Lidiando con sentimientos de vergüenza y culpa

Publicado en Ene 16 2017 - 5:06pm por Álvaro Bonilla

Si supieras todas las posibilidades que tienes de vivir una vida extraordinaria y maravillosa, si pudieras verte a través de los generosos ojos de otra persona, si pudieras trascender la programación que has cultivado durante de los años, podrías darte cuenta de que estás viviendo una vida escasa simplemente por tu marco mental y por tus creencias.

Hoy quiero trabajar en los marcos de vergüenza y de culpa. Dos marcos muy poderosos pero también tremendamente debilitantes que van minando tu estima y van minando tu confianza.

Es frecuente para mí observar a hombres aproximarse a mujeres, o decidir emprender o simplemente pedir indicaciones en la calle o solicitar un favor. Y su inseguridad denota que se sienten incómodos en su propia piel. Sienten un peso enorme de ser quienes son. Su convivencia de años consigo mismos les ha llenado de inconformidad y eso lo han empezado a atribuir a una serie sucesiva de elementos que han llevado a que piensen que son feos, que son demasiado bajos, que son demasiado delgados, o a exagerar la importancia que tiene un aspecto físico o lo que ellos denominan defectos.

He trabajado con personas que llegan a mi consulta con la pregunta “Naxos, ¿has trabajado con hombres feos?”, o “es que mi problema con las mujeres es que soy feo”. Cuando empiezo a trabajar con ellos me sorprendo al descubrir a hombres normales que han desarrollado una imagen tan negativa que se perciben feos, desagradables, algunos incluso se describen como asquerosos.

Quiero que por un momento te pongas en el lugar de alguien que siente asco por sí mismo. Incluso, si tú has sentido el algún momento estos profundos sentimientos de asco y desprecio por ti mismo sabrás que es como si vivieras con el enemigo. Al final ¿qué hacemos con aquello que despreciamos? Lo maltratamos, no lo honramos, lo ponemos siempre en el último lugar y andamos por la vida como si tuviéramos que pedir permiso por existir.

Estos sentimientos de indignidad, de desprecio y de odio hacía uno mismo no tienen nada que ver con la parte externa, aunque es el recurso más fácil echarle la culpa a que por fuera no nos vemos supuestamente bien. Estos sentimientos recaen en una paulatina erosión de nuestra psicología y de nuestra identidad. Un proceso que inicia lentamente y que sin darnos cuenta carcome nuestra auto imagen y nuestra auto estima, deteriorando por completo nuestra confianza y proporcionándonos una enorme cantidad de sufrimiento.

Y en este punto te hablaré de un caso:

Un cliente que según su propio recuerdo fue un niño divertido y espontáneo. Este niño provenía de un hogar en extremo religioso y moralista. Cuando llegó a la adolescencia los cambios bioquímicos de su cuerpo le llevaron a adoptar prácticas masturbatorias, las cuales venían seguidas de una enorme culpa del tipo religioso. Con los cambios corporales este joven empezó a tener acné y ciertas imperfecciones faciales que él asoció con un castigo por sus prácticas. Con el tiempo en su mente anidó otra creencia, aún más complicada, y es que las mujeres podían darse cuenta cuando un hombre era un pajero, es decir, alguien que recurría habitualmente a la masturbación. Su mente fue cultivando definiciones de sí mismo de “ser impuro”, “ser pecador”, “no confiar en sí mismo porque no podía dejar el hábito”. Éste joven creció y se convirtió en un adulto tremendamente inseguro, demasiado silencioso, desarrolló una timidez que jamás tuvo en su infancia y desarrolló una combinación de sentirse indigno y de culpabilidad. Tanto la indignidad como la culpa amplificaban su compulsión masturbatoria y su aislamiento del mundo social y del mundo femenino.

Éste era un caso importante de aceptación propia, de trabajo con lo que Carl Jung llama la luz y la sombra, y es que junto con las características positivas de un ser humano también se encuentran las sombras, las paradojas, las zonas oscuras o grises de nuestra personalidad. El punto no consistía en emprender una lucha contra sus impulsos, que no eran otra cosa que la manifestación de un deseo y de la atracción de un hombre hacia una mujer, sino que el trabajo se orientó a fortalecer sus mecanismos de aceptación, de aprecio hacía sí mismo, de trato bondadoso para sí, con lo cual se entrenaron los mecanismos sociales que se encontraban oxidados. Lo que encontré fue un hombre muy ansioso, y esta ansiedad estaba alimentada por mensajes destructivos dirigidos hacía sí mismo, tanto de culpa, como de sentirse inútil en combatir un hábito e inútil para socializar y acercarse a las mujeres que deseaba.

El proceso que deseo proponerte en este escrito es el de encontrarte contigo mismo nuevamente, darte la oportunidad de volver a iniciar esa relación tan desgastada que tienes contigo mismo. Y los pasos que te sugiero son:

  1. Encuentra cuáles han sido las fuentes de vergüenza que has encontrado que estás cargando en tu vida. La vergüenza se siente como un sentimiento de humillación, de pérdida de dignidad. Puede proceder del bullying, de unos padres demasiado exigentes, de comparaciones constantes de tus padres o de personas importantes en tu vida, de algo particular en tu físico con el cual no estás satisfecho.
  2. Encuentra las fuentes de la culpa, aquellas cosas de las cuales no te siente orgulloso, probablemente prácticas o pensamientos que sientes que son pecaminosos o sucios o indignos. También existe una culpa que cargamos desde la infancia quizá porque nuestros cuidadores nos hicieron ver, de forma directa o tácita, que fuimos un inconveniente en su vida, o que llegamos de forma inoportuna.
  3. Comprende que el concepto fundamental que necesitas recuperar es tu IDENTIDAD, es decir, la definición que tienes de ti mismo y que representa en núcleo fuerte de quien eres como persona. En mi trabajo lo que veo de forma más frecuente es que existe una pérdida de la noción de quién somos, y esta se ha definido a partir de lo que otros dicen o a partir de ideas delirantes negativas que tenemos de nosotros mismos.
  4. Esto explica por qué muchas personas con culpa y vergüenza son absorbidas por iglesias, religiones y cultos, y es porque tienen una respuesta a la pregunta de la identidad, que es la pregunta de ¿Quién soy? Y la responden diciendo que eres hijo de Dios, o miembro de esa Iglesia, o un elegido, o un “nuevo hombre”. Son conceptos muy fuertes que permiten que la persona encuentre una definición de sí misma desde alguien que le aprueba y que le acepta y que no le juzga. Sin entrar en los inconvenientes que puede tener la pertenencia a ciertos grupos religiosos, lo mismo ocurre en muchas escuelas de seducción, donde la definición de la identidad es la de ser un “aven” o un “pua” o un “seductor” o un “triunfador” o un “ganador”. Lastimosamente lo que estás obteniendo en estos grupos es que el grupo es el que te valida, pero se te condiciona inconscientemente a que si no te amoldas a las creencias del grupo ya no serás aceptado o validado, con lo cual los procesos de vergüenza y culpa se reactivarán.
  5. Por esto es preciso que tu fuente de validación seas tú, que tu validación sea interna, y que tú seas digno, honorable, valioso para ti mismo. Ésta es la forma en la que el eslabón es aún más fuerte y en la que tú mismo también vas construyendo las herramientas para trabajar contigo.
  6. De acuerdo a ello te propongo que inicies con una práctica diaria de reencuentro contigo mismo, donde ponderes los elementos positivos que hallas en tu personalidad, las cosas pequeñas que descubres de ti mismo y que validas como positivas. Es importante empezar con algo por pequeño que sea. Hay algunas personas a las que esto es incluso algo muy complicado, no logran ver un solo elemento positivo, aquí es preciso proceder con acompañamiento para que poco a poco vayas incorporando hábitos a tu vida que te permitan ir confiando en ti mismo, en que puedes hacer algo durante 5, 8, 10, 15 días, 1 mes y más.
  7. Debes saber que las personas no leerán tu vergüenza o tu culpa, las personas no tienen entrenamiento para ello, de tal manera que sólo verán a un hombre inseguro, tímido y sin confianza en sí mismo. Esto es importante tenerlo en cuenta porque es importante hacer un proceso de estructurar nuevas creencias respecto a uno mismo y también al mundo social. Las mujeres no huelen tus “pecados” o tus “malos pensamientos”, sólo ven a un hombre con dificultades sociales.
  8. Es importante llevar un registro de tu proceso personal, y para ello es importante que escribas y que lleves un diario de control. Muchas personas no son sistemáticas al trabajar consigo mismas y no desarrollan un hábito de dialogar en paz con ellas mismas buscando su crecimiento personal. Algunas preguntas para tu trabajo y proceso personal son:
  • ¿Quién soy?
  • ¿Cuál es mi propósito vital?
  • ¿Cuáles son mis valores?
  • ¿Qué tengo para ofrecer?
  • ¿Cuáles son mis orgullos personales?
  • ¿Cómo puedo cultivar más experiencias positivas en mi vida?

Como psicólogo te puedo decir que es un camino de despertar personal, un camino donde vas descubriendo que aunque estabas consciente vivías dormido y vivías en una ilusión, habitando un infierno personal por simple acumulación de hechos, emociones y pensamientos, descubres que vivías en la mentira que te hizo incapaz.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!

  • Oscar

    Hola maestro Alvaro.

    En cierta manera éste post es acerca de lo que estoy trando de hacer con mi vida en éste momento. Yo estaba en ese “sueño” donde simplemente vivía sin buscar un objetivo. Ésto me pasó después de una ruptura amorosa con alguien a quién le entregué todo mi ser, tracé mi vida para éstar con ella y sus sueños y metas se convirtieron en las mías. Lo sé, grave error, la empecé a amar más que a mi mismo, y es que según yo, esa era la única manera.

    Cómo sea, rompimos, bueno ella me rompió (literal), y entré como en un coma autoinducido. Hace poco desperté. Me enteré que ella rehizo su vida con alguien más, se va a mudar de ciudad a con él, y me vi en una posición en donde yo no me había movido después de años de ya no estar con ella. Mi cerebro solo buscaba recuperarla y me sentía (siento) miserable por no tenerla, por ser reemplazado y es como si me hubiera cortado hace poco.

    Sí, es estupido, pero me di cuenta que dejé de amarme a mi mismo. En estos momentos estoy tratando de recuperarme a mi, trazar mis objetivos en la vida y empezar a disfrutar éste camino.

    Haré los ejercicios que mencionas Alvaro, y gracias, sé que no recibes nada por ayudarnos, en verdad te lo agradezco.

    Saludos desde México.

  • Orlando

    Desde hace algunos años siento que he perdido mi rumbo y mi identidad; me siento ansioso de logros, de triunfos, en especial con las mujeres, y siento una tremenda frustración cuando veo que no los consigo. Tengo la esperanza de que esto solo sea una mala etapa en mi vida, quiero recuperarme y dejar de ver la vida pasar.
    Gracias Álvaro.

  • Jorge Yilel Lozanne

    Excelente aporte alvaro!!

  • Rodrigo

    Hola! No sé si has hablado de ello o no, pero cuando es el momento ideal para hacerla tu novia? Acaso hay tiempo perfecto? Mientras estoy en la etapa de enamorados es mejor o ya dejando pasar tiempo y conociéndola más, yo sé que nunca terminas de conocer a alguien, siempre hay cosas nuevas. Es mejor el factor sorpresa, o que ella sepa que le llegaras?

  • Luis Fernando Resendiz

    Es admirable el trabajo que haces, y mas aun lo tanto que haces por el mundo con cada aporte.
    Muchas gracias Alvaro !