De viaje por la siniestra zona de los mejores amigos

Publicado en Sep 27 2010 - 1:51am por Álvaro Bonilla


Un tema que siempre estará vigente porque lo leo una y otra vez en los correos que me envían es el tema de los mejores amigos. Básicamente es cuando tú deseas a una mujer pero ella te ve como su amigo y no como un potencial amante, ella te ve con el mismo deseo que siente por un oso de gomita o por Mario Bros. Es la situación lamentable por naturaleza de un seductor y el motivo de que muchos se mantengan en este camino, tratando de idear la forma de desmarcarse de esa imagen frágil que no permite que te deseen, que se enamoren de ti.

Te voy a contar una historia con la cual quizá te identifiques.

Recuerdo que alguna vez me gustó una compañera de mi primer trabajo, y me acerqué a ella con la intención de cultivar una relación que a la postre nos llevara a una relación de pareja. Me gustaba mucho y debo confesar que en aquella época me enamoré perdidamente. Mi error, en aquel entonces, fue tener una serie de creencias que eran el caldo de cultivo para ser considerado un amigo, te resumiré algunas:

1. Pensaba que antes de una relación de noviazgo era preciso conocer muy bien a la persona, ser su amigo y luego pasar a una relación

2. Tenía idealizadas a las mujeres y pensaba que con ellas había que andar muy despacio, respetarlas y alejarme de cualquier insinuación “indecorosa”

3. Creía que la situación del primer beso se iba a dar de una forma casi mágica, en la cual iba a sentir algo “especial” y que desde ahí tomaría la iniciativa para besarla.

El resultado de la mezcla de esas tres creencias es fatal. Tan lamentable como pensar en que era mejor nunca haberla conocido para no vivir el sufrimiento que uno vive después. ¿A qué sufrimiento me refiero? Algún día ella llegó a la oficina un nuevo empleado, que sin dudarlo se convirtió en admirador de esta mujer. No tengo ninguna queja contra él pues era una gran persona, muy agradable y sobretodo decidido. Él se hizo un buen compañero de trabajo y me contaba cosas de su vida, así como lo hacía ella. Lamentablemente un día ella me contó que habían salido a cine (como yo solía hacerlo con ella) y que luego él la había invitado a su apartamento y que sin saber cómo habían terminado desnudos hablando de cosas y que se habían tocado un poquito.

Podrán imaginarse lo que sentí en ese momento. Lo que sentí cuando ella me describía que había estado desnuda con ese tipo que era mi compañero de trabajo y a quien nunca presentí con semejantes intenciones. Y que supuestamente estaban “desnudos hablando de cosas”, era un poco tonto pero no era estúpido y entendí que ella no quiso contarme más detalles por delicadeza.

Ese tipo había logrado en dos salidas lo que yo no pude en 8 meses de supuesto cortejo, que nunca lo fue, simplemente fueron un par de personas haciéndose las mejores amigas. Ella pudo comprobar “supuestamente” que sí existen los amigos hombres que pueden aconsejar. El caso es que ellos dos iniciaron una serie de encuentros sexuales, nunca formalizaron su relación, pero él obtuvo una compañera sexual que no le exigía ni siquiera fidelidad. Como muchas mujeres, entrar en ese tipo de relaciones va en contra de su naturaleza emocional, al principio quiso negociar contra sus principios pero al final no lo logró y terminó herida al saber que no era la única.

Buscó consuelo, buscó consejo sabio, un hombro el cual llorar, sólo un hombro y un par de oídos para vomitar su tragedia. Yo no fui ese amigo incondicional, no me interesaba, estaba tan resentido que deseaba vengarme y disfrute a la distancia viendo cómo sufría por no haberme escogido a mí.

Esa fue una de mis muchas historias de fracasos y que me llevaron a este camino. Pero antes de dar un giro conclusivo a este post, quisiera ilustrar otras creencias que se generaron a raíz del segundo momento de la historia: la aparición de un tercero en la historia de los dos.

4. Creía en que las mujeres, en general, prefieren a los hombres malos que les hacen daño.

5. Creía que el problema estaba en mí, porque quizá alguna maldición del cielo no quería que tuviera pareja, que alguna fuerza me empujaba a la soledad, que quizá no era atractivo y hoy día las mujeres preferían a los hombres atractivos.

6. Creía que las mujeres eran despiadadas al apuñalarme con la historia de sus encuentros sexuales a sabiendas de que estábamos “cultivando algo”.

Me sentía traicionado, era una derrota más que afirmaba más mi poco valor, mi impotencia para acercarme a una mujer, fue otro episodio que entorpecía más mis habilidades, dañaba mis creencias y aumentaba la fe en mi propia profecía de auto cumplimiento que decía algo así como: “estaré sólo toda la vida, seré un solitario viendo a otras parejas besarse y tomarse de la mano, las mujeres hermosas están a años de luz de un tipo como yo, en estos tiempos las mujeres son malas y superficiales, allá ellas.”

Con el tiempo descubrí que aunque tenía cosas que no funcionaban, aún había cosas positivas que hacían que no fuera obligatorio suicidarme. Por ejemplo, podía hacer conexiones muy profundas con el mundo femenino, ellas me contaban muchas cosas, confiaban en mí, también era muy buen conversador, podía sostener charlas por horas y horas, podía hacerlas sentir tranquilas y relajadas, además de eso las hacía reír y podía despertar profundos sentimientos de afecto (ojo con esa palabra) en ellas. Es decir, podía concluir que hacía parte del trabajo de seducción, sin embargo algo sucedía y todo eso que es fundamental para seducir a una mujer perdía contexto y se convertía en algo cotidiano que hace un hombre con su amiga mujer.

El gran problema, que tardé algún tiempo en descubrir, fue que no podía crear tensión sexual, algo tan sencillo como eso yo lo había ignorado por completo. Yo no había podido encauzar todas esas herramientas hacia la parte sexual, hacia la intimidad, hacia generar más que afecto y generar atracción. Mi error consistió en ubicarme en un estatus inferior, donde tenía que trabajar y trabajar una relación esperando ser escogido por mis méritos, no había descubierto que necesitaba ponerme de igual a igual, donde yo también podía escoger, y en donde yo podía “jugar un poco” con los méritos que tenía, mostrándolos escasos a veces, siendo impredecible, tomando el control de cuándo estaba disponible y cuándo no, siendo más arriesgado sin idealizarla ni pensar que podría rechazarme por el simple hecho de ir un poco más lejos físicamente.

En mi experiencia y a lo largo de muchos casos que he asesoro y he asesorado he descubierto unas señales peligrosas que deberían avisarte que vas por mal camino:

1. Ella te habla de su ex novio, y no es algo esporádico, es un tema de conversación frecuente.

2. Ella habla mucho acerca de otros hombres, incluso te pide opinión de manera “inocente” sobre qué piensas de otros hombres (tal como haría con sus amigas).

3. Ella no se arregla mucho cuando sale contigo, casi que notas que se va en pijama y en chanclas y con un descuidado moño. Aprendí que cuando las mujeres sienten atracción buscan arreglarse.

4. Ella te cuenta muchos problemas privados que tienen que ver con: problemas médicos (algunos de mis clientes me decía que se enteró de problemas de gases y de vellos en los pezones de su supuesta amiga), problemas laborales, problemas con sus amigos y amigas, ciclos menstruales y vida sexual.

5. Ella habla y habla de sí misma y a veces sientes que no te pregunta tanto de ti. Una señal de una mujer atraída es que es muy curiosa por ti.

6. Ella te describe como una persona “dulce”, “adorable”, “tierna”, por eso te digo que no difieres mucho de la imagen de un oso de goma.

Para prevenir esto es muy importante que desde el inicio de la misma relación te muestres de forma sexual, así de simple. Lo puedes hacer con tu mirada, con tu presencia, con los temas que hablas, siendo muy directo con ella y mostrando que eres un hombre y que ante todo te fijas de forma sexual en las mujeres (ojo, no morboso, sólo sexual), hazle sentir que tú la ves atractiva, sensual, sexy. No le digas cosas como “oye, te veo muy linda hoy”, eso es para idiotas, dile en cambio “esta noche estás más sexy que nunca”, o “te doy una puntuación de 9.5 en mi escala personal sexy, aún llevas ropa por eso no te doy el 10”, como siempre te invito a que pienses tus propias formas de mostrar que la ves sensual, que tu mirada es distinta, que tu mirada es de un hombre que es una fuerza de la naturaleza y que le gustan las mujeres, recuerda ser creativo, yo sólo te doy ejemplos, no fórmulas.

Sólo has estos comentarios cuando ella los merezca, cuando esté realmente sexy, no los hagas siempre, pues perderán instantáneamente su valor. Para que No seas su amigo, tienes que volverte un poco peligroso en su mente, perder ese dulce que podrías tener y volverlo en ácido corrosivo que al menor contacto la consumirá.

¿Qué pasa cuando ella discute alguno de los puntos enumerados arriba? Deja bien clarito que aunque pueden ser temas interesantes los tratados no eres bueno dando consejos de eso, que quizá para ello sería excelente una amiga (esto aplica sobre todo a los temas de otros hombres y temas de ex novios). Tienes que marcar tu territorio y dejar las cosas en el punto donde eres tú quien domina la interacción. También funciona dejando el tema en el punto en que tú también hablas de alguna mujer o de alguna ex novia y llegas a la conclusión de que los mejores consejeros para los hombres son los hombres y para las mujeres las mujeres. El punto es: no dejes que una mujer acapare la conversación en forma de consultorio sentimental o consejo amoroso.

Cuando permites que una mujer te vea como un amigo es porque has dejado que se relaje tanto, que se sienta tan cómoda que ya no es necesario hacer ningún trabajo. ¿Es malo que ella se relaje y se sienta cómoda a tu lado? No, para nada. Es un estado mental óptimo, pero deberías sacarle ventaja. Somos mucho más sugestionables cuando estamos en un estado mental relajado, aprovecha para introducir en su mente estados emocionales asociados contigo, fantasías asociadas a desearte.

Para dejar de ser su mejor amigo tienes que cambiar esas creencias que te describí arriba, CREER que lo puedes hacer y configurar todo para enviar mensajes y aprovechar el estado relajado para acercarte a ella físicamente y romper el abismo que separa a los amigos de los amantes, esos que tienen derecho a destender la cama y meterse en las sábanas con ella.

A continuación un video de una de las canciones que ilustra algunos de los puntos descritos,

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!