No puede haber seductor cobarde

Publicado en Dic 22 2014 - 10:36pm por Álvaro Bonilla
Ayer en el centro comercial estaba pagando el parqueadero de regreso a mi casa. Adelante nuestro había un hombre atractivo. Justo detrás suyo estaba su novia, una rubia atractiva que chateaba por su celular mientras su novio pagaba. Al finalizar él se acercó cariñosamente a ella
-Ya pagué amor, ¡vamos! Le dijo animadamente
-Lleva las bolsas amor –le respondió ella enérgicamente- señalándole con el dedo las bolsas que ella tenía a sus pies.
-Claro que sí preciosa, respondió indulgentemente él.
A continuación se agachó y recogió absolutamente todas las bolsas, mientras ella rápidamente avanzaba delante y el la seguía.
Los vimos alejarse mientras yo pagaba.
-Parece su sirviente -comenté.
-¿Qué hubieras hecho tú? Me dijo ella riéndose de lo que acabábamos de ver.
-La hubiera mandado a la mierda, yo no soy sirviente de nadie. Si alguien quiere nadar conmigo que se moje.
Pagué el parqueadero y nos fuimos felices cada uno con sus bolsas de compras, yo llevé las más pesadas, eso si me gusta hacerlo 😀
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Puedes tener toda la técnica que quieras, pero si no tienes carácter de hombre y carácter de seductor tus resultados serán escasos. Así es la cosa, contundente.
Uno de los rasgos más importantes en un seductor, en un emprendedor y en un hombre de negocios  es el coraje y la valentía. Con eso bastaría para tener la decisión y las pelotas de ir por la mujer que deseas y para ser un extraordinario negociador a pesar de los riesgos que enfrentes.
Como muchos sabrán entre las cosas que hago es capacitar a estudiantes de posgrado y a empresas en habilidades de negociación y venta (entre otros temas), y allí encuentro muchísimos paralelos con el arte de la seducción y del cortejo. En la venta y en la seducción buscamos atraer, consolidar una relación basada en la confianza y generar ese tan ansiado deseo que impulse al cliente a comprar o a una mujer a desear estar contigo.  Cuando entreno en ventas o negociación observo malos vendedores y también pésimos negociadores, los que no logran vender nada, y los que negocian para perder, exactamente que en la seducción hay hombres que simplemente no lo logran.
Una de las habilidades que más cuesta adquirir y en la que yo más me esfuerzo por entrenar es el pensamiento kamikaze, el pensamiento casi suicida del tómalo o déjalo. Ya se han hecho suficientes estudios psicológicos y económicos donde muestras que los seres humanos en general somos aversivos al riesgo. Básicamente preferimos quedarnos con poquito pero seguro que atrevernos a ir por el premio mayor, con mayor rentabilidad pero que por supuesto implica mayor riesgo.
Por eso los empleados se quedan en sus puesticos por miedo a emprender y perder su sueldito.
Por eso los inversionistas pierden millones con inversiones conservadoras
Por eso los emprendedores fracasan al no ser suficientemente entregados y arriesgados en sus estrategias de negocio
Y por eso ciertos hombres tratan de jugar siempre a lo seguro con las mujeres
Por eso llegan los valientes y se llevan, negocios, mujeres, fama y fortuna
Cuando hablamos de seducción hablamos de una habilidad social, es decir, implica un intercambio con otras personas para negociar un resultado. Por ejemplo decidir tener sexo en tu casa o en la mía. Algo tan sencillo como eso es un ejemplo de negociación, y muchos cometen errores fundamentales que estropean sus intenciones, dos de ellos son:
1. Muestran todas sus cartas: Si bien es necesario que las mujeres sepan tus intenciones y que no seas un neutral más, también deben sufrir las subidas y las bajadas, los adelantos y los retrocesos que las harán sentir suspenso. Si muestras todas tus cartas simplemente es como su fueras ante el rey a esperar que te conceda una audiencia. Los seres humanos en general reaccionamos mejor ante el suspenso que ante la certeza total y absoluta, en la seguridad total ellas se relajan y pierden la urgencia.
Si muestras tus cartas tienes que “cerrar” inmediatamente. Por ello recomiendo que evites mostrar tus cartas on line, los espacios virtuales son para coqueteo puro, para jugar con expectativas, para usar un lenguaje incierto, para divertirse. El cara a cara es para concretar. Así de sencillo. Tu mostrada de cartas JAMÁS podrá ser informativa, para que ella se entere, tiene que tener lo que en ventas se llama un “llamado a la acción”, que la invite  a moverse en el nuevo terreno, a dar el paso.
2. Jugar al juego blando: Una de las cosas que más les cuesta a los hombres en este camino es jugar al filo de la navaja, al borde del abismo, lanzarse al vacío. Les da un pánico terrible, y buscan jugar suavecito, porque en su mente el pensamiento es: si juego muy arriesgado que tal me mande a la mierda, más bien juego despacio y suave para que yo mismo no me de un tiro en el pie.
Grandísimo error. El peor de todos. Desastre total.
Si no tienes un carácter que esté dispuesto  a actuar como si no tuvieras nada que perder, entonces perderás, así de simple. Y con las mujeres la dinámica es así de sencilla, necesitas jugártela a fondo, por todo y de forma arriesgada y radical. Si en verdad te gusta, si en verdad te atrae necesitas dar de ti un juego valiente.
Las mujeres pueden oler la cobardía y el miedo, puedes percibir a  esos hombres medias tintas que les dicen una cosa simplemente por complacerlas o como el perrito que se sienta para que le den galleticas. Es exactamente ese pensamiento complaciente el que te aísla del éxito con las mujeres y en tus propios proyectos. Para manejar la coquetería como dinámica de seducción y cortejo necesitas jugar siempre al borde, y como un equilibrista irte moviendo hacia lo que necesitas pero en una delgada cuerda que te mantiene cerca al abismo.
Algunos me preguntan por la siguiente frase de mi post pasado donde hablaba del deseo y del hombre adulto: “Amplificarás su deseo amplificando la contradicción que siente”, y funciona así. Cuando una mujer te manda una objeción, del tipo que no está lista, o que es muy pronto para estar contigo, o que tiene miedo o lo que sea, no debes aclararle la vista, debes dejársela más nublada, debes mostrarle que tiene sentido que sienta que no está lista, que es muy pronto o que tiene miedo, debes pararte justo al frente de su demonio y sentir todo su aliento sobre ti. No debes matarlo, ella debe matarlo por la misma fuerza del deseo que siente.
La comunicación no verbal deberá seguir avanzando, es decir, debes seguir actuando de forma masculina, orientada a ella y sexual, pero tu mensaje verbal será de amplificar lo que la detiene, mostrándote de acuerdo con ello. Justamente en esa contradicción es que el deseo estalla, es eso lo que se llama tensión sexual, es ese “lo quiero pero no puedo”, lo que hace que haya una explosión masiva que ella no resista. Para mí el mejor indicador que puedo percibir es el nerviosismo o su medio, allí digo “vaya, sí que me desea” y en ese momento el coqueto que hay en mí me invita a jugar al riesgo. No importa que esa noche no pase nada, sé que como una olla a presión el deseo se acumulará y luego lo recogeré. Además porque luego son ellas las que buscan no uno.
Para los principiantes esto es absolutamente difícil de creer, tienen la filosofía del minero, que hay que trabajar día y noche hasta el cansancio por ese diamante, por esa mujer, y que sólo así la merecerás y ella valorará de alguna manera tu esfuerzo.
La vida me enseñó la economía del esfuerzo y la inteligencia de la inversión. Invierto lo necesario para lograrlo y asumo riesgos que la mayoría de hombres no acepta, ni están dispuestos a correr, esa es la verdadera diferencia que marco. El resultado es que al final logras una relación con esa mujer, y además logras que ella ponga todo su esfuerzo por esa relación, no estás tú solo pedaleando esa relación, ella también pedalea duro, constante y fuerte para seguir a tu lado. No hay que ser minero para sacar tesoros, de hecho, los mineros sacan y sacan tesoros y son exactamente igual de pobres.
Miel en los labios.
Cielo azul
Firmamento despejado
Cofre del tesoro
Paraíso de los dioses
Sólo los héroes llegarán
Repite ese mantra hasta que aprendas que tendrás que jugar como si no tuvieras miedo a perder, como si hubiera más mujeres, como si resultaras atractivo a muchas mujeres, como si no hubiera mañana, como si no te importara salir y cerrar la puerta y que detrás quede ella.
Si juegas así te aseguro que en el último minuto tu paracaídas se inflará, y no lo harás tú, lo hará ella.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!