Me perciben muy serio ¿Qué hago?

Publicado en Ago 8 2014 - 10:53pm por Álvaro Bonilla
Seguro te ha pasado algo así: las personas dicen que eres demasiado serio. Parece que la etiqueta “seriedad” se ha fijado para siempre en tu frente y las personas la ven siempre en ti. Y eso pesa demasiado, sobre todo con las mujeres.
Puedes ver cómo hay hombres que se relajan con ellas, que pueden bromear, que incluso pueden escalar sexualmente, y sientes que hay algo mal en ti. Intentas cambiar tu seriedad, y sientes cómo se te dificulta reírte, como pareciera natural en ti cierta postura de superioridad, de rigidez, y la verdad no sabes cómo quitártela. Mientras parece que todos te miran diferente tu sigues estando sólo, mientras ves que la palabra “espontáneo” o “extrovertido” no va contigo.
Pues bien, en este escrito te daré algunas pistas sobre qué es lo que están leyendo de ti las demás personas, no te preocupes, no es tan malo como piensas, y también te iré proponiendo algunos ejercicios para que salgas de tu cabeza y te accedas a otros códigos diferentes de presentación frente a las mujeres, y en general a las demás personas.
La seriedad como la espontaneidad son rasgos de carácter, cultivados desde la infancia, desde los primeros momentos de vida es posible ver a bebes más vivaces, y ver a bebes más silenciosos, más callados, menos inquietos. Es posible ver niños mucho más juguetones y otros mucho más tranquilos, es posible ver cómo algunos son mucho más traviesos, mucho más “insoportables” que otros, que siempre están calladitos, juiciosos y ensimismados. Cuando la vida le da a uno la oportunidad de ver 10 o 15 años después a un niño que uno conoció muy pequeñito hay cosas que en ellos no cambian, y una de ellas es su carácter, cómo se acerca a las otras personas: algunos son mucho más relajados, divertidos, espontáneos y “locos” y otros son más rígidos, más formales, más silenciosos y les cuesta mucho ese estado de relajación.
El concepto de “rasgo de carácter” es clave, porque nos permite apreciar que la naturaleza nos ha dotado de forma diferente, y aunque los serios nos podemos mover hacia la relajación rara vez alcanzaremos el estado de espontaneidad pura, de relajamiento absoluto, y ello tiene un sentido que yo mismo tardé en descubrir y que ahora te comparto. Así que si me preguntas si es posible dejar de lado esa seriedad, mi respuesta es que sí, sin que por ello te vuelvas extrovertido totalmente, simplemente te diré que es posible aprender otra postura de mayor relajamiento y es posible generar otra percepción diferente en las personas, diferente a la seriedad.
¿Cuál es el principal problema con parecer serio? Muy sencillo, que generas distancia emocional. Atención a este concepto, porque en él es posible encontrar el por qué te cuesta establecer relaciones sentimentales o sexuales con las mujeres. Los seres humanos tenemos ciertos códigos emocionales para acercarnos o alejarnos de alguien,  y es posible acercarnos a las personas cuando bajamos nuestras barreras, cuando nos acercamos, cuando sonreímos, cuando somos graciosos, cuando miramos fijamente a los ojos, cuando nuestras micro expresiones faciales expresan emociones abiertas (sorpresa, curiosidad, alegría). Esas señales son decodificadas en el cerebro como “apertura emocional”.
Por el contrario, la “distancia emocional” hace que las personas inmediatamente te perciban lejano, no implica necesariamente que te rechacen, pero sí que se relacionan contigo de una manera completamente diferente. La “distancia emocional” hace que las personas sean distantes contigo, es decir, te perciban a una distancia mayor espacialmente, como si les hablaras desde otro plano, más arriba (superioridad), más lejos (distancia) o desde más abajo (inferiodidad). Como todo acto de comunicación es acción y reacción si tu eres distante los demás reaccionarán distantes.
Es por ello que escucho clientes míos que dicen “es que conmigo nunca se rié, pero con fulano sí”, “es que siento que hay muchos silencios en nuestra conversación, en cambio con fulano no paran de hablar”, Pues bien, la respuesta a ello no es necesariamente asunto de tus habilidades de conversación, es también tu posición emocional de distancia.
Algunos ya han detectado algunos síntomas de ello, pero lo catalogan como “es que soy muy serio”, sin embargo ¿Qué es lo que se esconde detrás se “ser muy serio”? Los que hemos vivido la experiencia de ser catalogados como muy serios sabemos que ello frena cualquier tipo de avance hacia la construcción de confianza y de intimidad, salvo una excepción, de la que en un momento hablaré.
La seriedad y la rigidez se desarrollan como rasgos de carácter basado en la introversión, pero se consolida con la crianza y la experiencia. Hasta cierto punto se puede hacer algo, hasta cierto punto vale la pena, hasta cierto punto hay cierto poder y cierto público que se ve atraído a este rasgo.
Quizá no te has dado cuenta cómo transmites la seriedad y cómo las personas logran leerla al segundo de conocerte, acá te daré algunos rasgos para que tomes en consideración:
*Tu rostro refleja poca o ninguna emotividad, es decir, tu rostro parece frío, en ocasiones incluso haces lo que algunos llaman “mala cara”, que no es otra cosa que tener las cejas en posición de mal genio o enojo (cara de Clint Eastwood, para ser más gráficos), con el ceño fruncido y los labios rectos o con las comisuras hacia abajo. Transmites emociones de desprecio, asco o mal genio sin que te percates de ello.
*Siempre pareces absorto en tus pensamientos, tu mirada está hacia abajo o hacia arriba pero nunca en el plano de un posible interlocutor.
*Hablas con monosílabos, respuestas cortantes, de muy pocas palabras.
*Tu estilo de vestuario es demasiado elegante o demasiado formal para la mayoría de ocasiones.
*No te caracterizas por recurrir al sentido del humor sino con tu círculo más cercano
*Usas posturas como brazos y piernas cruzados, mano en la cabeza (como si apuntas a ella), mano en el mentón (posición reflexiva), o manos en los bolsillos.
Es increíble que cuando tiendes a no ser consciente de tu cuerpo fácilmente logras esas posiciones de distancia, y las personas se inhiben contigo, por ejemplo, dicen una grosería y te piden perdón, o se moderan en temáticas sexuales, incluso se cohíben para ser divertidas, las mujeres se cubren más y jamás son auténticas frente a ti. La razón es que el hombre serio y rígido transmite el mensaje de “te estoy analizando” o peor aún, el mensaje “te estoy juzgando”.
¿Cuáles son las primeras acciones que puedes tomar para encargarte de la primera impresión que das? Como sabrás esa primera impresión fija una huella bastante fuerte en la mente de las personas, y salvo que hagas algo no se quitará. Quizá te has encontrado en momentos con personas que te decían “es que al principio me pareciste muy serio”, y te lo dicen en un acto de confianza para hacerte ver que has cambiado. Ese es un primer paso y un primer mensaje que te quiero dar: es posible cambiar las primeras impresiones (y además es genial hacerlo, te da un toque impredecible que es muy seductor).
Las cosas que puedes empezar a hacer son:
1. Hacerte consciente de tu rostro. Empieza a hacer ejercicios frente al espejo, para darle más matices a tu mirada y a tus gestos. Para ello es necesario que ejercites tus músculos faciales, haciendo muecas, esto generará una activación y una conciencia de tu rostro, de tus cejas, de tu boca, de tus músculos en general.
2. Ensaya diferentes rostros: mira cómo eres cuando estás serio, mira tus cejas, tu boca, tu nariz, todo. Y luego ve matizando la expresión hasta encontrarte con una mirada más alegre, lo podrás hacer relajando tus cejas, manteniendo una sonrisa sutil en los labios, controlando tu mirada y haciéndola penetrante a la hora de mirar a alguien, pudiendo arquear tus cejas (como en la sorpresa) cuando saludes a alguien. Aprendiendo a generar tu mejor sonrisa al momento de conocer a alguien.
3. Hazte consciente de tus gestos estereotipados o muletillas físicas, así como en el lenguaje hablado es frecuente que usemos muletillas como “bueno”, “bien”, “aja”, en el lenguaje no verbal también son frecuentes posturas que no comunican cosas positivas, y son los gestos de lenguaje cerrado. Hazte consciente de cuando te cruzas de brazos y utilizas posturas o gestos evaluativos (revisa mi serie en YouTube de lenguaje del cuerpo), y busca posiciones mucho más abiertas y relajadas, junto con una mejor postura. No manos en los bolsillos, ni brazos cruzados, ni posturas rígidas. Cuando salgas aprende a relajar tus músculos, puedes hacerlo bailando o simplemente saltando y conectando con tu cuerpo.
4. Conéctate con tu sonrisa. Ya lo mencioné antes, pero la diferencia de una sonrisa es impresionante, logra generar la cercanía que la seriedad te quita. Transforma la distancia en confianza, proximidad y el deseo de conectar.
En el próximo post seguiré en esta línea y te contaré cuál es el único contexto y marco mental donde la seriedad funciona de maravilla. Además te indicaré los diferentes estados emocionales que puedes transmitir y cómo evocarlos en tus interlocutores.
¡Que comience la cacería!
¡Hasta la próxima!