¿Seducción infalible o falible?

Publicado en Ene 7 2014 - 2:41am por Álvaro Bonilla
Hoy voy a contraponer dos clases de creencias en relación a la seducción, por un lado aquella que dice que puedes seducir a cualquier mujer y otra que te dice que no es así. Es decir, vamos a evaluar la posición optimista y la realista junto con sus posibles beneficios o perjuicios para nuestro enfoque.
Empecemos analizando el origen de la oferta que te indica que puedes seducir a cualquier mujer. Su procedencia viene de una estrategia de mercadeo de las escuelas anglosajonas donde se indicaba que los métodos estaban 100% garantizados y que era posible tener éxito con cualquier mujer, desde la cajera, hasta la vecina, la ejecutiva y la actriz porno. Como las ofertas para adelgazar, nunca te dirán que sólo funcionan si haces ejercicio 2 horas al día y modificas radicalmente tu forma de comer. Sólo con tomar un suplemento bajarás de talla y serás el hombre o la mujer delgada y tonificada.
Ahora bien, resulta evidente que ni siquiera los grandes íconos del atractivo masculino resultan totalmente atractivos a una población del 100% de mujeres (descartando a la población lesbiana, por supuesto). Entonces, ¿cuál es la alternativa? ¿Acaso entonces retrocedemos al punto en que sólo conseguimos atraer a una mujer cuando los planetas se alinean en forma de V, o los dioses no nos están mirando?
Pues bien, hay dos formas de afrontar la realidad, por golpe o por sorpresa. Por golpe crees que toda mujer está a tu alcance y la realidad te hace despertar, los rechazos te empiezan a indicar que no es tan cierto, y algunos empiezan a darse cuenta que de hecho  “todas” se convierte en “unas poquitas”, y ¡vaya si eso duele! Y es allí cuando la sensación de estafa se genera. La forma de afrontar la realidad por sorpresa es ir con las expectativas bien bajitas y luego sorprenderse cuando una o dos mujeres prestan atención.
Hay un término en marketing que me encanta y se llama Tasa de Conversión, e indica el número de candidatos a clientes terminan por ser efectivamente clientes tuyos. Es decir, del total de mujeres que conoces y que son potenciales parejas (no incluir a doña Berenice, la viejita de la Iglesia, sí incluir a Viviana, la nieta de la doña Berenice) cuántas de ellas terminan contigo en la cama, teniendo en cuenta que el límite de la fórmula lo pones tú, quizá 1 mujer baste, quizá basten 10. Si eres un hombre con tendencia a la monogamia simplemente una mujer servirá, sin que necesite acostarse con una gran cantidad para probar su punto de que puede ser un seductor.
Otro hombre, que evita la monogamia efectivamente necesitará comprobar diariamente su tasa de conversión, cuántas mujeres responden a sus intenciones románticas y sexuales en un lapso de tiempo medible. Y para ello desarrolla sus indicadores: ¿responder es coquetear, es besar, es tener sexo, es tener una relación, es dar placer oral? Eso lo define cada cuál. Algunos con estándares más laxos se alegran con teléfonos intercambiados o con datos de correo o Facebook, una “métrica” más bien conformista. Es como pensar que alguien es un cliente porque te dijo que “un día de estos te compraría el producto”.
Como sabes la Fórmula 1 es mi deporte favorito por todo lo que enseña de mil cosas, imagina un gran campeón de F1 como Michael Schumacher, “sólo” ganó el 29,6% de las carreras que inició. ¿Las ganó todas? No. Pero ese porcentaje le bastó para ser el mejor al menos en tema de victorias. No te engañes, no necesitas demostrarle a nadie que eres un “matador” y que ninguna se resiste a ti y que todas caen rendidas a tus pies o las pones a comer de tu mano, como algunas escuelas insisten en que pienses.
Sí, lo sé. Hablar en términos de Tasa de Conversión hace un poco frío el tema, pero nos permite destacar la importancia que en nuestra mente tienen los resultados. Si tienes un negocio lleno de prospectos pero sin un cliente quebrarás, si buscas equilibrio emocional y tienes un montón de buenas amigas pero ninguna relación romántica-sexual tu balance emocional está en rojo. Razón por la cual necesitas concretar, SI o SI.
Volviendo al punto, entonces ¿qué hacemos? Creemos que podemos con todas o con ninguna. Yo pienso que debes pensar que simplemente puedes hacerlo. He descubierto que muchos se han puesto la gran y pesada carga de encantar a todas las mujeres,  y al hacerlo despiertan un tufillo de Johnny Bravo que las mujeres huelen a kilómetros y se vuelven en el estereotipo del seductor-machito-fortachón que en vez de seducir despiertan repelencia y se vuelven hasta cómicos y dicen cosas como “hola, hola linda ¿Cómo estoy?”
¿El punto opuesto de pensar que estamos en un campo de batalla repleto de minas (no confundir con “mujeres”) y que solo sobreviven algunos te sirve? Pues tampoco. Porque pensarás con mentalidad de escases, y aunque sepas técnicas seguirás pensando en tu mente que la seducción es un tema de alineación cósmica y destino. Te propongo una mentalidad de posibilidad, de abundancia. Donde sabes que puedes, que es posible, y harás lo mejor para que tu propósito se consiga.
Acá viene algo importante. La importancia de la intención, del enfoque mental según el cual si lo deseas puede suceder (ojo, he evitado el “debe suceder”). He descubierto algo en hipnosis que ha resultado impresionante aplicarlo en mi vida en todas las esferas. La clave de la hipnosis, y la hipnosis callejera, en la cual se produce un fenómeno hipnótico casi sin mediar palabra, es decir, sin “inducciones hipnóticas”, se da cuando el hipnotista está auto hipnotizado, en un estado de poderoso trance, y logra transmitir ese estado a otra persona. Lo usan algunos políticos, psicópatas y líderes religiosos que trabajan el “control mental” (de paso te digo que el control mental sí existe y sí, es muy potente). Cuando tu tienes la intención de seducir, y tienes en mente el desenlace que deseas (beso, sexo) es altamente probable que ocurra, pues al hacerlo “enrarecerás” el ambiente, provocando una intensa tensión sexual, cargando totalmente el ambiente.
Eso lo puedes hacer de forma absolutamente intencional.
Ya puedes cerrar la boca. Sé que es un principio bárbaro.
¿Eso es manipulación? No lo creo. No estas haciendo que alguien haga algo que no quiere, simplemente estás generando un ambiente propicio para conseguir un resultado. Si usas bien las palabras, generas emoción y atracción y además “cargas el ambiente” te aseguro que algo pasará.
Para mí era absolutamente incomprensible ver cómo algunos sin ser atractivos llegaban a un sitio y recibían miradas de gran parte de la asistencia femenina. Miradas intensas, risas y demás, sin mediar una-sola-palabra. Sólo me decían “es la energía que proyectas”. Es evidente, es un secreto que no muchos revelan. Tuve que estudiar hipnosis y de forma bastante indirecta llegar a esa explicación por mí mismo y aplicarla a mí mismo. Requiere que aprendas a entrar en estados profundos de trance y visualizar campos de energía a tu alrededor.
La mente sobre la materia. Literalmente. Y ello en todo, en los negocios, en el trabajo, en las presentaciones, en lo que se antoje. La materialización de un estado mental. ¿Acaso crees que los grandes inventores tenían en otro lugar diferente a su mente los grandes inventos que hacían? Enfocaban su mente y su energía en una “locura”, llámese luz eléctrica, transmisión de radio, llegar a la luna o un smartphone y luego se “materializaba” con el esfuerzo de su inventiva. Al hablar de relaciones deberás desprender esa energía “realizadora”, vital que posees. ¿Acaso no tenemos en nosotros la potencia y la semilla creadora de la vida? 
¿Es infalible? No, seguro que no. Pero es poderoso. Además ¿acaso hay algo absolutamente infalible en la vida? En este link he tratado un asunto parecido. 
Me basta con que pienses que es posible, que lo puedes hacer y que tengas mentalidad de ganador.
Luego hablaremos de retroalimentación, otro principio clave a conseguir resultados,
Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

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Posdata Respuesta a un lector: En realidad no es magia o esoterismo, aunque efectivamente pueda sonar a algo así. No indico que debamos omitir principios de inteligencia emocional, conversación y demás. Lo que indico es que también nuestra mente crea realidad. 

Es algo que suena bastante extraño a quienes hemos sido excepticos en un principio a ello. Pero las herramientas de crecimiento sin la mentalidad ganadora, no sirve de nada, sino para llenarse de técnicas y técnicas y más técnicas. 

Mi entrada busca dar una herramienta más, además de otras. Pero jamás se debe pensar que sólo pensando lograremos resultados, requerimos preparación. De nada le sirve a un deportista creer que va a ganar sino entrena. Pero puede entrenar muchísimo y simplemente no creer que puede ganar, no creer que es posible. 

Recuerdo alguna vez a un tenista de mi país, se enfrentó a Roger Federer en un partido a 5 sets, y adivina qué, iban 2-0 a favor del Colombiano. ¿Y qué pasó al final? Perdió 3-2. Otra historia, en el penúltimo partido de las eliminatorias la selección de mi país iba perdiendo 3-0 jugando de local. ¿Qué pasó? Se fueron al descanso, el D.T les hizo ver que ERA POSIBLE ganar, y terminaron empatando 3-3. 

La técnica juega una parte importantísima, pero aún lo es más el entrenamiento de la mente. A eso me refiero, a la posibilidad de, metafóricamente, doblar cucharas. No te preocupes, profundizaré en este punto, porque da muchísimo. Solo deseo que integres esto al trabajo duro, jamás debe confundirse con algo como “la ley del secreto” que es pensar sin hacer. Hay que hacer y pensar que es posible. 

Otra cosa, la energía existe y es posible influir en los estados mentales de otros. A nosotros los psicólogos nos enseñan algo, de cómo te sientes puedes saber qué le pasa a alguien, sobre todo cuando son depresivos, si uno como terapeuta empieza a sentir cansancio, sueño, es que esa persona está en un estado depresivo, bajo de energía. Lo mismo ocurre con la influencia de estados positivos o de la misma tensión sexual.