Consultorio: ¿Condicionamiento sexual?

Publicado en Ene 23 2013 - 4:09am por Álvaro Bonilla

Me llega esta consulta a mi correo:
Apreciado Naxos,

Tengo una novia hace cerca de 14 meses. Desde el inicio de la relación empezamos a tener sexo. sin embargo tengo el temor de indicarle lo que ella debe hacerme en la intimidad y que a mi me produce placer. Por ejemplo, ella sólo me ha practicado una vez el sexo oral y me dice que no le gusta. Me frustra bastante puesto que a pesar de que me gusta y me atrae no me satisface por completo en mis relaciones sexuales. Quisiera tu ayuda, puesto que he logrado avanzar bastante, de hecho hace 4 años no tenía novia y gracias a tu blog he logrado concretar esta relación con esta mujer, que valga la aclaración es muy hermosa.

Gracias por tu consulta. Tu caso me sirve para hablar de varios temas que se encuentran relacionados con el manejo de relaciones y que en la mayoría de los casos es donde se define el verdadero seductor. Como mencioné en el blog anterior: a algunos todo el tema de la seducción les dura para aproximarse y quizá darse un beso. Simplemente no saben qué más hacer.
Y tocamos acá un tema sexual, quizá el desenlace que todos desean en una relación. Sin embargo es un tema que requiere ser dialogado y concertado en pareja.
No, no te voy a salir con una opinión de sexóloga de revista Cosmopolitan, o de programa de televisión de la mañana. No. Ellos tendrán una definición diferente de diálogo y concertación.
Voy a empezar diciendo que somos criaturas de hábitos, si hacemos algo durante un cierto tiempo eso que hacemos, así sea raro, diferente, o incluso incómodo se volverá natural con la repetición. Y una de esas cosas que es necesario implantar en la cadena de comportamientos es la exploración sexual libre. Donde, alejados de tabúes y prejuicios las personas se den la oportunidad de experimentar, de dejarse complacer y también dar placer. Ambas cosas son fundamentales en una relación íntima, que además de sexo proporcione intensas emociones fruto de visitar lugares que antes no se habían atrevido a visitar (y acá hablo literal y metafóricamente).
Hombres y mujeres deben sentirse libres de explorar  y ser explorados. Y como en cualquier cosa cada uno tiene sus propios límites, algunos se dedican a bordearlos, otros a evitarlos constantemente, y otros se dedican a explorarlos, traspasarlos y constantemente ir más allá de lo imaginado.
En este punto hay algo importante: la persuasión es fundamental para que alguien decida hacer algo para lo cual no se siente listo, o preparado, o no le gusta o nunca lo ha hecho. Pero alguna vez debería suceder, alguna vez debería probarlo y es justamente tu labor trabajar en la mente y en las emociones para que eso suceda.
Tú que me lees es importante que te detengas un momento, porque voy a decirte algo muy importante: la sexualidad es un tema de pareja, y como tal no deberías coaccionar, obligar, intimidad o manipular para conseguir algo en contra de la voluntad de la otra persona. La libertad de tu pareja debe ser siempre respetada y jamás vulnerada. El juego de la sexualidad se basa en la complicidad, en la persuasión, jamás en la imposición violenta o agresiva (a menos que estemos hablando de alguna práctica sado masoquista con la cual también debe haber un acuerdo de agresión previo, pero ese es ya otro campo.
Ahora que eso ha quedado claro, es necesario que tú seas consciente de lo que necesitas para llegar a una experiencia placentera plena, y que a partir de las primeras relaciones lo indiques con claridad. Me han consultado muchos con situaciones similares en las cuales no saben cómo decir que les gusta algo, no saben qué palabras utilizar, se van con eufemismos (cosas del estilo “consiénteme allá abajo” en vez de decir “chúpamela”). El resultado es que cada encuentro sexual se vuelve en una asignatura pendiente, donde te quedaron muchas cosas por decir, por expresar de ti, por afirmar de tu masculinidad.
Admitámoslo. Hay muchas mujeres que sobre todo en sus primeras, pero también tras largos años de experiencia, son demasiado pasivas, mantienen una pobre iniciativa y son demasiado frías en temas sexuales. Yo en estos casos pienso que estamos frente a mujeres que no han tenido compañeros que las lleven a explorar sus límites, que no han tocado ese botón de “ON” que pone su sexualidad en otro nivel.
¿También hay hombres pasivos, de pobre iniciativa y fríos? Pues claro, pero ese es tema para otro blog dedicado a las mujeres. Volvamos al caso.
Te decía arriba que los seres humanos somos criaturas del hábito y lo que hacemos repetidamente se convierte en parte de nuestra conducta. Te diré algo: si tienes una relación donde al principio de los encuentros sexuales no pedías nada fuera de lo común, la relación sexual era convencional, tradicional, casi “victoriana” (busca por allí qué significa para que te enteres), y luego de un año o dos empiezas a pedir cosas que antes no pedías la cosa no será nada natural, y es muy probable que la relación siga en su rutina. Es más, para muchas mujeres eso puede significar que has probado “el fruto prohibido” en “otras pieles” y eso es otra historia. En cambio si inicias desde el principio indicado qué te gusta y qué no te gusta, para ti qué constituye una relación sexual placentera la cosa es muy diferente.
Si eres de los que se impresiona fácilmente no leas lo que a continuación voy a escribir.
Creo firmemente en que es posible condicionar los hábitos y prácticas sexuales. Es decir, si empiezas diciendo claramente qué te gusta, cómo te gusta y en dónde te gusta puedes iniciar una relación donde esa práctica se vuelva, con la repetición, absolutamente natural, que fluya y que incluso no te toque pedirlo sino que nazca de la iniciativa y del deseo de complacer de tu pareja.
Algunas prácticas para las mujeres resultan ser difíciles, por temas de tabú, de asco, de lo que ellas llaman “impresión”, o lo que sea. Algunas nunca traspasarán esos límites y está en tu decisión saber si deseas continuar con esa relación o buscar prados más verdes donde tu deseo y sexualidad no sea contenida, o si prefieres decir “Okay” (y acá me imagino al meme) y seguir adelante porque haciendo el balance de pros y contras hay otras cosas que ponderas en esa relación.
Es tu decisión. Pero si acostumbras a tu pareja a una forma de dar placer ese hábito quedará como conducta. Cuando uno encuentra mujeres sumamente complacientes, arriesgadas y experimentadas, hay una parte de uno que agradece silenciosamente a sus anteriores parejas por haber hecho un buen trabajo. Sin embargo, tener una relación sexual, plena y satisfactoria es labor tuya, no es algo que debas esperar que su ex novio haya tenido que hacer (ese es el camino fácil).
Una de las cosas fundamentales, cuando existe atracción es que existan cosas en común. Imagina ahora que en el plano sexual buscan cosas diferentes. ¿No sería ese un criterio muy válido para decir basta? Solo digo…
Hay una serie de libros que es leído por muchas mujeres y hoy día es una sensación, se llama “Cincuentas Sombras de Grey”, pues déjame decirte que si deseas conocer (de forma superficial, claro está) el mundo de las fantasías de las mujeres deberías hacerte a uno y leerlo. Yo mismo lo he hecho y pronto escribiré un post con mis conclusiones y aprendizajes para los lectores. Pero por ahora puedo adelantarte algo: un hombre seduce a una mujer inexperta e inocente y la lleva a prácticas de sadomasoquismo, respetando su libertad, haciendo uso de la seducción y de una personalidad persuasiva y magnética. ¡Cuántas cosas por aprender!
Nadie llega a conocer sus límites hasta que pasa a través de ellos. Y a veces los hombres tememos ser rechazados, que nos digan cosas como “que asco”, “guacala”, “!cómo se te ocurre!”, “¿acaso eres un depravado?” o “tú como que ves mucho porno ¿no?” Sí, puede que te diga eso. Pero tu trabajo es encontrar en el placer un pretexto.
¿Cómo dices Naxos? ¿Encontrar en el placer un pretexto? Suena bien, pero ¿qué carajos significa? Pues que encuentres un verdadero punto de placer, de excitación fís.ica y emocional donde ese límite se traspase casi naturalmente. Donde se desee ese “exceso” que te gusta, ese exceso donde ella quizá pueda decir “wow, es tremendamente excitante” o “wow, quiero más”. Sólo experimentado se sabe, probando se sabe.
Grábate esto. La excitación sexual intensa neutraliza las objeciones racionales.
Recuerda el seductor es un tentador. Que va más allá de los paradigmas, tabúes, creencias y amplifica las experiencias (físicas, emocionales, sexuales, de todo tipo). Esa es tu labor y debes afrontarla sin miedo, con valentía y sobre todo con un marco mental adecuado.
¿Cuál es ese marco? Sucede igual que en los procesos previos de la seducción. Cuando a veces los hombres van a dar un beso y en su mente está el marco “me va a voltear la cara, me va a decir que qué me pasa”. Y efectivamente eso pasa. En el sexo no puedes pedir algo diciendo “NO te gustaría esto”, empezando con el NO estás ya dando tu propia respuesta. O pensando “me va a decir que no, que cómo se me ocurre, que si es que me gusta el porno, que qué asco, que si es que soy un pervertido”. Tienes que buscar darle placer, llevarla a puntos de excitación intensos, e ir con un marco mental donde es posible todo, cada día se descubre algo nuevo, y la rutina no puede existir en nuestras vivencias sexuales.
Piensa que todos iniciamos vírgenes, y mira hasta dónde podemos llegar. En un principio la sexualidad era una barrera gigante, pero algo pasó y pues pasó lo que tenía que pasar. Así es con todo.
Repito, esto debe pasar desde el mismo inicio de la relación. No lo dejes para cuando llevan muchos meses (o incluso años) para decir que a ti siempre te ha gustado algo. En primer lugar ¿eres tan tímido o tan apocado que ni siquiera dices lo que te gusta? ¿Puedes dormir con eso? ¿Qué esperabas? ¿Conseguirte una amante que si te hiciera eso?
Ahora te pregunto ¿qué tanto estás tú dispuesto a experimentar?
Si la cosa no fluye en ese plano sexual ya es decisión tuya qué hacer. Sólo recuerda que puedes encontrar complemento y plenitud con alguien, no necesariamente esa persona. Sólo considéralo un momento. Y sí. También soy un tentador.
Sí. He vuelto. He vuelto con todo.
Que comience la cacería!
Hasta la cacería!