El equilibrio del deseo sexual masculino

Publicado en Ene 21 2015 - 9:50pm por Álvaro Bonilla

Retomemos un tema que he traído en los últimos textos de 2014 y es sobre las dinámicas del deseo masculino y femenino y básicamente la pregunta es ¿por qué logramos despertar atracción pero no logramos despertar deseo en las mujeres? ¿por qué no concretamos el gol cuando hemos hecho casi toda la jugada?
Este es un tema muy jugoso, y pues bueno, poco a poco lo iremos desvelando, como he dicho creo que acá está el núcleo de las relaciones afectivas y sexuales con las mujeres. Así de simple.
Ahora si.
Vamos al grano.
Hablábamos aquí de los hombres niños, adolescentes y adultos. Quiero centrarme en una diferencia importante entre los adolescentes y los adultos y es en el balance que tienen de su deseo.
¿Por qué inicié este año con una serie sobre reinvención personal y planeación de vida? Porque aunque es algo trillado si no tienes definido tu estilo de vida no lograrás atraer a las personas que deseas a tu vida ni a las mujeres que te gustan.
Pero muchos siguen sin entender eso tan sencillo. Y siguen invirtiendo el orden de las cosas, para ellos primero son las mujeres, segundo las mujeres, tercero y cuarto y luego miran como se ocupan ellos de sus vidas.
Crecer implica hacerse adulto, y como lo contaba antes lo cuento ahora, he conocido adolescentes y niños de 40 y 50 años de edad. Y un componente básico es que su deseo está totalmente descalibrado y desbalanceado y piensan con sus pelotas y ellas determinan sus siguientes pasos e inversiones en la vida.
Y eso no puede ser así cuando eres un adulto.
El deseo es la energía sexual que tiene un hombre y que se proyecta de tres maneras muy potentes:
1. Energía sexual destinada a un desenlace sexual, donde tal energía se consuma y se transforma en orgasmos y sensación de placer, sólo o acompañado (así es, la energía sexual se puede consumir con el porno o la masturbación solitaria).
2. La represión, cuando el hombre no puede invertir esta energía, ya sea por sus creencias generalmente religiosas o por que simplemente no encuentra la descarga. En ambos casos está energía no empleada se desperdicia y tiende a contaminar al individuo, generando lo que Freud llamó neurosis y que no son más que una serie de síntomas de desequilibrio: obsesiones, adicciones, desadaptación en general. La energía se vuelve tóxica para ti y para otros.
3. La creación/destrucción. Esta energía sexual proyectada permite realizar cosas, emprendimientos, proyectos, ambiciones, tanto positivas o negativas, como hacer una empresa o hacer la guerra. La creación es una de las mayores y mejores inversiones de la energía sexual que un hombre puede hacer, y es la mayor fuente de motivación que alguien puede encontrar.
¿Cómo se invierte la energía sexual en creación y emprendimiento? Sabiendo qué te apasiona e invirtiendo tu tiempo y recursos en ello, desatando tu ambición y poniéndote manos a la obra. Inventando y viviendo lo que sólo existe en tu mente. Desafiando límites y amando lo que haces. Es decir, diseñando y viviendo un proyecto y un estilo de vida.
Si eso no ocurre tu energía sexual no tendrá canalización y necesitará o desenlaces sexuales o reprimirse o invertirse en destrucción.
Cuando la energía sexual no está invertida es fácil que ante la opción de invertirla en sexo muestres necesidad. En otras palabras, la necesidad es mucha energía sexual sin inversión. Por ello deseas como sea penetrar, esa es tu obsesión, penetrar, penetrar, penetrar… (repetido un millón de veces).
Imagina una balanza inclinada totalmente hacia un extremo, ese eres tú con tu energía sexual sin inversión buscando vagina(s).
Por ello la forma de expresar tu deseo es anormal para una mujer, te ve necesitado, logra ver tu morbosidad, logra ver eso que está que grita por salir y eso no resulta muy atractivo para una mujer equilibrada (ya hablamos que de las desequilibradas se encargan los de la seducción ordinaria, avens y puas).
Otra forma de desequilibrio es la adicción al porno, prostitutas y masturbación, y el fantaseo constante sin realización, la obsesión con una mujer (monoítis) y la sensación asfixiante de soledad.
Por ello siempre inicio con el estilo de vida, porque es la forma de desarrollar un hombre equilibrado, que pase de tener la balanza totalmente inclinada hacia un extremo a poco a poco irse regulando. Y eso es un proceso que implica, como en las finanzas, que empieces a cambiar la prioridad de las inversiones así:
*Mínima exposición al porno (ojalá nula)
*Baja o casi nula masturbación
*Dejar esas relaciones construidas sólo por sexo
*Trabajar en aquellas obsesiones que tienes con alguna mujer presente o pasada
*Dejar de llenar tu mente con la obsesión generalizada con las mujeres
*Retomar el control de tus impulsos y el deseo sexual desbordado hacia casi cualquier mujer llamativa
*Conectarte con lo que te gusta, te apasiona y trabajo dedicado en ello
*Incrementando la práctica de un deporte y/o la meditación y/o yoga
En este punto es cuando tu energía empieza a regularse y se vuelve realidad eso de que primero tu estilo de vida y tu vida en general y luego lo demás. Cuando ello ocurre das el paso hacia la relación con las mujeres, ya tu energía sexual ha empezado a canalizarse en elementos más prioritarios, como tu salud, finanzas, emprendimiento (se acaba la excusa de “es que no tengo dinero”, entre otras) y proyectas esa invisible pero perceptible energía en una forma de deseo equilibrado.
La idea de este post es que revises si estás desequilibrado y que profundices en las ideas que te he dado para darle nuevamente un equilibrio a tu vida y dejar de transmitir esa energía sexual desequilibrada, ansiosa, necesitada, desordenada.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!