Entendiendo el concepto de “Atractivo”. Parte I

Publicado en Sep 18 2007 - 5:23am por Álvaro Bonilla

Ok. Ok… Para escribir este post he tenido que reunir muchísimas ideas que tengo acerca del tema desde hace algún tiempo. Quizá salga todo en un solo post, sin embargo es demasiado.

Una persona con atractivo hace muchas cosas: algunas de manera consciente, otras de forma inconsciente. El atractivo está influenciado por muchas cosas y se constituye en una preocupación para muchas personas que piensan en la manera en que pueden desarrollar atractivo. De hecho, algunas personas creen que nunca podrán ser atractivas, lo cual a mí se me hace la cosa más loca que alguien pudiera pensar.

Se escucha por ahí a algunos maestros que proclaman algo así como “date cuenta de que YA eres una persona atractiva y tú serás atractivo”. Sin embargo lanzan frases de este estilo sin explicar el asunto a una mayor profundidad, y la verdad lo único que hacen es generar una mayor confusión.

Mi intención con este tema es la siguiente:

*Definir lo que es ser atractivo.

*Identificar cómo es que las personas evalúan el atractivo de otros en cuestión de segundos.

*Explicar cómo las creencias y pensamientos afectan ese proceso de evaluación.

*Suministrar ejemplos prácticos y algunas ideas sobre la mejor manera de llegar a ser más atractivo.

Ahora que ya he formulado los objetivos del escrito, es momento de comenzar.

Lo primero que deberíamos saber es qué es el atractivo. Para mí el atractivo se puede definir como: “Expresión de la apariencia personal que despierta interés, excitación, emoción o sentido estético.” Esta definición se puede expresar de una manera aún más sencilla diciendo que es “algo que es deseable en algún nivel.” Para los objetivos de este escrito voy a hablar de la clase de atractivo que nos sirve para nuestro objetivo de la seducción: cuando me refiero a algo o alguien que es “atractivo” de ahora en adelante me estoy refiriendo a cosas que son atractivas de tal manera que suscitan interés romántico y/o sexual.

Ahora, la primera cosa interesante en este tema es que personalmente considero que el criterio de atractivo varía de acuerdo a las mujeres, es decir, es una noción claramente subjetiva. Existen diferentes expectativas relacionadas con el atractivo, y no podemos pretender establecer un criterio universal de lo que sería atractivo. Es más, diferentes tipos de mujeres buscan diferentes rasgos para diferentes necesidades, y lo que para una mujer resulta atractivo pensando en una relación corta no es igual de atractivo si lo considera para una relación duradera.

Para una mujer que esta lista para algo serio es atractivo un tipo de hombre gentil y que provea, que demuestre que es capaz de dar sostén y apoyo, alguien que proyecte la imagen de un posible padre y un esposo cuidadoso. Estas cualidades de estabilidad no son universalmente atractivas, pero lo son para una mujer con expectativas de matrimonio. Algunos hombres proyectan su atractivo debido a que son leales, tienen un estilo de vida muy normal, con bajos riesgos, son dedicados a sus metas y proyectos, responsables, no necesariamente son atractivos en un modo físico, pero sus cualidades los hacen especiales de cierta manera. Sin embargo una mujer que desee pasar el momento huirá de una persona con ese perfil. El punto es que existen cualidades que no son universalmente atractivas, pero que son atractivas en ciertas situaciones.

Pero ¿cómo es que las personas perciben que alguien es atractivo?

La valoración del atractivo se da inicialmente como una experiencia sensorial, y depende del canal perceptivo que sea dominante en ti. La Programación Neurolingüística nos enseña que existen tres canales: el visual, el auditivo y el cenestésico. De acuerdo a esto para algunos todo entra por lo visual (son los que prefieren el atractivo físico), para otros lo auditivo (prefieren una buena conversación, tono de voz, profundidad) y para otros predomina lo cenestésico y se orientan por experiencias como el aroma y olor personal. Por supuesto, la experiencia de encontrar atractivo tiene algo de los tres componentes, nos atraen muchas cosas al tiempo, pero existe una predominancia en nuestro juicio por algún rasgo en particular y esto depende de la manera en que nuestros sentidos perciben y experimentan el mundo.

Aunque a muchas personas no les guste escuchar esto las personas te encuadran en un concepto en cuestión de instantes. Y lo que he aprendido es que es más fácil causar una buena impresión que causar una mala impresión. Para causar una impresión negativa de verdad tienes que ser muy malo en tu manera de mostrarse, en general, lo que las personas provocan son impresiones neutras o buenas. Sin embargo el atractivo desarrolla una impresión muy positiva, un recuerdo en la mente y una experiencia emocional.

La apariencia física domina de lejos la impresión inicial. Las personas a nivel consciente e inconsciente evalúan tu estatura, contextura, rasgos faciales, etc. Luego, cuando entras en conversación son valoradas tus palabras y tu tono de voz, en estos momentos la evaluación sobre tu físico se combina con la percepción de tu intelecto y carácter que muestran tu comunicación. Las personas también toman en cuenta tu olor personal, y ya deberías saber que el olor es un factor importante para que las mujeres escojan pareja, debido a que a un nivel inconsciente el olor les indica si existe diferenciación genética que pueda generar complementos saludables en potenciales hijos. También es fundamental la manera en que te mueves en el espacio, tus gestos, la forma en que miras y el contacto físico (kino) que estableces con las personas. Como ves, lo físico es solo una parte de una ecuación compleja, existen muchas otras dimensiones que son evaluadas y que tienen un peso que es relativo a cada mujer.

Una vez que la información llega a nuestros sentidos y es interpretada por nuestra mente se emite un juicio sobre el atractivo del estilo “esta persona es interesante, esta persona es algo insípida, esta persona no me inspiró nada”. Sí, es cierto, puede ser un prejuicio, pero nuestra mente opera de esa manera, no todas las personas tienen tiempo ni disposición para conocer profundamente a todo el mundo (y sí así fuera sería un gran gasto de energía), así que la primera impresión es justo aquello que necesitamos para decidir si merece la pena o no tanto.

Uno escucha tantas cosas que la gente cree que resultan atractivas para las mujeres, como por ejemplo: “hacerla sentir bien es algo atractivo”, “las personas quieren lo que no pueden tener y eso resulta atractivo”, “actuar de forma segura”, “no estar buscando parecer atractivo”. Y la lista puede seguir indefinidamente. Y nuevamente el punto está en que el atractivo es relativo, algunos maestros dirán “ser un hombre de carácter es atractivo”, otros dirán “vestirte de forma llamativa (peacoking) es atractivo”, algunos otros afirmarán que “ser bruscos e intrusivos resulta atractivo”, otros dirán “cultiva tu intelecto y trabaja en ser divertido y desafiante”.

Pues bien, todo eso depende de la experiencia relativa de la persona que afirma eso, para algunos es predominante ser divertidos, otros ser exhibicionistas y buscar atención, otros ser agresivos, otros ser intelectuales, y todo ello puede resultar atractivo, sin embargo, es un error hacer de esas formas de ver el mundo un evangelio para que todos lo acepten y lo promuevan. Para ellos sus experiencias de socialización los han conducido a desarrollar ese modelo exitoso, pero no para todos es igual, si eres zurdo no puedes cambiar su dominancia a ser diestro solo porque alguien diestro te dice que ESA es la manera de tener éxito.

Un maestro dice que ser atractivo es ser de tal o cual manera, y lo dice desde su propia y única perspectiva, a partir de su propia vida, de los lugares en los que ha estado y de sus rasgos predominantes de carácter. Si el maestro en cuestión es alguien de 35 años, norteamericano, y hombre de negocios y te dice que “debes ser un alfa… debes comportarte como un hombre”, su concepción de alfa y hombre es muy diferente a la que tiene un muchacho de 17 años que vive en Lima, Perú, o en Querétaro, México. Algunos principios funcionan, sin embargo, la lectura cuidadosa de un maestro no reemplaza el trabajo personal que debes hacer para saber qué es lo que te funciona o lo que no, cómo eres tú y qué cosas puedes intentar y cuáles te resultan excesivas. Si eres una persona formal intentar llamar la atención con ropa llamativa puede hacer que en conjunto parezca que estás disfrazado.

Y en este punto añado otra definición provisional: “ser atractivo es ser AUTÉNTICAMENTE quien eres, pero proyectarlo de una manera poderosa que genere deseo en varios niveles.”

Piensa en esto: también las mujeres caen en la trampa de universalizar lo que creen que nos resulta atractivo a los hombres, por eso vemos una cultura donde las mujeres buscan ser talla 4 con brasier 34D. Y como personalmente creo que “la atracción no es una alección”, uno no elige quién le resulta atractivo, y hay infinidad de mujeres que no están dentro de los parámetros de lo culturalmente atractivo que resultan siendo tremendamente seductoras y atractivas. Pero algunas mujeres sufren y son infelices porque se distancian del parámetro, viven inseguras y temerosas de ser juzgadas… definitivamente el mundo a veces no es como debería ser… saben a qué me refiero.

Entonces podemos establecer una ecuación del atractivo que es como sigue: Sentimientos, filtrados a través de creencias, que generan juicios.

Puedes ver, oler, sentir, escuchar algo, lo pasas por tus creencias, luego juzgas y das una valoración sobre ese estímulo. Si una mujer ve a un hombre calvo, sus creencias pueden decirle que los calvos están mal, o pueden decirle que los calvos son buenos en la cama, de allí te juzgará como atractivo o no tan atractivo. Eres lo que crees, pero puedes operar sobre aquello que crees, tu mente no tiene poder sobre ti más allá del que tú le concedes. Es un mito pensar que si siempre has creído de una manera no puedes dejarlo de hacer, cuando eras niño creías en Santa Claus y por haberlo creído no implica que aún lo sigas creyendo, ¿no es así? Piensa en las cosas que creías hace cinco años, verás que quizás has evolucionado, y piensa también en que la vida resulta maravillosa cuando nuevas cosas retan tus paradigmas y te enseñan nuevas maneras de ver la vida. Es ahí, justo ahí, cuando las verdaderas experiencias y las más apasionantes tienen lugar.

Si no eres flexible con tus creencias, estarás limitado a repetir patrones.

Si no eres flexible estarás perdiendo oportunidades potenciales de crecer y aprender.

El tema del atractivo aún no lo he agotado, y espero poder continuarlo en el próximo escrito, entre tanto…

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!