Patología de la seducción parte 3: Los esquizoides

Publicado en Jul 18 2010 - 5:39am por Álvaro Bonilla



Hoy trataré un tema bien particular, con el que me he encontrado ya varias veces en mis sesiones de terapia y coaching, y que ha sido un tema que no ha sido tratado por lo general en estos espacios que están dedicados a hablar de seducción, estoy seguro que por desconocimiento, porque hace falta ser psicólogo para conocer el comportamiento y la mente humana. Les quiero citar el mail que me ha llegado hace poco y que luego analizaré detenidamente, con el ánimo de que muchas personas encuentren información valiosa y puedan iniciar un trabajo con un especialista.

“Hola, mi nombre es Gabriel*. Tengo 35 años y escribo porque tengo un serio problema con el cual he luchado desde hace años y que no me ha permitido relacionarme con las personas, ni aplicar los conocimientos para conocer mujeres. Desde que tengo memoria siempre me ha gustado estar sólo, de hecho, cuando era niño desechaba los juguetes con facilidad, me dedicaba a inventar historias y jugar sólo. En el colegio tenía uno o dos amigos con los cuales jugaba, pero jamás los invitaba a mi casa, no obstante las continúas insinuaciones de mis padres para que socializada y ampliara mi vida social. No tuve un hermano, sino hasta cuando tenía 15 años. En la secundaria sucedió algo similar, tenía dos amigos, su amistad era sólo en el colegio, jamás quise llevarlos a compartir otro tipo de espacios, y cuando lo hice fue por obligación de mis padres que trataban de ayudarme con el retraimiento y la timidez que me caracterizaban.

No deseo hacer esta historia larga. Pero mi vida ha sido así, no me interesa estar con otras personas, así de simple. Sí, puedo sostener conversaciones, tengo un sentido del humor excelente, pero no me agrada la compañía de las personas, no me gusta que invadan mi privacidad, sólo a unas muy pocas, generalmente las que han sido mis novias las he dejado entrar, unas más que otras. Necesito estar sólo, incluso para comer o ir al cine no me importa la compañía, todo lo que me gusta hacer lo puedo hacer sólo. Mis amigos me tachan de “ingrato” pero es que hay una parte en la cual no me gusta que entren y no soporto que me fuercen a hacerlo.

Actualmente en el trabajo sostengo relaciones solamente laborales, no me interesan los paseos o eventos externos al trabajo. Entiendo perfectamente las emociones de los otros, pero yo soy demasiado frío a las emociones de otras personas, simplemente no me interesan. Quisiera tener compañía, las mujeres me encantan, pero no quiero tener una relación que me cueste mi privacidad, mi tiempo, mis cosas. Probablemente sea muy egoísta. He entrado a terapia recientemente, me dicen que tengo trastorno de personalidad esquizoide. Sería muy útil para tus seguidores que hables de esta forma de timidez extrema”

Muchos lectores y clientes tienen historias parecidas, en las cuales tienen una timidez extrema en razón a que no les interesa “conectar” con otras personas, es decir, no les gusta estar acompañados y para ello construyen un mecanismo defensivo que les aleja de edificar relaciones cercanas, íntimas.

Mientras que para muchos de nosotros es natural salir con los compañeros de trabajo o universidad a tomar una cerveza, o salir a una fiesta donde hay muchas personas, o disfrutar un asado con varios amigos o familiares, para la persona con trastorno de personalidad esquizoide estas situaciones resultan ser abrumadoras y sobre todo enormemente aburridas.

Hay algo importante: el esquizoide es bien diferente del tímido. El tímido en un contexto social desea relacionarse, pero no tienen las habilidades sociales para hacerlos, tienen inseguridades, falta de confianza, se ponen nerviosos, etc. Al esquizoide simplemente no le gusta hablar con la gente, no le gusta sentir la cercanía de las personas, por esta razón son percibidos como distantes, fríos e indiferentes.

¿Qué pasa cuando alguien responde con indiferencia, distancia y frialdad a las interacciones sociales? Sucede que las personas se cansan de insistir, de intentar de integrarlos y los aíslan (cosa que para el esquizoide lejos de ser un castigo es lo que buscan y desean: soledad).

Te estarás preguntando, ¿cómo así? ¿Hay personas que les gusta estar solos? Pues sí, el esquizoide lo busca y lo desea por encima de todas las cosas. Es por esta razón que el esquizoide tiene dificultades estableciendo relaciones personales o expresando sus sentimientos de manera profunda, son emocionalmente lejanos. Su mundo interior les basta, es suficiente y sus ideas las consideran el valor objetivo, esto hace que tengan ideas contrarias o estilos de vida diferentes a los de las demás personas, algunos son excéntricos y llamados “raros” por los demás, por hacer simplemente las cosas a su manera.

Las personas con trastorno esquizoide muchas veces son apáticas sexualmente, aunque esto no implica que no puedan tener orgasmos. En muchos de ellos es preferible no tener sexo para no tener que vivir algún tipo de compromiso o invasión de su intimidad, para ello prefieren la pornografía y la masturbación, de esta manera su individualidad está protegida. Otros buscan relaciones casuales y se especializan en escapismo cuando ya han conseguido saciar su impulso sexual.

Algo es importante con los esquizoides: no evitan las relaciones sociales porque se sientan inseguros o incompetentes o tengas ideas subestimadas de sí mismos (como sucede con los tímidos) sino que para el esquizoide la relación social carece de todo interés. De hecho el esquizoide no tiene problemas de comunicación verbal con otros, puede conversar si lo desea, establece contacto visual, pueden tener un humor excelente, ser sarcásticos e irónicos. Su problema es de desinterés y distancia, por lo cual prefieren la soledad, la independencia y el desapego.

Otros rasgos del esquizoide son: cumplidores de sus responsabilidades, no les gusta competir con otros buscando sobresalir, son retraídos, distantes de otras personas, tiene muy pocos o ningún amigo cercano, es inmune a las emociones ajenas (si alguien está llorando al frente de él simplemente no puede sentir empatía, aunque pueda aprender a fingirla), prefieren las actividades laborales solitarias (algunos escogen carreras como contabilidad, o algún tipo de ingeniería, o los laboratorios científicos), huyen cuando alguna persona se acerca demasiado a su espacio de intimidad (por ello rehúyen invitaciones, salidas, eventos, fiestas, etc), algunas veces se emocionan con ciertas personas, débil sentido de pertenencia a grupos o incluso a su país, no sienten nacionalismo y tienen escaso apego patrio, son incapaces de expresar sentimientos de simpatía, ternura, ira. Se muestran indiferentes hacia los halagos o las críticas. El esquizoide no disfruta como las personas sin este trastorno lo hacen, al mismo tiempo tampoco sufre en el mismo nivel, por lo cual una muerte o una muy mala noticia no tienen tanto impacto para el esquizoide.

Con el esquizoide sucede algo curioso, al sentir que no tiene éxito en las interacciones sociales, porque se descubre aislado por los demás ante su propia apatía e indiferencia presenta fantasías de poder, en las cuales él tiene un poder social superior, es algo así como un dictador o una persona que no necesita socializar pero que recibe reconocimiento social, muchas veces estos roles imaginarios de dictador o persona poderosa los llena con episodios mentales de venganza por las ocasiones en que sufre burlas.

Decía un esquizoide: “Siempre sucede lo mismo: te presentan a alguien, hablas con ellos, te caen bien, incluso tú les caes bien a ellos, de una u otra forma llegas a saber que esto es así y… eres incapaz de volver a hablar con ellos, evitas en lo que puedes encontrarte con ellos, espontáneamente te vas, no tienes que pensar nada, sencillamente los evitas. Si te encuentras con ellos los saludas y te escabulles. Si los ves a tu izquierdainmediatamente te diriges a la derecha mientras te preguntas qué estás haciendo y por qué. En realidad no es más que el problema de siempre. Vas al trabajo. A lo lejos ves a un compañero. Tendrás que saludarlo y hablar con él. Bien, cambias de acera. Al acercarte a la puerta de entrada te vas a encontrar con otro. Bien, reduces el paso para no abordarlo. Sales a pasear. Si lo haces por tu barrio te encontrarás con vecinos y conocidos y en realidad esto te incomoda, así que pasearás por algún lugar donde nadie te conozca. Esto es lo que hacemos con los que van a ser amigos”

Para el esquizoide una manera de relacionarse es a través de mail, de cartas, cosas que no impliquen una relación cercana. Si alguien se enamora de ellos intentan alejarla a través de su apatía e indiferencia, se aíslan y no cumplen el requisito tácito del cortejo porque simplemente carece de interés. Paralelamente sienten el vacío y el deseo de estar con esa persona, pero al pensarlo dos veces no vale la pena esforzarse, es mejor estar sólo.

Imagínate esta escena en una oficina, que me contó un cliente alguna vez, después de mostrar de mil maneras que no quiere integrarse a las salidas del grupo a tomar cerveza, finalmente recibe apodos y comentarios sarcásticos que aluden a que es un bicho raro, los cuales se difunden por toda la empresa y al final acaban por estigmatizarlo por su estilo individualista de existir.

El esquizoide se puede mostrar frío o insensible en su vida “social”, en el trabajo o universidad, sin embargo, en la intimidad puede ser sensible o encantador. La falta de contacto social genera en el esquizoide un gran vacío, que muchas veces no puede descifrar vive la paradoja de desear socializar pero al estar en un contexto de socialización real siente apatía, desconexión e indiferencia. Las conversaciones con otros los aburren, no disfrutan o sienten placer por una tertulia, una charla, un baile, por contar historias. Las situaciones sociales se hacen terriblemente largas y aburridoras.

La falta de emoción característica hace que el esquizoide sea apático, por ello siente que le falta constante motivación y energía para hacer las cosas, por ello se conforma con la vida que tiene, y no hace demasiados esfuerzos por tener más allá de lo necesario. Frecuentemente abandona lo que comienza.

Muchos historiadores afirman de que el escritor Franz Kafka era esquizoide y algunos apartes de su biografía permiten inferir algo así, pues escapaba de todo lo que tuviera que ver con estar con otras personas, se sentía extraño entre sus mismos familiares, era altamente creativo pero en su trabajo solitario, y sólo selectas personas entraron en su círculo privado (no más de dos según biógrafos). A veces se ponía la máscara del Kafka encantador y con sentido del humor, pero cuando las personas desean hablar más con él o frecuentarlo simplemente no tenía mayor interés en ellos. Decía algo célebre que transmite un poco su sentimiento: “Me es imposible vivir una vida humana entre los humanos.”

Los maestros de la seducción no hablan de este tema, yo lo hago porque en lo que escribo existe una responsabilidad, y no todo lo llamado “tímido” o “introvertido” responde a lo mismo, pueden ser esquizoides o tener el trastorno social por evitación, del cual hablaré en otro post. Si sientes que estás en los rasgos descritos sería interesante que averiguaras más sobre el tema y que busques ayuda profesional la cual puede contribuir a elevar tu nivel de vida y resolver los conflictos propios del trastorno.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

————–

*Publicado con autorización.