Los Demonios Internos del Seductor

Publicado en Nov 29 2007 - 6:06am por Álvaro Bonilla

Hoy quiero hablar de los miedos, más específicamente aquellos demonios internos que todos tenemos, y no los quiero enfocar como enemigos que hay que vencer, sino como aspectos de la vida que es necesario dominar, y que de hecho pueden ser dominados. Estos demonios tienen como labor exclusiva sabotear todos nuestros intentos por tener éxito, dejar viejos vicios inútiles y adquirir nuevas costumbres que nos llevan al triunfo.

El miedo es una emoción que puede llegar a bloquear nuestra disponibilidad para el triunfo y para el acceso a los nuevos recursos que has estado aprendiendo en este blog. Nos paralizamos ante una mujer hermosa, nos paralizamos ante una oportunidad de trabajo, al hablar en público y tener que presentar un proyecto, nos nublamos, no podemos pensar con claridad y terminamos equivocándonos, o peor aún, no atreviéndonos. Lo que te voy a enseñar en este post es a enfrentar ese miedo y convertirlo en un valioso recurso.

Aunque parezca una contradicción, a lo largo de los años la psicología ha descubierto que cuando las personas se muestran dispuestas a tolerar la ambigüedad y la paradoja y se deciden a explotarlas, pueden darse cuenta de nuevas perspectivas y desarrollar nuevos recursos.

La clave está en aprender a interpretar las contradicciones que tenemos a diario. Las grandes y las pequeñas. La idea es aprender a hacer uso de la interpretación de contradicciones tan pronto se presentan, en cualquier momento y en cualquier lugar.

¿Cuál es la principal contradicción que asoma cuando queremos hacer algo como hablar a una mujer, o intentar algo nuevo? El miedo.

Todos tenemos nuestros demonios personales, que se vinculan a hechos muy puntuales en nuestra historia y con nuestros puntos débiles. Los demonios personales son aquellos que aparecen para distraernos en nuestro camino de progresar, ser líderes y mejorar, son aquellos que nos hacen caer en la zona de los mejores amigos, los no nos hacen no atrevernos a hablar, callarnos un apunte divertido. Son los principales enemigos del seductor.

Los demonios personales pueden perseguirnos desde el pasado, tendernos una trampa en el presente o acecharnos desde el futuro. Suyo es el poder de despertarnos en la noche, de hacernos perder el hilo de nuestros pensamientos, de poner en duda nuestra confianza, nuestra seguridad o nuestra técnica. Provocan malestar y miedo en nosotros. En últimas terminan por bloquearnos y tumbarnos en el mismo sitio de fracasos y proyectos sin emprender o sin terminar.

¿Cómo se manifiestan estos demonios? En forma de ataques de pánico, traumas, ansiedad, timidez excesiva, ira, vergüenza. Lo que busco en este post es mostrarte la manera en que puedes desestabilizar el dominio que tienen esos demonios sobre tu vida y sobre tu camino, de tal manera que puedas aprovecharlos incluso para sacarles provecho. La idea es aprender a entender el mensaje que el demonio intenta transmitirle, en lugar de solo intentar evitarlo o escapar de él, de tal manera que recuperes cierta influencia sobre ti mismo y tu situación.

Los demonios son reales porque nos implican de forma real. Nos atrapan en medio de experiencias intensas, de sentimientos intensos y reacciones intensas. Dado que podemos recordar es posible reproducir acontecimientos del pasado recurriendo a una amplia gama de experiencias sensoriales. De hecho, puedes volver con facilidad a una experiencia aterradora, por ejemplo, aquella noche en que esa preciosa mujer se burló de ti delante de sus amigas, esa vez en que otra mujer te dijo “te veo sólo como un amigo”, “no siento de igual manera que tú… lo siento.” Debido a nuestra imaginación podemos anticiparnos a los hechos, sin importar que en realidad se cumpla o no, por ejemplo puedes perder la oportunidad de dar un beso sólo al recordar un rechazo pasado.

Los demonios te quitan poder de las siguientes maneras:

*Destruyen tu concentración. Por ejemplo, pueden estropear un abordaje a una mujer, simplemente puedes distraerte y no escuchar con atención lo que dice, o no prestarle cuidado a los indicadores de interés físicos y actitudinales. Quizá al hacer un abordaje sientas que te sonrojas o que comienzas a sudar en exceso.

*Los demonios lo enfrentan a usted mismo, ya sea porque está demasiado ocupado peléando por portarse como un tonto, un débil, un perdedor, o sencillamente porque te cuesta sentirte tú mismo al lado de una mujer hermosa.

*Los demonios te despojan de la seguridad que tienes en ti mismo, te apartan de tu juego interno, te hacen olvidar la estrategia, y por ejemplo puedes caer en llamarla cada 2 horas, darle demasiados regalos justo apenas la conoces o declararle tu amor como si fueras un quinceañero.

*Los demonios te desequilibran. Te vuelves más susceptible a los rechazos naturales, y tus emociones se mueven a extremos de alegría y desgracia con un chasquido de dedos de la mujer que te atrae.

Ya sean reales o imaginarios, del pasado, del presente o del futuro, internos o externos, tus demonios pueden atraparte y dominarte por completo. Es como si fueran un ente que absorbiera todo tu poder y se alimentara de él.

Ante el demonio personal se levanta algo llamado “PODER PERSONAL”, y tiene que ver con la propiedad y con las opciones. La palabra “Poder” tiene la misma raíz latina que la palabra “potencial”, una raíz que significa “ser capaz”. De una y otra manera, los demonios afectan esta capacidad. Te hacen menos capaz, te inhabilitan social y afectivamente. Matan al seductor al cual intentas dar vida.

1. El demonio te quitará libertad personal: Se asegurará de que permanezcas dentro de tus límites de seguridad, evitará que salgas a la calle, que salgas a conocer nuevas personas, que concretes una salida con esa mujer que te gusta. Te pondrá barreras una y otra vez. Puede que leas atentamente estos post, pero de repente a la hora de aplicar quedarás paralizado.

2. El demonio te despojará de tu capacidad de influir: La influencia es el uso intencional y deliberado de poder. Significa dirigir la energía para conseguir lo que se quiere. Y es un componente esencial en el proceso de convertirse en dueño de uno mismo y moldear la vida. Ese demonio evitará que domines el marco en tus interacciones sociales, te convertirá en uno más sin que puedas destacar.

3. La libertad de ser plenamente tu mismo sin conflicto interno: Si tu demonio es la desaprobación, el temor al fracaso o el riesgo de ponerse en contra de los demás, quizá has dejado de ser auténtico. Que toleras lo intolerable, que no te defiendes, que no asumes riesgos. Que no te das cuenta del poder oculto que tienes.

Entonces, ¿cómo es que creamos esos demonios internos? Haz las siguientes preguntas para reflexionar si estás creando demonios internos:

1. Marginas algunas de tus partes, ya sea porque las desapruebas o porque son demasiado dolorosas. Por ejemplo, malos hábitos, traumas con mujeres o pensamientos de “no ser digno” como para tal o cual mujer.

2. Te niegas a ti mismo. Por lo general actuamos así cuando ponemos a otros en primer lugar, o cuando sencillamente no nos permitimos vivir experiencias placenteras, ya se trate de pequeñas cosas del día a día o de grandes eventos.

3. Reprimes tus propios conocimientos, sentimientos o deseos, cosas que tú sabes que existen en alguna parte de ti mismo. Puede que ignores los mensajes que le vienen de dentro, que niegue la validez de tus sueños y que te recrimines cuando tienes metas y proyectos personales, cuando quieres cambiar y ser la mejor versión de ti mismo.

4. Te entregas a la lucha interior. Cuando no tienes un acceso abierto a todas las partes de si mismo, resulta difícil trabajar con los conflictos que surgen entre ellas. De eso modo te conviertes en la víctima de guerras intestinas, de discusiones que no paran de dar vueltas y vueltas, sin vencedores, con sólo perdedores. Y eres tu quien peor parado sale.

5. Te cierras. No es de extrañar que demasiado dolor, demasiada confusión, demasiado conflicto, demasiados agravios hacia ti mismo te agoten. Y cuando estamos agotados, nos cerramos. Las personas se pueden cerrar a sus emociones, a sus cuerpos, a sus pensamientos y a sus deseos.

La idea es DARLE LA VUELTA AL MIEDO. Y esto lo vamos a hacer en un proceso de tres pasos:

Primer paso: Reconoce lo que realmente sucede. Las personas que saben reaccionar ante una emergencia suelen tener una estrategia para evitar agobiarse. No se dejan llevar por los sentimientos, no se imaginan situaciones futuras y se centran en hacer lo necesario. La idea es que no conviertas una situación en lo que no lo es, no conviertas un abordaje en un rechazo antes de que intentes acercarte a una mujer. No dramatices, no exageres.

Segundo paso: Cambiar de estado. Utiliza la adrenalina para darte un momento a ti mismo percibir la intensidad de tus emociones. Esa es la energía precisa que necesitas para emprender lo que necesitas hacer.

Tercer paso: Buscar el valor de la señal del demonio. Pregúntate lo siguiente ¿Por qué un temor especialmente se vuelve recurrente en su vida? ¿Por qué este? Si tienes miedo a lo que los demás piensen de ti, que te desaprueben, quizá que se burlen de ti, empieza a trabajar en pensar que quizá eres tú mismo quien se está desaprobando, y que esas voces que oyes y esas personas que ves y que te ignoran, son una PROYECCIÓN de lo que tú piensas de ti mismo. ¡Entonces cámbialas! Procede a escuchar esas mismas voces que te aprueban, que desean estar contigo, mira esos rostros cómo te señalan y te admiran, imagina rostros diferentes, mujeres hermosas, imagina esa mujer que tanto te atrae y con la que no te has atrevido a hablar.

Identifica tus demonios, ubícalos en tu mente, y empieza a saber que la única manera de triunfar es arriesgándote, que lo que los demás piensen sólo será resultado de tu propia estima, de tu propia seguridad y tu propia confianza.

Piensa que no hay nada difícil, y que si lo crees podrás conseguir aquello que necesites. Que si lo crees y combates tus demonios podrás acercarte a ser ese seductor que está en tu mente, esa persona que busca y encuentra, en esa persona que sin siquiera hablar tiene a un montón de personas detrás suyo.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!