La expresión directa o indirecta del deseo sexual

Publicado en Mar 18 2015 - 11:24pm por Álvaro Bonilla
Muchos me han pedido que les comparta algunos textos de mi más reciente libro “LaSeducción Inteligente” para antojarse y para ver de qué va. Voy a compartir tres textos a lo largo de las próximas semanas y hoy iniciaré con un debate al que doy argumentación en el libro y que parte por considerar un punto intermedio entre las aproximaciones directas o indirectas, en validad los méritos de una u otra y en evitar cazarnos solamente con una sin implementar algo que para mí es fundamental en la Seducción Inteligente: la posibilidad de expresar una variedad de comportamientos diferentes en tus interacciones, teniendo la capacidad de adaptarte e improvisar constantemente.
“La gran pregunta que aparece es ¿opto por una aproximación directa o una aproximación indirecta, paso a paso y ocultando intenciones para desvelarlas poco a poco? Acá hay un punto interesante que merece ser tomado en cuenta y es que nuestra cultura latinoamericana se caracteriza por ser muy diferente a la anglosajona, y es que acá en su mayoría las mujeres amplifican resistencias y pruebas, que por la influencia de las religiones cristianas (de formación familiar, oficial en la gran mayoría de países y reforzada a diario) y de la política conservadora, hace que el tema sexual sea bastante resistente a ser abordado de forma directa.
¿Qué implica entonces eso? Que existe algo llamado “doble moral” extremadamente distribuido en hombres y mujeres latinos, y nos gusta más el juego de la insinuación, del tire y afloje, de asustarse cuando se  habla directamente de sexo, y echarse la bendición, cuando en el fondo nos gusta el tema, pero ni siquiera nosotros lo sabemos. Tenemos el discurso moral-religioso tan adentro que somos bastante incongruentes en nuestro comportamiento, en lo que hacemos y lo que pensamos o decimos.
El modo de seducción y cortejo directo, donde manifiestamente señalamos interés sexual desde los primeros momentos de la interacción, es algo que compite en la mente con los tabúes y la creencia que se ha vuelto parte de nuestro consciente en la cual el sexo es la prohibición, es sucio, y que también sería algo así como el premio. Claro está algunos hombres y algunas mujeres se han liberado y se relacionan de forma libre con su sexualidad, con ellas el juego directo funciona perfectamente, y resulta ser altamente gratificante, toda vez que se evitan los grandes rodeos de la manipulación: te doy sexo si tu me das tal cosa, nos damos sexo si nos portamos bien.
Lo que más odio en este contexto es que terminamos obteniendo sexo aparentando y casi que fingiendo que no tenemos interés en él. ¡Eso es absurdo! El sexo casi que termina ocurriendo de forma accidental, “si querer queriendo”, como decía el Chavo del Ocho. El comportamiento sexual de las mujeres termina determinado claramente por su nivel de creencias y eso termina no siendo fácil para los hombres quienes han crecido, y educado, para disimular, encerrar, ocultar su deseo.
Nosotros los hombres terminamos presos de las grandes resistencias en nosotros y en las mujeres a un abordaje directo del tema, y optamos por modelos en los cuales le damos tantos rodeos al tema que no lo conseguimos y resultamos fácil haciendo que una potencial pareja pierda interés en nosotros y haciendo un rodeo enorme totalmente perdidos en el bosque. La cultura latina es bastante indirecta en su comunicación, no solo en lo sexual, es llena de rodeos, mientras que las culturas anglosajonas son claramente más directas, incluso haciendo economía de palabras y actuando más.
He encontrado los siguientes perfiles en las mujeres respecto al tema de la sexualidad, lo que hace que muchas de ellas sean realmente paradójicas o contradictorias con sus intenciones y los mensajes que recibimos:
1. Las que quieren sexo sin quererlo: aparentan no desearlo, lo tratan de manera indirecta, evaden el tema, y ofrecen sexo como premio al buen comportamiento y cuando el hombre ha hecho méritos para “ganarlo”. Son mujeres en su interior altamente sexuales, pero su comportamiento lo disimula por el tabú y el que dirán y lo que conseguirá del hombre para que se gane el premio. Cuando sucede algo sexual te dicen “no me lo esperaba”, la verdad es que sí se lo esperaban.
2. Las que no saben que lo quieren: son mujeres tan condicionadas a reprimir el deseo, piensas que si muestran su deseo serán juzgadas como mujeres fáciles. Todas sus objeciones respecto al sexo son reales. Estas mujeres operan igual que las anteriores pero la diferencia es que sus creencias son más arraigadas. El sexo es sagrado y el hombre casi que debe ser un héroe para poder acceder a él. Cuando al final se da una situación sexual se sorprenden legítimamente ellas mismas de hasta donde ha llegado. Tienes unas barreras psicológicas enormes respecto al sexo, por lo cual son bastante reprimidas y suelen refugiarse en su mente y olvidar su cuerpo. Generalmente no se visten para atraer.
3. Las que lo quieren queriéndolo: abiertas y espontáneas sexualmente, lo que dicen lo hacen, para ellas el sexo es goce y placer, ellas están empoderadas de sus decisiones sexuales, si alguien les gusta el tema fluye y la ocasión se da.
4. No quiere pero parece querer: ha descubierto que mostrarse sexual marca la diferencia en el tratamiento que recibe de los hombres, y mantiene una ambigüedad en términos sexuales, por lo demás interesante, es coqueta y pareciera que insinúa, muestra y coquetea, pero al final, resulta no queriendo, cuando la situación sube de temperatura huye o incluso de molesta y te deja con una situación de absoluto corto circuito.
¿Qué puede suceder en la mente del hombre con estas variables? Mi experiencia me ha dicho que primero debe aclarar su mente. Debe considerar legítimamente qué desea, si él tiene tabúes y cómo es su posición frente a temas como el sexo. Lo que usualmente ocurre es que el saboteo aparece cuando no tienes claro lo que buscar y terminas a punto de consumar una relación pero poniendo una barrera de último minuto.
Es curioso, los hombres también nos ponemos excusas para no consumar, así la lógica indique que siempre estamos disponibles y al acecho. Muchos se sienten mal al ser directos mostrando sus intenciones sexuales, y cuando llega una mujer directa y abierta sexualmente se espantan, la etiquetan como zorra, mujer fácil, y terminan con un miedo absurdo que hace que huyan, aunque estoy seguro que en sus fantasías se imaginan acostados con esas mismas mujeres. Sin embargo, si tu creencia de base es diferente a tu fantasía ésta no se hará realidad (y esto es para toda clase de fantasía o sueño y es justamente por esto que los sueños no se cumplen, no solo es soñar, es configurar la mente para dar cabida a que eso pase y sea posible).
Elementos importantes en tu juego interno son la consistencia y el juego prospectivo. La consistencia es fundamental para que te mantengas vivo en el juego, y sepas que la mente femenina necesita de una luz verde de semáforo para proceder en lo sexual. La consistencia se basa en mostrar y manifestar tu naturaleza, deseo e intención sexual con una mujer, no obstante te rechace, te cambie el tema o te evada. Sin presionar, sin acosar, simplemente sin retroceder, retractarte o huir asustado por su reacción, solo así podrás conservar cartas en el largo plazo. Muchas puertas no se abren al primer timbre. El juego mental debe ser sólido para no dejarse espantar por una respuesta o un comportamiento. La prospectiva es simplemente la lectura de tu meta romántica y sexual con determinada mujer en el mediano o largo plazo. Y es básicamente saber en quién invertir y en quién no invertir tiempo, emociones y demás recursos.
Resumiendo cinco errores:
1. No comprender las creencias detrás del deseo sexual.
2. No entender las propias dinámicas de tu deseo sexual.
3. No ser consistente con la expresión de tu deseo y sexualidad, saboteándote.
4. Invertir recursos en quien no te va brindar una relación, o abandonando una pareja potencial al primer No.
5. Seguir obsesionado con perseguir a una mujer cuando te ha dicho de mil maneras que no está interesada en ti. Es evidente que debes ser consistente, pero no obsesionarte.
Para afrontar el deseo sexual desde la superficialidad se opta por la manipulación y disimulo, en un juego que si bien puede involucrar emociones muy interesantes relacionadas con la anticipación (expectativa de lo que va a pasar y que genera un sentimiento de expectativa y suspenso) pero que puede volverse algo desgastante, más parecido a la negociación (yo te doy X si tú me das Z, yo te doy sexo si me invitas a cenar) que al cortejo (ambos queremos dar de forma libre porque nos atraemos y somos coherentes). La manipulación tiene que ver con la inseguridad al no tener clara conciencia de nuestro valor, nuestro potencial para convertirnos en seres humanos deseables y etiquetar el sexo como algo sucio. Cuanto más pronunciadas son estas tendencias más manipulación se encuentra.
Quiero hacer énfasis en un punto tratado arriba: no puedes ser 100% directo todo el tiempo ni con todas las mujeres. Necesitas trabajar tu juego indirecto, pues hay un gran público de parejas potenciales que lo juegan, evidentemente tu aproximación indirecta debe tener un término en el tiempo. No vamos a etiquetar moralmente o éticamente la manipulación, es una parte del juego, si le juegas a lo indirecto las tácticas manipuladoras pueden dar fruto porque puedes terminar teniendo sexo, el problema es que en el camino a obtenerlo puedes entrar en el juego del “nos utilizamos mientras”, por ejemplo para realzar autoestima, obtener beneficios (invitaciones, empleos, regalos, etc). Cuando no existe reciprocidad, que es cuando uno de los dos descubre el deseo en el otro y simplemente utiliza su ilusión para beneficiarse, se puede hacer un daño importante. Todos los días escucho historias de ello y es porque no sabemos detenernos a tiempo y porque seguimos pendientes de recibir nuestro “premio” por portarnos bien con ellas.
Cuando eres directo debes lidiar con el rechazo y barreras, y con un elemento muy importante: el método directo resulta ser más instintivo que emocional, y por esta razón puede llegar a representar resultados a corto plazo, generando deseo sin enamoramiento o amor, por lo cual la tasa de conversión de sexo en relación afectiva (noviazgo por ejemplo) no es muy alta. El método indirecto va hacia el núcleo emocional primero y el racional después, así que en el largo plazo puede generar sexo y una relación afectiva.
Necesitas ser coherente con tu deseo: si juegas indirecto y sólo deseas sexo puedes despertar en la otra persona un afecto romántico, un intensa carga emocional que no tendrá desenlace en términos de una relación de pareja porque tú solo querrás sexo, el resultado será un corazón roto. Ahora bien, si juegas directo deseando una relación afectiva, quizá comprometida, quizá deberías ir con un poco más de calma. Intenciones claras conducen la mayoría de las veces a resultados claros”. (La Seducción Inteligente, Álvaro Bonilla “Naxos”, Páginas 73-78)
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¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!