Dr. Naxos – Diagnóstico Clínico

Publicado en Sep 8 2008 - 4:49am por Álvaro Bonilla



Como casi todos saben estudié psicología y también filosofía. Además de dedicarme a este tema de la seducción trabajo como consultor empresarial, profesor universitario (sí, logré infiltrarme en las grandes instituciones de enseñanza) y soy terapeuta y coach. ¿A qué viene esto? Viene para contarles que la práctica de la psicología clínica me encanta y es una de las cosas que me hacen sentir que estoy cumpliendo mi propósito en la vida, si es que la vida efectivamente tiene un propósito… por ahora para no confundirnos digamos que si lo tiene… El punto es contarles que en mi experiencia he atendido situaciones y personas de todas las clases y pasando por diversos tipos de trastornos mentales y de la conducta.

Mi serie favorita de televisión es House M.D (o Dr. House), y me gusta porque su práctica médica se parece mucho a la práctica psicológica que enfrentamos los psicólogos a diario, donde a través de una serie de síntomas llegamos a un diagnóstico, a veces por ensayo y error llegamos a la “verdad”, tal como en la serie, donde nos muestran que pasan por mil hipótesis para encontrar el diagnóstico y el tratamiento adecuado.

Además de eso, me gusta la serie porque mi temperamento es bastante parecido al del Dr. Gregory House: soy bastante intuitivo, soy muy curioso, y estoy lleno de pequeñas neurosis que me hacen el día muy entretenido (a mi me funcionan de maravilla) y a la gente que me rodea les hace preguntarse ¿pero cómo es este tipo? Soy un poco indescifrable a veces. Me gusta rodearme de personas inteligentes, interesantes y perspicaces, las cuales son tas escasas como los diamantes, y cuando no las encuentro me conformo con rodearme de personas curiosas que al menos quieran aprender y conocer más, como por ejemplo mis alumnos de clase, que son una maravilla y que me permiten desquitarme de unos cuantos prejuicios que a mí me enseñaron en mi época universitaria.

Cuando no encuentro ese tipo de personas, la verdad prefiero estar solo. Siempre me he considerado una persona valiosa, y eso ha llevado a que la gente me busque más a mí de lo que yo los busco a ellos. A veces eso me hace sentir culpable, pues me siento un poco ingrato.

Para algunos la primera impresión que tienen de mí es que soy bastante arrogante. Puede ser… Puedo pasar por odioso, petardo, creído, lo que sea, pero quienes me conocen saben que soy noble y que cuando tengo la confianza puedo ser de lo más entretenido y buena persona. Con todo eso le caigo mal a muy pocos. Tengo un uso excelente del humor, sobre todo la ironía, el sarcasmo y el humor negro, y eso me recuerda que la vida no hay que tomarla demasiado en serio, y sobre todo que YO no debo tomarme muy en serio. La explicación del humor es que de pequeño era demasiado sensible a la crítica, así que como mecanismo de defensa desarrollé una visión del mundo donde no me tomo la vida muy en serio, por eso en mis apuntes de humor no respeto a nada ni a nadie, porque en el fondo hay muchas cosas que me afectan y que prefiero decirme a mí mismo “esto es chistoso, no vale la pena tomarlo tan en serio.” Puedo decir que el humor es la base y pilar de mi vida social, cuando decido tenerla. Esa es mi estrategia de supervivencia, ser un bien escaso con altas dosis de humor e inteligencia, y me funciona muy bien. Hay muchas otras estrategias de la gente, el que hace ejercicio todo el día en el gimnasio, el que trabaja como bestia para tener mucho pero mucho dinero, el que es metalero, emo, ejecutivo yuppie, son válidas… si te funcionan.

Soy como un cocodrilo, me puedo mover muy bien en el agua y muy bien en la tierra, lo que quiero decir es que me la llevo bien cuando decido socializar más y me la llevo muy bien estando a solas. Me encanta la soledad, o la compañía de una o dos personas muy interesantes o inteligentes. Aunque conozco a la perfección los mecanismos para desempeñarme bien en grupos grandes, termino por distraerme muy fácilmente, por lo cual aislo a una o dos personas (mujeres) y me pongo a hablar con ellas. Para mí la soledad no es signo de vacío, sino de fertilidad, soy muy creativo estando solo, por ejemplo, escribo estos “entretenidísimos” post que ahora lees… Sin embargo, en un grupo de 15 personas sin mucho que decir, salvo babosadas de todos los calibres, puedo ir, puedo sobrevivir, me puedo integrar perfectamente, pero adentro de mí, AQUÍ adentro, siento que es una experiencia bastante aburrida, y que prefiero evitar a toda costa. Soy bastante exigente… y no quiero decir que siempre me la pase hablando de la teoría de la relatividad o del equilibro Nash, no, lo que pasa es que ciertas anécdotas sin mucho fondo me aburren, tengo atención dispersa, así que necesito un buen estímulo para concentrarme, como una buena conversación, puede ser de nada muy importante, pero no se… con un poco de picante, de humor, algo que estimule a que mis neuronas se muevan… Por eso siempre busco mujeres inteligentes y entretenidas, y por fortuna, todas mis ex novias han sido muy inteligentes y hermosas (y ninguna de ellas me está pagando por decir esto). Con las mujeres que no son así nunca logro ir más allá de una aventura corrta, pues termino por aburrirme

Por otra parte, me gustan los enigmas y los temas donde haya mucha tela de donde cortar, me gusta analizar, y cómo detesto lo simple generalmente me llaman la atención las mujeres problemáticas y complicadas. Eso condimentado con un poco de obsesión por entender la mente humana hace que las vea como un reto y que termine involucrado con ellas, sus pequeños y grandes compliques me mantienen muy entretenido, además de que termino profundamente enamorado de ellas. ¿Qué le voy a hacer?

También he descubierto que las mujeres muy hermosas siempre son susceptibles a una buena oratoria, y que aman más la inteligencia de lo que a primera vista aparentan, además si la inteligencia va asociada con poder (diferente a la inteligencia del nerd que es objeto de burlas y que aburre) estarán comiendo de tu mano, de hecho esas mujeres “come hombres” están buscando, de manera inconsciente, llenar su vida de contenido, cosa que alguien profundo y algo fuera de lo común puede darles por montones. Creo que la ley de la naturaleza humana es así: el fuerte vive del débil, y el inteligente vive del fuerte y del débil. Como la inteligencia está muy devaluada hoy en día, pues reinamos pocos, la clave es, no busques inteligencia erudita de enciclopedias, busca la inteligencia práctica, estratégica, cargada de fuertes dosis de humor. Nadie se resiste a eso, ni las mujeres más superficiales del mundo, a ellas les encanta aprender cuando ven poder.

El caso es que, en general, mis patologías me funcionan, me son útiles y sobrevivo con éxito en esta selva de la vida.

Nuevamente… ¿A qué va todo este monólogo? Además de tener un fuerte dolor de espalda y estar tomando altas dosis de codeína, oxicodona y diclofenaco (que hacen que esté un poco más desinhibido y en contacto con mis emociones de lo usual, y sobre todo hacen que todo me importe un rábano), lo que busco es mostrarte que en la seducción jugamos con factores psicológicos altamente importantes y que marcan la diferencia también en el éxito y fracaso de tus conquistas amorosas. Y para ello te contaré un caso reciente donde he intervenido y he descubierto que no todo es como parece.

Caso 1. Uno de mis clientes declara haberse enamorado de una mujer, que es demasiado espontánea, extrovertida y amante de la aventura, además de ser físicamente hermosa. Armamos toda la estrategia para que él pueda mostrarse ante ella y cautivar su atención. De repente lo logra, él se siente feliz, yo me siento satisfecho. En la fase anterior al noviazgo ella se caracteriza por periodos de intensidad, donde atiende todas las llamadas y cumple todas las citas, llama, manda mensajes de texto, emails, tarjetas virtuales, etc, sin embargo en ciertos momentos se pierde. Mystery y su grupo dirían que es una prueba, un test, o que se hace la difícil, o que hace la estrategia de dos pasos adelante y uno atrás. Mi cliente, ávido lector de este personaje, mantiene esa misma su hipótesis. De repente esta mujer lo llama una noche totalmente ebria y le declara su amor, le dice de todo, lo invita a su casa y hacen el amor de forma loca y apasionada. Al otro día, mi cliente, con 5 kilos menos y cara de muerto, llega a contarme que está feliz, porque al final ella no se pudo resistir a sus encantos y lo llamó y terminaron acostándose. Yo lo escuchaba muy atentamente.

El noviazgo empezó y mi cliente que ya llevaba un par de años sólo no podía estar más feliz. Por mi parte, la vida me ha enseñado a ser cauto y a esperar, así que dos cosas me preocupaban de esta mujer: su tendencia frenética a gastar su dinero (era hija de un personaje de dinero y cada salida era un verdadero derroche), por otro lado, era demasiado buena novia, cocinaba, planchaba, arreglaba y decidió ocuparse literalmente de la vida de mi cliente.

De repente ella empezó con un patrón depresivo y un sentimiento de vacío inaudito, las cosas no le iban mal (no estaba enferma, no estaba desempleada), sin embargo declaraba sentirse sin rumbo, sin esperanza, se mostraba en momentos demasiado irritable y mandaba literalmente a mi cliente a volar. Mi cliente interpretaba esto como juegos de poder y deseos de llamar la atención, y sí… era cierto, pero mi pregunta era ¿por qué? Ella atravesaba por periodos irregulares en los cuales decía amar con locura a mi cliente, y luego le decía que nunca la fuera a abandonar, que él era su único sostén en la vida, y se mostraba inexplicablemente celosa por cosas ínfimas, le reclamaba por mujeres inexistentes y se armaba historias donde él le era infiel y conspiraba con su amante para abandonarla. En momentos se autocriticaba de manera cruel, decía que no valía nada y que sería mejor si estuviera muerte, casi en esos mismos momentos iba a los centros comerciales a gastarse todo en ropa y bolsos. Su mal genio llegó a mostrarse, tenía arranques de ira y gritos por cualquier estupidez. Como mi cliente había estado tanto tiempo sólo se aferró también a ella y por eso no me hizo mucho caso al principio, cuando yo le comentaba mis preocupaciones.

Todo esto sazonado con fuertes dosis de amor tierno y sexo. Mi cliente estaba más confundido que nunca. Sentía enormes cargas de placer, y luego ataques y reclamos y muchas lagrimitas de ella para que él nunca la dejara, porque según ella “con él había descubierto el amor verdadero”. Yo no creía de a mucho eso, yo creo que todos mentimos, y a veces nos engañamos sin darnos cuenta que es peor aún, me encargué de decírselo en nuestras sesiones de coaching.

Llegué a pensar hasta este momento en trastornos de estado de ánimo, en una disforia intensa, una depresión. Sin embargo sus esfuerzos frenéticos por evitar el abandono por parte de mi cliente, que incluían actos de vigilancia y espionaje constantes, histerias, reclamos, lectura de su correo electrónico, sumados a una nueva conducta de comer en exceso y una obsesión por las compras y el sexo, me llevaron a pedirle a mi cliente que la trajera a mi consulta. Había algo en la depresión que no me convencía, y era la excesiva actividad de la paciente, pues los depresivos suelen dormir mucho y moverse poco. Ella pareciera no querer parar.

Efectivamente la trajo, y pude descubrir pérdida del cabello en ella, a lo cual me confesó que se lo arrancaba de la ira que le provocaba pensar que él la abandonara, profundice en sus sentimientos de vacío y descubrí que empezaba a pensar en formas de suicidio, inmediatamente supe que tenía un trastorno límite de la personalidad (Borderline Personality Disorder). La remití a un amigo psiquiatra que de inmediato la internó en una institución donde le dieron todos los cuidados y atenciones que necesitaba. Mi cliente abandonó la relación (pues no podía llevar más el peso de su problema), ella por su parte con el tiempo pudo mejorar y controlar su trastorno.

Cuando volví a ver a mi cliente le pedí que no me dejara olvidar escribir una nota a mi mismo que dijera “Naxos, nunca desconfíes de tu buen criterio.” Él olvidó recordármelo, yo no olvidé escribirla…

Conclusión: Bueno, varias:

1. No todo es tan simple como parece, en ocasiones las personas actúan de forma sistemáticamente extraña y eso tiene sus razones, probablemente algo en su mente, en sus creencias no esté funcionando bien, estas personas necesitan ayuda profesional. Muchos lectores se preocupan de rechazos, de ambivalencias de sus potenciales o actuales parejas, muchas veces se deben a juegos de poder, a malcriadez, a lo que sea… pero muchas veces esa es sólo la consecuencia de un problema mucho más profundo. Busca “patrones de comportamiento”, es decir, cosas que suelen repetirse sistemáticamente, conductas extremas, adicciones (a comprar por ejemplo, a gastar o endeudarse, a comer, a no comer), eso te dará una idea de con quién debes meterte o no.

2. Si de repente sientes una pérdida en tu energía o tu vitalidad, cansancio físico, desánimo, pierdes peso sin razón, duermes mucho o tienes insomnio, y descubres que esos síntomas se dan desde que estás saliendo con cierta persona o desde que estás en una relación revísala, puedes estar junto a una persona que necesite ayuda especializada de un psicólogo.

3. Así como nos enfermamos físicamente (por ejemplo mi terrible dolor de espalda actual que me está obligando a terminar este post rápidamente) también podemos enfermar mentalmente, y eso se debe a muchas razones, problemas de alimentación (muchas personas con problemas de obesidad, trastornos del colon o la tiroides sufrirán depresiones que incluso les llevarán a terminar relaciones), problemas químicos en el cerebro (bajos niveles de dopamina, serotonina o noradrenalina pueden llevar a trastorno depresivo o esquizofrenia).

4. Si quieres a tú pareja, novia, esposa, futura novia o mujer con la que sales, intenta buscar un especialista, no busques explicar todo de la manera más simple, busca las razones y los patrones, y no la ayudes siendo su salvador, para eso hay especialistas. La mayoría de las veces estas personas no necesitan novios o amantes sino amigos, muchas veces es mejor dejarla en buenas manos.

5. La idea no es que busques enfermedades o “patologías” es las personas, poner etiquetas no es muy alentador, pues no “somos” nuestros problemas o enfermedades, sino que a veces nos comportamos de manera extraña y nuestra identidad puede estar llena de nobleza y amor que, por las distorsiones que te he hablado (alimentos, metabolismo, química cerebral, ambiente, tóxicos, traumas) se puede experimentar de forma difusa. Todos tenemos nuestras “rarezas” o excentricidades, hoy te he contado las mías con el fin de que pienses un poco en la complejidad humana (por ejemplo, si has leído The Game de Neil Strauss sabrás que Mystery tiene una incapacidad para establecer relaciones afectivas a largo plazo, que ha compensado con relaciones rápidas y efímeras con las que ha creado su método, debido a un trastorno límite y un trastorno depresivo). El punto es, las cosas no pasan por casualidad, sino por una razón de fondo.

Es hora de mi medicina. Por hoy basta…

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

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PD. Nuestro conversatorio del 17 de Septiembre se acerca y la respuesta ha sido genial. Empezaremos una introducción muy práctica a la seducción con PNL, incluirá audivisuales (videos, música), ejercicios prácticos a modo de taller y bastante interacción entre los asistentes. Si quieres más información aquí.