuales espero que sirvan para que muchas personas que me leen encuentren en dónde está la piedra con la cual siguen tropezando y tomen decisiones de transformación profunda orientada a mejorar sus vidas y su vida emocional.

Parto de una creencia y es que cada uno de nosotros vive en una película, vive con su propia percepción de la realidad, de tal manera que lo que cree real es aquello que ha creado en su mente. El cambio y la transformación son posibles en la medida en que cuestionamos esta realidad, en la medida en que nos damos la oportunidad de cuestionar la forma en la que vemos las cosas, para ello necesitamos incorporar la apertura mental y también la flexibilidad, porque muchos de los aprendizajes relacionados con el éxito en la vida y las relaciones tiene que ver con ampliar lo que hemos creído.

Cuando empecé recuerdo que empecé a cuestionar mis expectativas con las relaciones, empecé a cuestionar mis inclinaciones hacia vivir una relación con las mujeres desde el marco del salvador, o del mártir, empecé a trabajar en mis emociones, en mi resentimiento por estar solo, en mi envidia hacia aquellos hombres que yo veía rodeado de las mujeres que a mí me atraían y me rechazaban.

Lo que a mí me cambió la vida no fueron una serie de técnicas, fue un cambio respecto a la visión del mundo que yo tenía. Lo que me transformó fue crecer, madurar y adoptar una nueva filosofía de vida.

Recuerdo que me caracterizaba, por mi historia de vida, por un temperamento resentido, envidioso y bastante manipulador. Mi transformación, al iniciar mi camino de búsqueda de la excelencia y plenitud emocional, se dio cuando me confronté, cuando me di cuenta de mis errores, cuando me percaté que me estaba movimiento a una velocidad muy baja, cuando me di cuenta que tenía que operar básicamente de una forma completamente distinta a la que estaba operando. Básicamente me enfrenté a experimentar una forma expandida de ser quien era en aquel entonces, y me convertí en una persona obsesionada por comunicar de la mejor manera quien era, no podía conformarme con ser pasivo, con ser invisible, con ser una figura gris, tenía que mostrar lo que era sin timidez.

Descubrí mi mundo interior y me apasioné por compartirlo y por mostrarlo.

Justamente, el error de muchos consiste, en apostar por una transformación superficial, y no generar un cambio poderoso desde su juego interno, desde su interior, desde su filosofía de vida y sus creencias. En no atreverse a cuestionar.

Lastimosamente la literatura disponible y las escuelas disponibles no promueven esto, y es posible verlo a través de las personas que consumen este tipo de materiales, que yo he llamado Seducción Rata. En estos grupos encontré una obsesión, casi enfermiza, por explicar las relaciones humanas desde una compleja serie de términos, que ellos llaman técnica, y que no es más que la repetición de lo que se ha escrito desde hace 15 años. Me parecía una lástima ver a jóvenes que recién se introducían en estos grupos, y que a los pocos días sentía aún más perdidos respecto a lo que estaban viviendo en sus relaciones con las mujeres.

Para mí es una conclusión clara que si hay dificultades con las relaciones de pareja es porque hay dificultades a nivel emocional, la naturaleza nos ha dotado de la capacidad de interpretar lo que las personas dicen con sus palabras y muestran con sus actos y gestos. Sin embargo, en estos jóvenes encontré una total confusión respecto al mundo femenino, y esto es característico de una débil socialización, unas débiles habilidades sociales y una débil inteligencia emocional.

Sin embargo, ni las habilidades sociales ni la inteligencia emocional se aprenden con retorcidos conceptos y técnicas complejas que simulan ecuaciones matemáticas de las relaciones humanas. En estos grupos la psicología brilla por su ausencia, y es que incluso nosotros que estudiamos el comportamiento y la mente humana de una forma sistemática evitamos ser excesivamente complejos y rebuscados. Lastimosamente estos chicos piensan que entre más conceptos usen más dominan la realidad social, cuando la virtud del dominio de un área de conocimiento consiste en simplificar, en hacer extremadamente sencillo algo.

En estos grupos viven presos de conceptos que no se han dado la oportunidad de cuestionar, conceptos como los aros, la mal llamada “sexualización”, y gravitan en torno a estos conceptos como si fueran jaulas, los dan por hechos y cuando esto ocurre los conceptos se vuelven reales. No son capaces de cuestionarlos, no son capaces de pensar por sí mismos y poder revisar literatura que cuestione o les ofrezca puntos de vista diferentes. Sobra decir, que su obsesión es acumular y acumular información, libros, audios y videos, y sienten como un gran logro obtener el último libro que repite lo mismo que otros han dicho. Cuando buscas acumular información o conocimiento sólo estás estimulando tu mente racional, justamente aquella mente responsable de que hayas apagado tus emociones, justo la mente que no funciona en las relaciones de pareja porque las entiende como algo lógico y no como algo que hay que sentir usando tu cuerpo, del cuello para abajo.

Otro hallazgo supremamente interesante son los chicos que posan de maestros, y que por sus concejos y recomendaciones es claro que sólo presumen para ser aceptados socialmente y reclamar un liderazgo basado en un título autoimpuesto, no tienen experiencia, no tienen criterio, pero el grupo de seguidores obedece a pie juntillas sin cuestionar las obviedades que señalan. Son ciegos guiando a otros ciegos.

El interés de la gran mayoría de sus integrantes es simplemente depredatorio, desean utilizar y vejar a las mujeres con las cuales se relacionan, no existe un referente ético en la gran mayoría de ellos, por lo cual tampoco existe un referente para buscar en la seducción un marco para la realización personal, para la persecución de objetivos vitales, su interés radica en satisfacer sus instintos al precio que sea, sin importar con quién se meten, sin distinguir si existe valor en las personas con las que comparten. Es frecuente la misoginia y también el irrespeto hacia la mujer, quién es sólo un instrumento de satisfacción personal sin importar que piense o sienta. No se vive la seducción como una aspiración a la vida excelente, no hay ambiciones de éxito o logro personal. Esto lleva a que se resigne la calidad de una mujer, aunque pretenden buscar la “HB 10”, y que busquen blancos fáciles o vulnerables en mujeres ingenuas. El seductor es visto más como un estafador que como un hombre excelente que llega a su mejor versión.

Algo que me pareció muy interesante fue la incapacidad de prestar atención y de concentrarse, es fácil ver cómo se pasa de un tema a otro sin ninguna pedagogía o metodología, es imposible seguir un hilo de conversación y mucho menos debatir a profundidad un tema. Es el imperio de la “comida rápida” de la obsesión por el dato en perjuicio de la reflexión profunda que lleve a conectar las emociones y comprender desde la emoción lo que no se comprendía de una relación o de una mujer.

Otra línea importante que pude experimentar en estos grupos es la motivación basada en superstición, carente de fundamento psicológico, se busca dar ánimos y motivar desde la charlatanería, pero sin considerar los fundamentos psicológicos de lo está frenando el avance.

Si has llegado hasta acá te invito a que construyamos un camino en el cual rescatemos el arte de la seducción, en el cual el fundamento sea la vida excelente, el cambio profundo y las relaciones significativas (sean de corto o largo plazo), la vivencia plena y satisfactoria de la sexualidad desde un principio de ganar ganar. La seducción debe llevar a que tu vida emocional y tu masculinidad despierten y florezcan, y con ellas tus objetivos vitales, tus propósitos mayores, tus deseos de realización personal en todos los campos.

Si has estado en estos grupos y te sientes identificado con lo que he contado es preciso que busques ecosistemas que te lleven a crecer, que te impulsen y te desafíen a cuestionarte y pasar a la acción.

Para concluir, tienes que hacerte consciente de que vives una película en tu vida, tienes una particular visión del mundo que debe ser alterada y cuestionada para que obtengas resultados diferentes,  básicamente debes desafiarte a escuchar, a abrir tu mente a otras formas de ver la vida, esta es la única manera en la cual puedes transformar tu propia vida, dar pasos de acción imperfecta pero consistente y “hackear” tu destino actual, la forma quizá insatisfactoria o limitada en que estás viviendo.+

Puedes empezar por aquí.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!

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