La seducción y las relaciones de pareja

Publicado en Jul 15 2009 - 6:44pm por Álvaro Bonilla



Hoy alguien me agregó como amigo en Facebook, y me decía algo que me inquietó: según el estaba muy animado en el camino de la seducción, sin embargo en una de sus conquistas se encontró con una relación perjudicial y dañina que le hizo perder el norte. Bueno, este tipo de cosas sucede, que te conviertas en un seductor no garantiza que encuentres a la mujer y la relación adecuada para ti. De hecho, encuentro dos fenómenos en los aprendices de seductores, y uno extra:

Primero: Se van tras relaciones estables. Y tienen más o menos éxito dependiendo de ciertos factores, algunos que dependen de ellos, otros de la mujer. Aprenden poco a poco a tener confianza en si mismos, en trabajar el día a día de una relación y a manejar sus emociones de forma equilibrada, sin obsesiones o indiferencias.

Segundo: Se van tras relaciones inestables, llevan uno o dos años (o incluso más) y aún se encuentran solos, han mantenido por mucho relaciones de algunas pocas semanas, y todo termina. No se concentran en una sola relación y la labor de la seducción es un continuo volver a empezar de cero cada vez, muchas veces estancándose en periodos de soledad más o menos largos alternados con periodos de compañía corta.

Fenómeno extra: Se vuelven tan arrogantes de desprecian el crecimiento interno y se dedican a estar más con sus comunidades de seductores (es decir, sólo con hombres), que estar con mujeres. Como si la seducción consistiera en conseguir un grupo de amigos o una “pandillita” con la cual andar tras aventuras pasajeras. El tiempo que pasan con hombres es del 75% y el tiempo con mujeres es un 5% y con ellos solos de un 20%.

Para mí la mejor comunidad de seducción está integrada tanto por hombres como mujeres, es una comunidad mixta de fraternidad, amistad, en la cual tienes espacio para tus amigos hombres (la tribu da fuerza y enseña rasgos de masculinidad), pero también es necesario que los miembros de una comunidad estén acompañados por mujeres, pues si bien es cierto que es necesario aprender rasgos masculinos (como ya habíamos visto en otro post) también es básico y fundamental conocer a las mujeres, cómo piensan, qué dicen, qué hacen, escuchar cómo hablan de sus relaciones, novios, amantes, enamorados, amores platónicos. Lo que he aprendido de este arte lo he aprendido sobre todo escuchando a mujeres, más que estando con hombres. El tema viene porque hay algunos miembros de la comunidad que siempre me los encuentro emparejados con su ala, y nunca los veo con mujeres, mi idea es que, repito, la comunidad esté integrada por grupos de hombres y mujeres, que desarrollen lazos de amistad, complicidad.

Para mí un hombre exitoso está rodeado tanto de hombres como de mujeres, y sabe dar a cada grupo su espacio.

Bueno, ese fue un largo paréntesis.

El punto en definitiva de este post consiste en los “miedos” a establecer relaciones estables basados en:

1. Fracasos anteriores: La vivencia de una relación basada en apariencias, con engaños, o con alguna clase de decepción hace que se tengan bajas expectativas respecto a las mujeres, en términos de fidelidad, nobleza, y que se opte por no tener relaciones estables, incluso no buscar la compañía de las mujeres. Esto puede generar resentimiento, incluso misoginia o deseos intensos de vengarse en próximas relaciones.

2. Idealización de la mujer como “perfecta” y desengaño por cualquier defecto minúsculo: Para algunos las mujeres son seres que no tienen ningún asomo de error, de equivocación, de imperfección, por eso para ellos cualquier asomo de error hace que huyan despavoridos en búsqueda de esa mujer perfecta que jamás se equivocará. Es apenas evidente que esa mujer no existe y por ende jamás la encontrarán.

3. Miedo a las mujeres en general: Por razones de socialización en la temprana infancia, donde expresaban un carácter débil y las mujeres siempre se mostraron más dominantes (en el colegio, la familia) se genera una imagen negativa según la cual las mujeres están en un nivel superior a ti, no en tu mismo nivel, lo cual inspira una especie de respeto reverencial, el mismo con el que tratarías a tu jefe, le puedes tener confianza pero la relación es de sumisión, obediencia y distancia.

4. Sentimiento de perder el poder: Algunos sienten que cuando se enamoran empiezan a perder poder, empiezan a girar en torno a las mujeres y ellas, de alguna manera los determinan. Sienten que piensan de más en una mujer, que se preocupan por ella, que se imaginan cosas como lo que hace cuando no está con ellos y se asustan y se alejan de sus parejas potenciales, buscando mantener el equilibrio, estar libres de presiones y preocupaciones (que llaman “problemas) y seguir el camino sin “estorbos”.

5. Experiencias de abandonos pasados: Esto si es bien común, personas que han sufrido abandonos en su infancia por parte de las mujeres, por ejemplo, por una madre indiferente, porque han sido adoptados, porque personas muy importantes en su vida se han ido, por la razón que sea, desde separaciones, viajes, mujeres, sienten que nuevamente pueden ser “dejados atrás” y que la mejor manera de evitar eso es no dando oportunidad y atacando primero, es decir, yéndose primero.

6. Se ha invertido tanto en una relación que se siente una “bancarrota emocional”: Es como cuando inviertes en un negocio y el negocio fracasa, ya no te queda un peso para invertir y decides que ya no deseas nada que te implique demasiada entrega o demasiado compromiso, después de esa relación te sientes cansado, física, mental y espiritualmente, te sientes abrumado, y solo quieres algo que te dé, sin que tú estés obligado a dar de vuelta.

7. Tú has sido el victimario: En lugar de que te haya ocurrido algo malo en tu(s) relación(es) anteriores por culpa de otros, has sido tú el que ha provocado el desequilibrio y has arruinado la relación. Sientes que la conciencia te remuerde y que si tú fallaste, entonces cualquier personas te puede traicionar. Te vuelves un poco paranoico y no deseas que la vida se encargue de devolverte lo que te corresponde, o al menos esa es tu creencia. Es una forma muy evidente de autocastigo.

8. Miedo al éxito: Deseas tanto salir de la soledad, porque piensas que te hace perder valor, o que tienes tanto dentro de ti que vas a estallar y necesitas compartir, o la razón que sea, que en el momento en que estás logrando algo hay una pequeña sensación o voz interior que te dice que “no eres digno”, que “no lo mereces” o que “no es para ti”, y terminas por visualizar cómo podrían las cosas salir mal hasta que al final terminan mal.

Y acá viene un punto muy importante, si no arreglas lo interior lo exterior de poco servirá. De qué sirve arreglar la forma en que te vistes, las palabras que dices, tu lenguaje corporal, tus estrategias, es decir, todo lo superficial de la seducción, si no arreglas lo interno, es decir, tus conflictos, miedos más profundos, principios de comportamiento, hábitos, la seducción no servirá sino para andar para arriba y para abajo con un grupo de amiguitos, iniciando relaciones pero con la incapacidad de que funcionen en el largo plazo y también sin la menor idea de por qué no funcionan.

Para ello, apreciado lector o lectora, quiero invitarte a un cambio de paradigma, o mejor, aún que así como revisas lo externo, y la manera en que hablas, y te expresas, que también revises tus creencias, tus propósitos, tus valores y algo muy importante: TU CARÁCTER. Tu carácter es aquello que te define, aquello que está escrito en tu mente y que se expresa en pensamientos, comportamientos y hábitos. Ejemplo, si tienes pensamientos negativos en torno a las mujeres, eso se expresa en comportamientos (desafiantes, tímidos o temerosos, groseros, etc).

La idea, a modo de conclusión, es la siguiente: el perentorio, necesario, indispensable en este camino que conozcas a las mujeres, que hables y sobre todo que las escuches, sólo así sabrás qué buscan, cómo es su mente, su corazón, cómo suelen comportarse, irás armando patrones y podrás quitarte estereotipos que no son, y descubrir que quieren lo que quieren (y lo que no quieren) a su manera. Eso se logra tanto con amistades, un seductor debería tener muchas amigas, y conservarlas así: como amigas, y jugar de vez en cuando el papel del confidente, con la motivación de conocerlas. Bueno, tómalo como si estuvieras realizándo “inteligencia” sobre el mundo femenino. Que de algo sirvan tus amigas y sus confidencias.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!