Anotaciones a la Patología de la Seducción

Publicado en Feb 4 2009 - 9:24pm por Álvaro Bonilla



Hola a todos, hoy les tengo un post más bien corto, quizá con solamente un par de reflexiones o anotaciones a los escritos que he venido realizando sobre patologías de la seducción. Es esta serie me he dedicado a analizar ciertas tipologías de mujeres (también hay hombres así) que hacen que por sus rasgos sea muy difícil que puedan mantener una relación afectiva a largo plazo.

Hay un prejuicio muy equivocado pero muy ampliamente difundido por algunos maestros de la seducción, es el siguiente: Si eres un buen maestro de la seducción una mujer jamás te rechazará. Lo que esto implica es lo siguiente: si eres un mal seductor obtendrás sólo rechazos.

La premisa de la cual parte este prejuicio es que si eres un buen seductor ninguna mujer se podrá resistir. Ninguna.

Pues bien, la vida real es algo muy diferente de esto, y tanto hombres como mujeres somos más complejos de lo que parece, y las cosas no se pueden reducir a sólo pensar que si te rechaza es porque hiciste las cosas mal, o que todo se reduce a te rechaza o no te rechaza.

La psicología ha permitido encontrar ciertos problemas comunes en las personas, así como la medicina ha encontrado patologías y enfermedades físicas, la psicología ha encontrado problemas a nivel de la mente, las creencias y la historia personal. Muchos me han dicho que simplifico demasiado, o que clasifico a las personas y que las personas son inclasificables.

Esto no es tan cierto. Yo puedo clasificar las personas por edad, por sexo, por país de nacimiento, por gustos, por disgustos. El pensar que somos inclasificables es sólo una ilusión, de hecho una ilusión demasiado optimista. Las personas tenemos gustos, preferencias y opciones que nos encuadran en ciertas tendencias o grupos. Claro, la historia personal es intransferible, única, especial o como la quieras llamar, pero hay ciertos comportamientos comunes. No importa si alguien es rico, pobre de buena familia o de mala familia, igual le puede dar cáncer, un infarto o puede tener rasgos de personalidad que la hacen odiosa en una relación de pareja.

Muchos seductores se vanaglorian de todas sus conquistas y de que ninguna mujer se les resiste (lo cual es imposible, hasta a los prototipos mediáticos hay mujeres que se les resisten), y bueno, puede que seduzcas a la mayoría de mujeres, el punto es, qué clase de mujeres estás atrayendo a tu vida. ¿Acaso las más emproblemadas, las más problemáticas, las más disfuncionales? ¿O estás aplicando criterios de selección para buscar la mejor mujer posible?

Y acá va una cosa, estamos idealizando, si tú crees que somos perfectos y que nada pasa en nuestra psicología, y que todo es tan simple como seducir o no seducir, ser aceptado o rechazado, jugar patrones de seducción y manipular, aún te falta un poco de mundo por conocer o años por vivir. La realidad es mucho más compleja, y sólo a través de la experiencia y la calibración podrás saber si una mujer, por más bella, buena y deseable que sea te conviene o no te conviene para una relación corta, larga o lo que sea que desees.

Muchos creen que esa mujer que les gusta es perfecta. Quizá sí, quizá no. Tomate el trabajo de anticiparte y estar abierto a la posibilidad de que así como esté bien, también pueda estar muy pero muy dañada.

Este es, a mi modo de ver, el principal error de los aspirantes a seductores, ignoran la complejidad del ser humano, y creen que sólo con formulitas, parecidas a ecuaciones matemáticas del tipo RID+V+R+VUL o lo que sea, ya dominaron la complejidad de la naturaleza femenina, ya accedieron y sanaron el pasado de una mujer, ya fueron por encima de sus complejos, miedos, obsesiones, locuras, bajas autoestimas, promiscuidades, y todo el oscuro de mundo que encierra la inmadurez emocional. Las estrategias sólo funcionan cuando humildemente aceptas que la psicología de una persona es mucho más de lo que ves, y que detrás de un rechazo se esconde una historia compleja, no es simplemente cuestión de que no hiciste tal o cual rutina por complicada y elaborada que sea.

Piensa en esto: puedes ser tan buen seductor que seduzcas a la mujer más disfuncional del mundo, y luego ¿qué vas a hacer cuando te vomite toda su disfuncionalidad, todo su rencor, toda su amargura o superficialidad o depresión o angustia o culpa, o lo que sea sobre tí? ¿Le aplicas una rutinita y listo?

No siempre cuando se daña una relación es que algo ha fallado en tí, es que muchas cosas han podido fallar en la otra persona.

La seducción no implica que seamos todo poderosos.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!