Teoria del Coqueteo II

Publicado en Jul 21 2007 - 7:59am por Álvaro Bonilla

Ahora es momento de sumergirse dentro del interesante y no muy bien apreciado arte del coqueteo.

La primera cosa que deberías tener en mente cuando estás coqueteando es que no deberías buscar impresionarla. A menudo, cuando escucho a algunos hombres hablando de cuánto dinero ganan, la clase de carro que conducen, o cuán poderosos son en su trabajo, me parece que no entienden el punto clave a la hora de coquetear. Y me parece que atraen un perfil de mujeres que no son necesariamente las más desinteresadas.

Cada loco con su cuento.

Personalmente creo que el punto clave del coqueteo no es impresionar a una mujer. El núcleo de todo es expresar tu interés en ella en una manera sutil, elegante y entretenida, haciéndolo con la maestría de un artista. La naturaleza ha diseñado una manera para que hombres y mujeres se den cuenta si entre ellos existe atracción.

Caminar hacia una mujer y decirle “ricura, sabroseemos un rato” no es coquetear. Es ir demasiado directo y sin clase ni elegancia. En la mayoría de los casos llevarías a que la mujer se alejara de ti como un vampiro huye de la luz del sol. Pero caminar hacia una mujer, con una sonrisa en tu cara, haciendo un fuerte contacto visual, haciéndola reír, quizá haciéndole un halago a su personalidad, todo eso producirá que comuniques tu interés a un nivel profundo y dejando una imagen positiva, intrigante e interesante a tu favor.

El propósito de tu coqueteo más allá de mostrar tu interés es encontrar si ella corresponde o no ese interés que estás demostrando. Si ella corresponde es una señal para seguir adelante. Si ella no corresponde es una señal de que debes cambiar de objetivo o cambiar de tácticas.

Cuando vayas a coquetear con una mujer hay dos cosas que deberías comunicar SIEMPRE:

1. Sexualidad masculina.
2. Confianza.

Estos dos elementos combinados resultan ser demasiado atractivos para una mujer. Cuando comunicas estas dos cosas de manera no verbal y con palabras sutiles pero cargadas de tensión sexual y seguridad, te conviertes en una fuerza poderosa y que no pasa desapercibida para ninguna mujer.

En este punto quiero que recuerdes algo: las mujeres son empáticas y emocionales. Responden a emociones fuertes y a sentimientos. Esto significa que si envías mensajes llenos de sexualidad masculina y confianza las mujeres RESPONDERÁN a eso. No hay chance de pérdida.

También quiero que recuerdes otra cosa: es necesario que estos elementos sean transmitidos SOBRE TODO y PRIMORDIALMENTE a través de lenguaje no verbal (lenguaje del cuerpo, tono de voz, mirada). Muchos hombres se dedican a hablar, y quizá son muy buenos conversadores, pero las mujeres pueden ser muy agudas analizando la congruencia de lo que dices. Puedes hablar de que eres un triunfador, pero quizá no percibes que no haces mirando al piso, con voz suave, y con la espalda encorvada.

¡Fatal!

Es como intentar orinar y que solo salgan cálculos por tu esfínter.

¡Tremendamente doloroso!

Las acciones hablan más fuerte que las palabras. No me canso de aprender una y otra vez esa misma lección. No puedes descuidarte. Nunca. Las mujeres se fijan más en lo que haces que en lo que dices. Es increíble. Tu lenguaje corporal, tono de voz, gestos comunicarán todo lo que necesites sin necesidad de justificarte.

Por ejemplo, digamos que ves a una mujer que te parece atractiva, caminas a ella y le dices “hola”. Ahora, dependiendo de tu postura y tono de voz, de la forma en que te acercas a ella y de tu mirada, tu puedes comunicarle algo así como “eres la mujer más atractiva que he visto en mi vida y quiero enamorarme de ti”, o puedes transmitir algo como: “sólo estoy siendo cortés y no me interesas del todo, me gustaría saber cómo eres”.

La forma. Todo es forma. La forma nos permite transmitir las cosas de una manera más efectiva, más poderosa y más convincente. Si falla la forma, puedes hablar y saber de todo, pero no servirá, será como ver esos programas de televisión educativa. Un completo bodrio.

Ahora quiero darte algunas líneas básicas para que puedas coquetear con éxito, están fundamentadas en procesos que yo mismo he perfeccionado. Son sencillas, simples y sobre todo bien fáciles de captar, así que aquí van:

1. Usa halagos: Ok. Ok. En este punto dirás “Naxos, ¿enloqueciste? ¿No nos has insistido en aplicar NEGAS, y no halagarlas para que su Ego no se suba a las nubes? ¿Qué clase de sustancia ilícita te estás inyectando? ¿Tienes algún tipo de tumor maligno que impide la irrigación normal a tu cerebro, maniático?

Ok. Ok. No uso sustancias ilícitas (inyectadas), ni tengo tumores (malignos). Ja!

Sin embargo he descubierto, que coquetear y sargear son cosas diferentes, con el coqueteo la gracia es que la persona descubra que coqueteas, en el sargeo la gracia es que tu interés pase desapercibido. Ahora bien, todo es cuestión de estilo. Un halago inteligente, con un buen lenguaje no verbal es un arma bastante subestimada en el mundo de la seducción. La verdad es que lo más entretenido de ser un maestro de la seducción es romper las reglas, e incluso llegar a seducir, traspasando lo que otros maestros han dicho que es prohibido hacer. Es como Neo en Matrix: “las cucharas no existen”. Sólo que quede una cosa clara: para romperlas es necesario haberlas usado muy bien y muy fielmente.

Hay mucha diferencia entre un halago dicho con expresión seria, y un halago dicho con cara de idiota. ¿A quién no le gusta que le digan cosas agradables sobre sí mismo? Solamente asegúrate de que el halago suene a cortesía, no a necesidad, y que parezca auténtico y no una formula aprendida.

2. Saluda a los demás con energía: Las primeras impresiones son fundamentales. Es mucho más complicado comenzar una interacción con alguien que tiene una energía baja. Entre más energía le pongas a una interacción mejor recibido serás. Las personas notan tu nivel de energía, como una batería miden cómo es tu ánimo, de allí deducen si eres seguro, si eres emprendedor, si eres deportista, si eres sincero. En fin… toma más vitaminas, bebidas energizantes y programa tu cerebro para optimizar tus recursos.

3. Haz contacto visual directo: No hay nada que comunique mejor la confianza que una mirada directa a los ojos. Siempre mira a los ojos, un 75% del tiempo mirada directa, y descansa el otro 25%, es decir, en un minuto deberás verla a los ojos durante 45 segundos, y mirar a tu entorno 15 segundos, evidentemente NO SEGUIDOS, simplemente reparte en tiempo, miradas rápidas de uno o dos segundos, seguidas por miradas fijas de 8 y 9 segundos.

4. Repite su nombre: Personalmente tengo una terrible memoria para los nombres, y en una época me la pasaba diciendo cosas como “oye tu”, “hey”, “esteeeee”. No tenía redención, podía ver una pequeña irritación por los ojos de mi interlocutora. Así que cuando me presentó con ella, y ella me da su nombre lo repito en el momento, algo así como “Hola Diana”, también intento asociarla con una amiga, o personaje con ese mismo nombre, pongo en mi mente las dos imágenes mentales, la de la mujer con que coqueteo y la del personaje, y mentalmente hago un montaje de las dos imágenes. No me falla.

El punto es que durante la conversación repito su nombre, como quizá muchos de ustedes han escuchando, la mejor música que podemos oír en boca de otros es nuestro propio nombre, yo acompaño mis afirmaciones, preguntas y comentarios refiriéndome directamente a su nombre, cosas como “eso que dices es muy cierto Diana”, o “mira Diana que a mí me parece que…” Lo que haces con eso es crear confort y familiaridad.

5. Hazle preguntas sobre ella: Las mujeres quieren hablar acerca de ellas mismas. Así que hacerles preguntas sobre ella denota interés y empatía. Otra vez, algunos maestros dicen que esta no es una buena estrategia porque le das demasiada importancia a la chica. Sin embargo, si no preguntas y dejas que ella te cuente de sus cosas no podrás hacerla sentir bien, y no solo eso, no podrás saber si tienen puntos en común con los cuales puedas conectarte. Recuerda, algunas reglas se han hecho para ser rotas.

6. Comparte con ella tus experiencias vitales: Y este punto está vinculado con el precedente. Necesitas capturar la imaginación de esta mujer que te gusta, así que lo haces contando historias personales que muestran que has vivido, que más de una cosa graciosa, emocionante te ha sucedido. Cuando lo haces es posible ver la opinión que ella se hace de ti. Y si ella te inspira confianza comparte poco a poco tus sueños, metas e ilusiones.

7. Habla con confianza: Este es un punto crucial en el coqueteo. No puedes transmitir que estás asustado, o que eres nervioso. Debes confiar en tu conocimiento, evita palabras como “no se… pero me parece que…” o “creo que” o “de pronto pareciera”. No. Por el contrario usa palabras como “personalmente…”, “de acuerdo a mi criterio…”, “sinceramente opino”… Si lees atentamente te darás cuenta de la gran diferencia.

8. Susurra: Nada es más propicio para una ocasión de coqueteo y de seducción que susurrar. Acércate a su oído y dile en voz baja “déjame decirte algo que no quiero que nadie más escuche… [Inventa algo]” Esa cercanía con su oído crea una sensación de tensión sexual, de intimidad que hace que la conexión entre ustedes dos se fortalezca.

9. Crear y usar apodos: Este es un pequeño truco que tiene una efectividad muy alta. Cuando nombres algo de manera diferente simbólicamente lo estás poseyendo. El acto de darle a una mujer un nombre es algo bien poderoso. No solo te muestra como aquel que lleva la batuta de la interacción, sino que creas una realidad para ella diferente, algo que no todos hacen. Por favor evita los apodos que todos usan: “preciosa”, “linda”, “divina”…mmm no… Usa más bien apodos de su lugar de origen “paisa”, “costeñita”, “cubana”, no se… o algo más intelectual “queen”, “ladyblue”, te lo dejo a tu imaginación.

10. Haz lo opuesto: En un capítulo del Sitcom Seinfeld, George Constanza decide hacer lo opuesto a lo que siempre suele hacer. Y resulta teniendo un éxito enorme. Pues bien, si coqueteas con alguna mujer vendedora o dependiente de algún tipo de restaurante, cafetería, con una mesera, dile algo así como “¿Qué me recomiendas entre x y z [en este punto le dices dos cosas entre las cuales no sabes qué escoger, productos o alimentos]”, ella te dirá “mira puedes escoger x [o z]”, entonces tu deberás pedir aquella que no te recomendó, y al hacerlo hazle una sonrisa y si puedes guiña el ojo. Si ella está en un buen día también se reirá. Eso te ayudará a romper el hielo.

Con estas cosas en mente ya sabrás cómo coquetear. E inténtalo con cualquier mujer que te inspire hacerlo, en la cafetería, en el transporte, en la universidad, en el trabajo. Verás como empiezas a crear una atracción que te convierte en el centro de atención, te dota de carisma y te abre nuevas puertas.

¡Que comience la cacería!

Hasta la próxima!