¿Cobardía o vulnerabilidad? Fortaleza y recuperación de lo masculino

Publicado en Abr 17 2018 - 9:49pm por Álvaro Bonilla

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Vivimos otros tiempos.

Lo políticamente correcto se ha impuesto como una dictadura del pensamiento.

En muchos países se escriben cientos de artículos criminalizando el cortejo y la seducción.

Los políticos intentan meterse en las habitaciones, las camas y las sábanas para legislar qué es lo que se debe hacer en pareja.

Una horda de feministas radicales, de editorialistas de pago, de políticos, buscan decirle al hombre qué debe hacer y qué no se debe hacer.

Honestamente, si no recuperamos la masculinidad terminaremos obedeciendo como borregos lo que la dictadura de lo políticamente correcto nos imponga. Terminaremos aislados y enfrentados al universo femenino, simplemente porque otros nos han puesto a batallar en un ajedrez político e ideológico.

Desean decirnos qué hacer y qué no hacer, desean moderar la masculinidad, porque supuestamente el hombre es tóxico, desagradable por naturaleza, nuestros instintos son nocivos y el hombre corriente si no acepta el credo feminista es equivalente al hombre criminal que viola y mata.

Esto me ha hecho pensar profundamente en la vulnerabilidad, de la que tanto hemos hablado en este blog, y que nos permite una comunicación abierta, sincera y honesta. Y aunque debemos ser auténticos, en contraposición a los métodos ratas de imposturas y muletas para las personalidades carentes, en estos tiempos debemos ponernos la armadura de la batalla y reflejar una masculinidad fuerte y dominante.

Lastimosamente ciertas políticas progresistas, ciertas agendas de medios de comunicación y las feministas más radicales buscan la vulnerabilidad para minar la fortaleza masculina y someterle, suavizarle y volverle aliado.

Jamás había involucrado la política en mis enseñanzas sobre seducción y cortejo, sin embargo hoy es preciso saber que si desconocemos las agendas políticas se seguirá criminalizando el acercamiento de los hombres a las mujeres, el sexo insatisfactorio o una relación que termina en malos términos para las mujeres será motivo para acusar al hombre de acoso, porque ahora, su palabra vale más que la nuestra en muchos de los códigos penales de nuestros países.

Y hoy les hablaré acerca de las importantes diferencias que tiene la vulnerabilidad de la debilidad. Lastimosamente para el hombre suave y bueno leer “vulnerabilidad” le dice “estoy bien siendo sensiblero, idealista, emocionalmente dependiente y sin límites a la hora de expresar mis sentimientos”, y cuando el hombre suave piensa así termina justificándose para no cambiar y adoptar otros estilos arquetípicos de la masculinidad como la firmeza, la combatividad y la ambición. Ha confundido radicalmente vulnerabilidad con debilidad.

Y vamos a hacer claridad en esos puntos.

Las personas débiles no pueden sostener mucho peso sobre sus hombros porque se desmoronan, no pueden manejar la incertidumbre de si le gusta una mujer o no, se tensionan cuando no les responden los mensajes de WhatsApp, se frustran enormemente con un rechazo, se desajustan cuando su jefe les da un feedback algo severo, o cuando tienen un mes complicado financieramente. Ya sean factores físicos, mentales o emocionales, simplemente se desmoronan, se tornan ansiosos, sus mentes se salen de control y entran en estados depresivos. La debilidad no es propiamente algo bueno o malo, pero incrementa las posibilidades de que se actúe de forma incierta, solapada, reprimida, insegura, apresurada o dubitativa.

Pasemos por un momento a la vulnerabilidad y la definiré como hacerse disponible para ser atacado, bajando las defensas y exponiéndose. Es abrirse a la posibilidad (ojo, posibilidad) de ser herido. La vulnerabilidad tampoco es inherentemente buena o mala, pero incrementa la posibilidad de actuar de una forma valiente, auténtica y con coraje.

Las personas débiles no se permiten ser vulnerables.

Las personas realmente vulnerables no se permiten ser débiles.

Los débiles hacen lo que sea para evitar situaciones de tensión o peligro, y siempre buscan la manera más fácil, más barata, más “mágica” para evadir sus problemas. Sienten excesivo temor a perder, por ello no toman riesgos  y no son capaces de competir y luchar por aquello que ellos desean, siempre buscan la “formulita mágica”, el atajo, lo que yo he denominado “lo rata”. Si hacen las cosas no lo harán de la forma más honesta y limpia, evitan el esfuerzo, porque no se sienten fuertes para afrontar lo difícil de la vida.

La verdadera honestidad requiere fortaleza y valentía, es el camino difícil, es el camino basado en la mayor madurez, desarrollo, consciencia y crecimiento personal. La honestidad te hace mirarte sinceramente al espejo, darte cuenta de lo que debes trabajar en ti y ponerte manos a la obra. La verdadera honestidad te lleva a ser sincero y terminar una relación que no te satisface adentrándote en el camino incómodo de una nueva soledad, te lleva a ser honesto en clarificar tus intenciones en una relación y no hacerle pensar a una mujer que quieres una relación comprometida cuando en realidad quieres pasar el rato. La verdadera honestidad puede traer dolor, algo que el débil siempre evitará.

El hombre fuerte abraza el dolor, sin quejarse, sin delegarlo, sin entregarlo, estoica y valientemente.

El hombre débil sigue siendo débil porque rehúsa abrazar los procesos personales, los estima largos, tediosos, y no tiene confianza en sí mismo para cambiar. El hombre débil es su propio enemigo. El hombre vulnerable sabe que no tiene opción sino abrazar el camino del crecimiento y el desarrollo porque saben, de forma consciente o inconsciente, que el riesgo y el dolor son las únicas formas de hacerse fuerte.

No hay algo así como una defensa perfecta, no la hay a menos que optes por ser un robot social, absolutamente blindado, no disponible, aislado emocionalmente. Esto lo saben el vulnerable y el débil, pero lo entienden de formas diferentes por su grado de consciencia. El débil siempre juega a no perder, mientras que el vulnerable busca ganar aunque sabe que ganar tiene un precio que pagar.

¿Quieres algo? Conoce el precio a pagar y págalo.

¿Quieres algo? Asume el riesgo de perderlo.

El vulnerable busca hacer el movimiento que parece ser el más peligroso, el más arriesgado, por ello puede ser directo y franco. Puede perder, pero también puede ganar en grande. Y esta es una actitud fundamental en la seducción. El vulnerable se acerca a la mujer difícil, a la muy atractiva, el débil la juega fácil, busca la ebria o busca el truquito manipulador.

El vulnerable juega fuerte, sabe perfectamente que eso de “mostrar necesidad” sólo le pasa a los débiles cuando intentan jugar fácil. El vulnerable sabe que acercarse, tomar iniciativa para conversar, ser directo es riesgoso pero el paso necesario para ganar en grande. El débil siempre será inferior respecto a sus retos. El fuerte siempre dará la talla y se posicionará igual a igual con los retos, sean estos mujeres, negocios, empleos.

El hombre débil pierde en pequeño y gana, también en pequeño.

Ahora me preguntarás:

  • Naxos, ¿por qué arriesgarme a ser vulnerable y experimentar el dolor?

Porque ya el dolor es inevitable. Lo mejor y lo peor siempre van de la mano. Si evitas el dolor, éste, tarde o temprano te encontrará, y buscará el peor momento para hacerlo. La gente débil no lo entiende, por ello no paga el precio, por eso no cree en los procesos, por eso evita tener que enfrentarse a ser retroalimentado, por eso evita hacer la tarea y la aplaza indefinidamente.

El vulnerable toma riesgos inteligentes, porque ellos le dan mucha información, le permiten equivocarse en grande para poder luego ganar en grande. Los grandes pilotos de Fórmula 1 se han estrellado groseramente, han perdido carreras de forma absurda, han vivido la injusticia de lo inesperado, pero todo ello les ha hecho volverse grandes.

El hombre vulnerable fuerte busca fuertes retos físicos, problemas mentales retadores, situaciones emocionalmente tensas e inciertas. Mira cara a cara a lo impredecible.

El débil siempre busca una garantía para tomar un riesgo. Quiere siempre caer sobre montones de colchones y almohadas abullonadas.

No permitamos que la vulnerabilidad sea confundida con la debilidad.

Jamás.

¿Por qué aún no vives una vida extraordinaria?

¡Hasta la próxima!

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Posdata 1: Estoy cada vez más activo en Twitter, me encuentras como @naxxxos

Posdata 2: Si quieres un proceso de trabajo personalizado para dejar atrás el hombre suave escríbeme un mail contándome tu historia y tu interés a naxxxos@gmail.com