7 señales que te indican que eres sexualmente inmaduro

Publicado en Abr 9 2015 - 2:14am por Álvaro Bonilla

Hoy compartiré el segundo fragmento de mi libro La Seducción Inteligente, de tres en total que compartiré y el primero está acá. En este extracto hablo sobre algo que al final del año había mencionado y es la madurez sexual masculina y cómo la inmadurez es el principal obstáculo para que tus relaciones con las mujeres fluyan.
Acá va:
“No me creerías si te dijera que el 80% de los hombres que he asesorado siguen siendo como niños en la seducción, frente a su sexualidad y frente al proceso de cortejo y de seducción. El gran fracaso en el cortejo y la seducción se da porque abordas a una mujer adulta, consciente de su sexualidad y su deseo, como si fueras un niño. Con las mismas estrategias con la que conquistabas a tu compañerita de salón cuando estabas en quinto de primaria.
Buscando conocer los orígenes del comportamiento de seducción y cortejo, fui a las raíces, y analicé cómo se dan las primeras interacciones entre niños y niñas de 4 a 8 años y he encontrado en los niños muchos rasgos de comportamiento que he visto, con sorpresa, en hombres adultos. En concreto, los  niños se secreteaban cuando les gustaba una mujer, lo mismo las niñas, pero en general el acercamiento les producía rechazo o asco, si jugaban juntos eran claramente más hostiles con el niño o niña que les gustaba. Entre los dos mundos, el de los niños y las niñas había una extrañeza total, una rivalidad enorme. La pregunta es ¿por qué? ¿Cómo puede pasar eso? ¿Cómo sé que estoy atrapado en una fase infantil del cortejo y la seducción. Pues bien, básicamente cuando la percepción que tienes de tu valor es menor al que concedes en tu mente al valor de esa mujer.
Simbólicamente el hombre infantil se siente más pequeño que la mujer, esta auto percepción es inconsciente pero determina la seguridad con la que le habla y su confianza para expresarse. Así como nuestras primeras experiencias románticas tenían un importante componente de inseguridad, que en aquel momento de la infancia era razonable por cuanto experimentabas sensaciones nuevas y desconocías el mundo femenino, donde las niñas demostraban un alto desinterés, incluso desagrado, ante la posibilidad romántica con un niño. Los niños y niñas negaban su sentimiento con bastante vergüenza.
Lo que he visto es que en la adultez esas actitudes infantiles siguen manifestándose y explicando el rechazo que recibes de una mujer adulta, cuáles son los síntomas de esta inmadurez afectiva y sexual en el abordaje y en el cortejo. Otras vías de identificarlo son:
1. Encubres tu deseo sexual, haciendo que tu aproximación no esté cargada de deseo sino de afecto. Aunque puedes estar convencido de tu deseo por tener sexo con ello la forma en que te relacionas con ella no deja campo a un proceso de atracción, basada en el gusto de lo masculino hacia lo femenino a un nivel sexual, sino en la afinidad. Cosa bastante diferente.
2. Te cuesta ser frontal, directo, y cuando lo eres te vas por las ramas, tomas rodeos, e incluso te cuesta admitir lo que sientes. Como un niño que descubre el gusto del sexo opuesto no puedes verbalizar correctamente lo que te ocurre, no puedes expresarlo y al final no eres asertivo diciendo lo que esa mujer te gusta o lanzándote a darle un beso o pasar a un plano más físico.
3. Conviertes la atracción que sientes por ella en un drama, interno en tu mente y externo en forma de una energía de incomodidad que ambos, de forma inconsciente perciben. El resultado es que ella logra percibir este “ambiente raro” alrededor tuyo con lo cual o bien se da cuenta que le atraes demasiado o simplemente se distancia de ti al sentir que actúas de forma extraña.
4. Tienes una significativa falta de empatía, es decir, no logras comprender lo que la mujer te muestra en lo que dice y en su lenguaje corporal. Por lo tanto estás pensando demasiado en saber “qué es lo que te quiere decir” con lo que te ha dicho o con la cara que ha hecho. Te exprimes el cerebro pensando en detalles que dan cuenta que no has podido ver el conjunto y que no logras detectar la energía que existe entre los dos.  Esa es la razón por la cual no fluyes, porque al final nunca estás seguro si la atracción es mutua, y por estar reflexionando y “filosofando” sobre ello no avanzas absolutamente. El resultado es que andas en tu “video”, en tu “película” mientras te alejas más y más de la realidad. En ultimas te sumerges en tu mundo, mientras el universo gira alrededor tuyo. Y créeme algo: puedes pasar meses o incluso años antes de que te des cuenta.
4. Tu aproximación se basa en el miedo a lo desconocido como emoción fundamental y no en la curiosidad, la exploración y el deseo de conocer otro mundo y aprender. La inseguridad caracteriza tu aproximación, estás tenso, en lugar de estar relajado.
5. Vives el “secuestro por la amígdala”, fenómeno que divulgó Daniel Goleman en su libro “Inteligencia emocional” y es que no logras controlar tu frustración y ello conduce a que vivas y expreses una ruptura amorosa con alguien que ni siquiera sabía que le gustabas. El resultado es que te vuelves increíblemente reactivo con las mujeres, con lo cual se te percibe como una persona inmadura. Cuando ves que esa mujer que te gustaba se va a otros brazos respondes con odio total, con una frustración dirigida a ella (a veces en forma no directa sino pasivo agresiva) y con un potente ataque de odio a ti mismo. He llegado a sentarme en mi consultorio con hombres verdaderamente amargados frente a la vida por una serie de rechazos. En este caso decirles que apliquen frases de entrada y se acuesten con muchas mujeres no va a mejorar el odio acumulado por años, lo que hará es darles herramientas poderosas para vengarse de las mujeres, y eso difiere mucho de mi intención.
6. Eres el inocente del grupo, el que no se entera de nada. Una de las cosas más interesantes que he percibido cuando hablo con mujeres sobre seducción, y me aproximo a ellas con el interés de saber por qué su “amigo” perdió todas las opciones, porque si de alguien se aprende es de las mujeres, y vaya si hay muchísimas que dan cátedra en materia de hombres, deseo para ti que puedas conocer a algunas cuantas así, me encuentro como una de las razones de rechazo el ser percibido como demasiado inocente en temas sexuales y en la parte de la vida que es “dura”, “oculta” o “underground”, “difícil” o sucia.
Hay que despertar, apreciado lector. ¡Hay que despertar!
Cuando Masters  y Johnson sacaron en la década de los sesenta el estudio sobre la sexualidad que los haría mundialmente famosos y le mostraron a los norteamericanos lo que pasaba detrás de las puertas cerradas se generó una inmensa confusión y un gran impacto. La conservadora sociedad de aquel entonces pensaba que la mayoría de personas eran inocentes, pero descubrieron una creciente energía sexual que se expresaba de las formas más extremas, aún en aquel momento. Luego vino la revolución sexual de los años 60, Hugh Hefner con Playboy y el porno como industria.
Ha pasado bastante tiempo y resulta increíble que aún haya hombres que tenemos la dualidad de la mujer “puta” y la “dama”, la dama en el día y la “puta” en la noche, las mujeres también han caído en esta dualidad, y si vemos una mujer desinhibida sexualmente pareciera que algo sucede a nuestra masculinidad, e inmediatamente aunque la deseamos pensamos que una “puta”. Esta mujer que acepta su sexualidad y la expresa libremente es censurada tanto por hombres como por sus pares mujeres, quienes en una mezcla de asombro y envidia (porque ella hace lo que quiere, lo desea, lo acepta y tiene más acción que ellas). A muchos hombres les aterra que algunas mujeres vayan en las mismas condiciones que los hombres a salones de striptease masculino donde encuentran paquetes de “todo incluido”, y lo que nosotros nos hemos permitido por siglos ahora nos sorprende en ellas. Evidentemente jamás podemos generalizar pero si te detuvieras a escuchar una conversación desinhibida de mujeres sobre hombres podrías querer salir tapándote los oídos. Tan duro como cuando supiste que Santa Claus no existía.
Entre más pronto despiertes te darás cuenta de un mundo hedonista, basado en principio de placer, donde el sexo se vive libremente y sin culpas por una parte significativa de la población. Debes estar preparado para ese mundo, con el cuidado y amor propio que debes tenerte en él podrás encontrar un campo fértil para la experimentación y el conocimiento de los principios del sexo y los límites del placer, allí puedes enseñar y ser enseñado por las mujeres. Lo peor que puedes hacer es encerrarte entre los muros del convento medieval de tu mente, olvidando tu cuerpo y pensando que las mujeres sólo se saben la pose del misionero.
7. Divides el mundo en una guerra de los sexos, los niños contra las niñas, donde las niñas son las odiosas y las difíciles y los niños son los machitos. ¿Qué hacen los niños cuando están en sus primeras experiencias de gusto por las niñas? Son tremendamente torpes en entender la mente femenina y pasan del amor al odio constantemente. En el fondo el niño siente miedo de la niña, a quien ve como un misterio, inaccesible y la mayor de las veces difícil. Las niñas en la etapa de la infancia son bastante independientes, y como mencionaba arriba no piensan en romance. Cuando vives así en la adultez inconscientemente creas una distancia emocional con ella, en la que no te relacionas con ella como igual sino por debajo, como si estuvieras abriendo la tumba de Tutankamón y no supieras qué cosa te va a salir de sorpresa. Los efectos de ellos es una prevención que se nota en tu seriedad, en la cual no conectas emocionalmente con ella.”
Si quieres adquirir mi libro puedes hacerlo a través de Paypal acá o a través de transferencia por Western Union, escríbeme un mail a naxxxos@gmail.comy te daré los detalles.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!
¡Hasta la próxima!