Sobre la infidelidad Parte 1

Publicado en Oct 17 2014 - 4:18am por Álvaro Bonilla
Hoy quiero hablar de un tema que a la fecha no he tocado, curiosamente, y es el tema de la infidelidad. Tema bastante polémico y que para muchos tiene un componente emocional bastante fuerte. Al menos en mi faceta como consultor en medios de comunicación es una pregunta que me hacen hasta el cansancio: “¿pero por qué se es infiel?”, “¿son más infieles los hombres que las mujeres?”, “¿si hay infidelidad es porque hay algo mal en la relación?”, “¿se puede evitar la infidelidad?”, “¿Cómo descubrir una infidelidad? Son las mismas preguntas una y otra vez, y siempre se sorprenden porque respondo cosas opuestas a lo que quieren escuchar y a lo que dicen las revistas del corazón.
Pues bien, hoy quiero abordar algunos puntos, aunque seguramente esto me invierta más de un post. Empecemos por algo, y es algo innegable, la tremenda herida emocional, al ego y a la confianza que representa la infidelidad. Muchas de las personas que vienen a mi oficina a coaching vienen porque están muy dolidos con una infidelidad que les “partió el corazón”, y manifiestan un amplio número de reacciones,  acá enumero algunas de las más comunes:
1. Resentimiento: Los grados de resentimiento varían, y van desde el odio particular a esa persona que fue infiel, hasta el odio al género, hombres que odian a las mujeres, mujeres que odian a los hombres, y el odio a sí mismo por haber sido tan “imbécil”, tan “idiota”, tan “pendejo” (inserte adjetivo aquí o groseria).  Muchos de los que buscan esta literatura tienen el marco mental de “como esta mujer me puso los cuernos pues ahora me voy a acostar con todas”, y viven matando la pena durante años con un dolor que se les nota cuando lo sabes buscar. Y en cada mujer siguen odiando a esa villana que les jodió la vida.
Peor aún es cuando el resentimiento viene hacia uno mismo porque, o dio oportunidad (historias de por qué le presenté a mi amigo, por qué nunca hice nada con esas extrañas llamadas/mensajes que recibía a horas raras, etc). Y dependiendo del grado de estima que uno se tenga es más fácil levantarse o enterrarse. He escuchado de hombres y mujeres que se sienten pocos hombres/mujeres, que no supieron satisfacer a su pareja, que son unos inútiles, etc. Todas ellas son reacciones apenas naturales ante un acto como la infidelidad, y ojo porque no pienso moralizar ni echar sermones, simplemente ser descriptivo del fenómeno.
2. Desconfianza: ¿Qué pasa cuando te roban en la calle?  Pues que cuando vuelves a salir sientes que todos te quieren robar y terminas protegiéndote más de la cuenta e incluso siendo paranoico. La desconfianza quizá sea de lo más negativo que dejan estas experiencias, porque relacionarte con el sexo opuesto se vuelve algo complicado, y es frecuente que si no habías sido celoso antes te vuelvas muy celoso como mecanismo de protección para evitar que “te vuelvan a ver la cara de idiota”, como dicen muchos. Entonces, en general, terminan pagando justos por pecadores, y el mundo entra en un desequilibrio tremendo del cual a veces reciben las consecuencias los inocentes.
Recuerdo que muchas de las mujeres que pasaron por mi vida hicieron de nuestras relaciones un desastre porque venían con un exceso de equipaje tremendo, venían intoxicadas de odio, de resentimiento, o eran unas locas paranoicas que me andaban preguntando por todo, pidiendo cuentas y celándome con cuanta mujer se pasaba por el frente, además, al saber que estaba en el mundo de la seducción más paranoicas se ponían, usualmente yo les decía “¿quién te manda a salir conmigo? Si no puedes confiar debes estar con un psicólogo y no conmigo” y como yo soy psicólogo les estaba enviando un patrón de falsa alternativa de opción. En fin… cuando no quería mandarles mensajes raros les decía simplemente que se buscaran un psiquiatra, y en últimas terminaba la relación. Al final encontré un detector de equipaje que me sirvió para relacionarme más con mujeres resilientes y menos con víctimas paranoides.
Personalmente  si en algún momento estuve en varias relaciones todas lo sabían y sabían qué era lo que podían esperar y lo que no. Y no era raro que entre ellas hasta se conocieran (y no, no era un ambiente de mormones o algo así). Simplemente los tipos de relaciones no se limitan a una elección binaria: o somos novios o no. Hay muchos tipos de relaciones que puedes constituir, pero para mí era fundamental que el contrato estuviera clarito. Y en el mundo actual sucede que puedes salir con mujeres que saben que estas saliendo con otras. Y no les importa, o no se forman líos con eso, y lo pueden soportar, y no se están cortando las venas por eso y no están llorando secretamente con su almohada por ello, son así y eso no quiere decir que sean inmorales. Así es el mundo.
Alguno me preguntará “pero Naxos, a mi eso no me ha pasado, de hecho todas quieren compromiso”, pues mi querido amigo, necesitas conocer más gente, y ver que hay personas para todo, absolutamente para TODO. No está ni mal, ni bien, pienso yo, desde que seas congruente con tus valores.
Con ello, puedo decirte con toda certeza que es posible en esos casos reformular el refrán popular y hay casos donde “ojos que ven, corazón que no siente”. Así es. Porque definen relaciones basadas en diferentes estímulos, algunos basadas en sexo, otras relaciones más espirituales, y por ello aunque saben que no hay fidelidad con diferentes parejas se complementan y se ajustan, de ello habla la teoría del poliamor.
Volviendo al tema de la infidelidad, y sigamos con sus reacciones:
3. Dolor emocional: El sentimiento de traición, de engaño puede realmente llegar a consumir a una persona. He visto, como terapeuta, de todo, y el daño emocional muchas veces no se puede reparar. Y está lleno de la palabra más fea para mí “dolor”, un dolor psicológico que envenena, que es destructivo, que acaba. Porque además incluye un duelo, el duelo que significa enterrar la persona que creías que era tu pareja, y darle paso a la realidad  y es que somos humanos… y la cagamos. Eso no es fácil.
4. Negación: Este es un efecto basado en un fenómeno que  a mí me parece muy curioso y es la percepción selectiva. Muchas mujeres y hombres deciden hacer de cuenta que “aquí no pasó nada”, y siguen adelante y la relación sigue sin muchos traumatismos. ¿Cuánto les dura? Pues con decirte que he visto matrimonios de años donde la esposa o el esposo (he visto ambos casos) lleva pasando por alto que su conyugue le pone los cachos bien seguidito. ¿Alguna vez estallará esa bomba? Quizá sí, quizá no.
5. Deseos de venganza: Estos son una reacción normal ante lo que se vive como una agresión. El infiel agrede a su pareja con el acto de infidelidad.
Para algunos existen niveles de infidelidad, para algunos es infidelidad mandar un mensaje picante a otra persona, para otras el beso, para otras sexo, etc. Incluso, para algunos existe la infidelidad con el pensamiento y ponen preguntas como “¿y en tu mente te has imaginado algo con otra mujer diferente a mí?”, algunos ingenuos que caen en la trampa de responder semejante trampa se encuentran con respuestas con mujeres hipersensibles a esto. Uno no responde a eso, no porque tenga algo que ocultar sino porque no tiene sentido “capar” la mente de tu pareja, simplemente porque se te da gana, y además, la mente es un espacio tan íntimo que no deberías permitir que se introduzcan en ella simplemente porque quieren hacer una pregunta improcedente para dañar el día. La mejor respuesta es “tu pregunta es improcedente. Punto”. Y si quiere seguir pegada a ella, explícale mi punto. Además porque la fidelidad de la mente, esa sí que no existe ¿o esa mujer que me hace la pregunta es una santa con su mente? Ese cuento yo no me lo trago. 
Personalmente tengo mis propios criterios de lo que es más grave, y en general van a el vínculo emocional entre la pareja y el tercero que entra en la relación. A veces no hay consumación de la infidelidad en el plano físico, pero si hay se puede descubrir que la pareja está enamorada de otra persona. Y allí es complicado, porque nadie es dueño de las emociones ni de los sentimientos, nadie puede monopolizar la atracción,  y una de las cosas más duras de aceptar, y eso me lo enseñó una mujer llamada María, es aceptar la libertad del otro, cuando esa libertad significa irse. Y detrás de esa enseñanza estoy yo… diciéndole a María adiós después de ser feliz con ella y hacerla feliz…
El post se va haciendo largo y la verdad da para otro, donde responderé las preguntas que usualmente me hacen en medios del tema, si tienes otras en los comentarios escríbelas y las responderé.
Ahhhh, y por último, te dejo una pregunta final ¿Si supieras que nadie te vería, que nadie se va a dar cuenta, serías infiel?
¡Qué comience la cacería!
¡Hasta la próxima!