Sexo: Miedo A La Intimidad

Publicado en Ago 3 2007 - 11:51am por Álvaro Bonilla

Busco mi piedra filosofal,
en los siete locos en el mar.
En el cadáver exquisito no tener piedad,

en la quinta esencia de la música.

Fito Paez.

– ¿Cuál es tu sueño, aquello que desearías llegar a ser si pudieras? –Me preguntó ella… buscaba ser profunda…

– Me gustaría ser un vampiro –contesté muy seriamente mirándola a sus ojos azules, y añadí- tendría 453 años y tu serías mi próxima víctima.

Ella sonrió. Y siguiéndome la corriente me preguntó:

– ¿Por qué un vampiro?

Suspiré, reflexionando un poco en mi respuesta, y le contesté:

-Porque iría por la vida bebiendo de las mujeres que me gustan… hasta dejarlas con una sed insaciable… sería su compañía de noche pero nunca verían mi rostro en el día. Mientras todos duermen, las haría mías, y mientras yo duermo ellas harían su ruidosa vida: ocupada en cavar tumbas, hacer velorios y enterrarse mutuamente. Esa no sería mi vida! Bebería sangre sin saciarme, y luego quizá las vería morir mientras las abrazo.

Ella quedó sin palabras. Y pude ver esa misma mirada que he visto en tantas mujeres, esa mirada que pregunta cómo soy en realidad, qué escondo, esa mirada que intenta analizarme… ni siquiera parpadeaba.

La noche me mostró que mi improvisada historia tuvo más éxito de lo que hubiera imaginado.

Bebí hasta saciarme.

Y la verdad es que no estaba improvisando del todo…

Aún sigo pretendiendo quererlo todo cuando en realidad lo que quiero es realmente muy poco.

Aún sigo pretendiendo que quiero quedarme más, cuando lo que quiero es huir… escondido en la complicidad de la luna cuarto creciente.

Ella no lo sabría, pero sería la última vez que iba a verla. Ya estaba saciado… Mi búsqueda iría a otros tiempos, a mujeres de distintas épocas, a otras mujeres detenidas en su pasado, a otras que debieron haber nacido mucho tiempo después y no en una época tan hipócrita como esta. Mis colmillos afilados irían al cuerpo de mujeres libres, tambien al de mujeres encadenadas y aprisionadas por sus propios grilletes de miedos y falsa cortesía.

Mi oscura capa las liberaría un momento, les daría la locura y extravagancia pálida que siempre habían fantaseado. Luego su conciencia les reclamaría el porqué se dieron a beber tan complacientemente.

La luz del Sol les dejaría ver con claridad las huellas de mis mordidas, las magulladuras de la pasión. Mis manos son sutiles, pero tocan una y otra… y otra… y otra vez…

Soy la enfermedad y también soy la cura…
Soy la tentación y soy el pecado…

Soy el crimer y también tu venganza…

Sin embargo, a ella no le di a beber de mí. No le di el regalo de la inmortalidad, de tenerme en alma y corazón… si es que todo aquello existe.

Mis labios no consiguieron enviciarse a su sangre.

No.

Ella aún no se lo había ganado…
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Sin más desvarios… comencemos con el tema….
Los hombres desearíamos encontrar más mujeres que inicien el sexo por iniciativa propia, y que fueran totalmente complacientes a nuestros deseos. Hombres y mujeres frecuentemente tenemos discrepancias en torno al deseo sexual, la razón a mi modo de ver es que el deseo masculino es más robusto… es más espontáneo, mientras que el deseo femenino es más variable y más dependiente del ambiente, puede llegar a ser más emocional, más reflexivo… incluso más comprometido.
Los hombres somos más básicos, las mujeres más complejas. Pero incluso nuestros básicos deseos muchas veces no son contenidos, o al menos, tardan en ser contenidos. El conflicto básico entre hombres y mujeres, sexualmente hablando, es que los hombres son como bomberos, mientras que las mujeres son como fuego. Para nosotros el sexo es una emergencia, y no importa lo que ellas digan o hagan, podemos estar listos en dos minutos. Para las mujeres, en cambio, al ser como fuego son muy excitantes, pero las condiciones deben ser propicias para que el fuego se encienda.

La pregunta es: ¿Cómo motivo sexualmente a una mujer que deseo? Y es que he encontrado en muchas mujeres que existe un miedo a la intimidad. Pueden ser confiadas, bellas, hermosas, con grandes atributos, incluso te das besos con ellas, pero llega un punto donde se vuelven tímidas, y no quieren acercarse más. Puedes ver en ellas el deseo, pero hay algo que las detiene. Esas actitudes nos dejan desconcertados, preguntándonos qué pasó. Personalmente creo que en general este miedo a la intimidad tiene explicaciones, y en muchos casos, es posible sobreponerse a esta ansiedad que genera la sexualidad.

En primer lugar puede existir una pobre imagen corporal en ella. Puede que se sienta insegura de alguna parte de su cuerpo, de su trasero, de sus senos, de sus piernas, lo que sea… Y en este caso hay dos tipos de mujeres: las que hacen algo por mejorar aquello que no las satisface de sí mismas, y las que se sienten víctimas de su cuerpo, y que no hacen sino quejarse y preguntarte si les cambiarías algo a su anatomía. Las mujeres en este caso temen que tu las juzgues por su imperfección.

Superar este complejo tiene dificultades, personalmente pienso que sentirte bien con lo que eres y con tu cuerpo es un prerrequisito para poder tener una relación completa y constructiva con otra persona. Sin embargo, es posible hacer algunas cosas para hacerla sentir cómoda. Si para ti ella es sexy tienes que hacérselo saber, tienes que decirle que se ve bien en su ropa, también puedes tocarla y hacerle saber que ves más allá de todo lo que a ella no le gusta. Puedes intentar una aproximación y apagar las luces, o bajarlas un poco, y mientras estás con ella hazle saber que es para ti es bella.

En segundo lugar puede haber inexperiencia. Quizá haya tenido pocos amantes, o quizá su experiencia ha sido poca en el campo sexual, relaciones cortas o algunas largas bastante monótonas en la cama. Quizá ha estado con la misma persona por años, y la sola idea de estar con otra persona, nueva y diferente, aunque la excita también la llena de miedo.

Como quiera que sea, la idea es que te muevas muy lentamente y que construyas mucha confianza (ojo, pero tienes que conseguir besarla, no caigas en ser su amigo, que ella sepa para dónde vas). Una vez que has sido un poco paciente, puedes hacer tu primer movimiento. Recuerda guiarla por el camino, y empezar con aproximaciones sutiles: toques suaves, en algún otro momento toques más atrevidos, luego pasar a algo de desnudez parcial. Con una mezcla de confianza y aproximaciones parciales podrás llevarla a que se atreva más. Siempre dialoga con ella.

Siempre se honesto!

En tercer lugar ella puede tener el corazón roto, y puede estar involucrada en un proceso de duelo por una relación perdida, dañada o simplemente abandonada. Quizá fue engañada, quizá fue tratada injustamente, o quizá la vida los separó aunque se querían (como he dicho el amor, o lo que sea que eso signifique nunca es suficiente). Esta situación es bien complicada porque estas mujeres están en estado de AUTO-PROTECCIÓN, y solamente lo que yo llamo un Hombre-Aleluya puede salvarlas de ese estado. Es casi un milagro que eso suceda (Pero sucede… ja! Y no sería lógico que yo les estuviera enseñado a ser Maestros sino fuera posible hacer que incluso los muertos resuciten).

El problema radica es que si tratas de forzar las cosas no tendrás sino el efecto contrario. Si estás seguro que lo que deseas es lidiar con eso, tienes que alentarla a hablar acerca de su pasado contigo, nuevamente te advierto para que esto tenga alguna probabilidad de éxito ya habrás que haber tenido algún tipo de acercamiento a ella, besos… o algo así. De lo contrario créeme que estarás comprando tu boleta al tan famoso Proyecto Mascota. Recuerda: NUNCA NEGOCIES CONTRA TI MISMO.

Para concluir el tema, quiero decir que para las mujeres que temen la intimidad, y que no hacen otra cosa que posponerla, lo más importante es la confianza y la honestidad que puedas transmitir. En el fondo, todos queremos ser comprendidos, nadie quiere ser psicoanalizado por su propia pareja, saben de lo que hablo… Nunca seas su terapeuta. Nunca caigas en ese ingrato juego.

Por último no desestimes la posibilidad de que no tenga ese tipo de interés sexual en ti. Puede que exista miedo a la intimidad, pero debes asegurarte de que te desee. Si no hay deseo tienes que pensar en algo para suscitarlo. Si no aparece, ¡retírate! Recuerda que a veces hasta las mascotas reciben besos, y besos con lengua y todo. Hay ciertas mascotas que no solamente se abrazan. Así que discrimina muy bien, y obedece a tus sentimientos, si sientes que su rechazo va más allá del temor a la intimidad, pon las cosas claras, y si el asunto no te satisface, aléjate. Corre lejos, empieza otro asunto. No te conviertas en su personal perro chihuahua que puede hablar y escuchar.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

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Post Data: Me voy fuera de la ciudad a descansar. Volveré el miércoles… Saciado…