8 Puntos ciegos responsables de tu fracaso con las mujeres

Publicado en Abr 15 2015 - 1:27am por Álvaro Bonilla
Como psicólogo y coach especializado en relaciones recibo a muchas personas en las últimas, muchas personas en situaciones extremas, que llegan a mi consulta impacientes por resultados, impacientes por salir de una mala racha, o simplemente deseos por comenzar una nueva vida con aquello que les ha hecho falta, con aquello que no han podido tener, en estos casos es la presencia de las mujeres en su vida y también una vida con propósito y éxito personal.
Tengo el gusto de ayudar a que las personas se reconstruyan, se reinventen, pero para ello es necesario trabajar en subirles las expectativas, desarrollar su motivación y hacer que puedan creer en que la cosas son posibles, aquellas cosas que tanto los han evadido.
Quizá tú, apreciado lector, has estado en un tiempo crítico de soledad, de desilusión, de  rechazo tras rechazo, de sentir el desengaño de ver que esa mujer se ha ido con otro. Yo mismo he pasado por eso hace muchos años y sólo recuerdo que se pasa fatal, que sientes como una energía nefasta se apodera de ti, como si fuera un mal olor o algo que percibes que no te puedes quitar de encima. Y ello afecta tu trabajo, tu optimismo frente a la realidad, tus relaciones familiares, todo. Es como estar de duelo, como estar de luto.
Y no es que le demos de trascendentales, pero simplemente estar sólo demasiado tiempo cansa, estar de portazo en portazo cansa, ver como otros estar con mujeres bellas que los complementan te pega fuerte, ver como el tiempo pasa y pasa. Quizá en algunos días te ilusionas más, quizá lees o practicas algo nuevo y sueñas con que esa racha ya pasó y luego te vuelves a desilusionar. Pones tu fe en algún libro, el algún autor, en algún evento para luego darte cuenta que quizá no es suficiente, que algo falta por ajustar.
Descubres que estás frente a un punto ciego respecto a ti mismo, algo que quizá todos ven, que ya has leído, que ya has visto, incluso que te lo han mostrado, pero para ti es absolutamente invisible. Mi trabajo es mostrar esos puntos ciegos y empezar a trabajar sobre ellos y es increíble como tras ocuparnos de ellos empezamos a alterar nuestra percepción del mundo, de las mujeres y de nosotros y es como si empezaran a moverse las cosas en la dirección que queremos.
Como si una fuerza invisible nos permitiera el acceso a ese tesoro que buscamos. Y sólo, al descubrir el acertijo oculto vemos que siempre estuvo allí el camino para dar el paso. Como la prueba de fe de Indiana Jones y los Cazadores del arca perdida. Solo al dar el paso de abordar nuestros puntos ciegos vemos que había camino y nos dirige exactamente al lugar donde queremos estar. Hoy voy a trabajar los puntos ciegos más frecuentes que he identificado en mis clientes:
1. Creencia opuesta: Pues sencillo, por una parte quieres tener pareja, pero otra instancia de ti tiene miedo, angustia, ansiedad a la hora de pensarse con pareja. Quieres tener novia, pero te angustia saber qué pasará cuando ella acepte, qué pensará de tu inexperiencia, si serás capaz de mantener la relación, si será bochornoso tener que presentarla a tu familia, si serás aceptado en la familia de ella, si perderás tiempo de hacer las cosas que te gustan.
O quizá quieres tener una vida más liberal, tener varias mujeres, pero tienes otra creencia que compite y que piensa que eso es de alguna manera inmoral, o que qué pensarán esas mujeres al saber que eres así, creencias sobre ser mujeriego, etc. Estas creencias vienen de tus padres, de las tradiciones que has seguido (religiosas, morales, familiares), de los casos que te han producido dolor o que has visto en otros que les produce dolor (tener varias relaciones abiertas es deshonesto y es hacerle daño a las mujeres porque viste a mujeres importantes para ti sufrir), o por hábito (dejar tus hábitos de solitario y abrirte a compartir puede ser difícil).
2. Tu forma de ser con las mujeres: Eres demasiado serio, formal, poco sexual, buen amigo, salvador y te cuesta verte de otra forma. No te has dado cuenta (punto ciego) que ser así sólo te da amigas y simpatía y no amantes y placer. Te cuesta verte como alguien más relajado, que las molesta más, que no se las toma en serio, que no le importan sus dramas, que no desea sólo darle un beso en la mejilla. Muchos se resisten a verse así y a empezar a moverse en esa dirección. Esperan que mágicamente aparezca la mujer que los apreciará así, y lo interesante es que esa mujer seguro será una monja o será una mujer muy aburrida que a ti no te gustará. Es posible irnos moviendo en la dirección que queremos, a base de experimentos pequeños y grandes con los que vamos desafiando la forma en la que nos acostumbramos a ser.
Tengo un cliente ahora, que ha sido una persona muy valiente y se lo he reconocido así, le ha preguntado a las mujeres de su pasado, a los que lo rechazaron y lo dejaron como amigo, por feedback, y le han dicho algo del estilo “eres el hombre perfecto, pero no suponías algo emocionante para mí”. Ha sido valiente porque ha desafiado su propio ego y ha ido a la fuente y ha empezado a hacer cambios.
3. Tu grado de apertura emocional: No te has dado cuenta que o les resultas demasiado intimidante, o les resultas demasiado cerrado, que ellas quisieras conocerte más y mejor y que les pones una barrera invisible e infranqueable.
4. Tu expresión del deseo: No has logrado alinear tu mente y tu cuerpo con el deseo sexual, y no logras expresarlo, por timidez, por perjuicios, por creencias sobre lo que las mujeres esperan de ti, por miedo al rechazo, o simplemente porque asocias tu deseo a algo malo, sucio o pecaminoso. Así como las personas que no tienen dinero tienen creencias negativas asociadas a él, las personas con dificultades con el sexo opuesto tienen creencias negativas o erróneas frente al sexo.
5. Tu hambre y ambición frente a la vida: Esto es algo que me sorprende cada día más, las creencias de relaciones y los pocos resultados en ellas se ven reflejados en pocos resultados en otras áreas. A los que les va bien en todo excepto con las mujeres, son más bien pocos. La gran mayoría viven un desastre general en su vida: pobreza o limitación económica, falta de claridad de proyecto de vida, falta de visión a futuro, pocas ambiciones, fuego interior y no hay ganas de comerse al mundo.
6. Tus creencias y miedos frente a las mujeres: Muchos piensan que cortejar a las mujeres es un proceso más o menos violento, donde como un saqueador hay que “conquistar” a base de dominar, muchos están convencidos que las mujeres son malas, jodidas, deshonestas, sectarias, entre otras cosas. Y si ves a las mujeres como tus enemigos necesarios para ser feliz pues estás con un importante punto ciego. También puedes creer que te criticarán por tu inexperiencia, que a la primera te serán infieles, que intentarán dominarte y sacarte de lo que te gusta hacer, que te invadirán todos los espacios, que serán problemáticas, etc. Este punto ciego saboteará tu deseo de establecer una relación y pondrá la barrera invisible de sabotearte cuando estás cerca.
7. Ser infantil o adolescente (no querer crecer): Ya lo he trabajado en recientes puntos, y este punto consiste en la inmadurez con que percibes una relación de pareja, el sexo y a las mujeres. Eres un niño en busca de mamá, miedoso y tremendamente correcto, o eres un adolescente calenturiento que teme al sexo y a las mujeres pero las desea de una forma morbosa. En mi consulta este es el caso más frecuente, cuando maduran pueden hacer ofertas mucho más atractivas a las mujeres.
8. Ser amanerado o ambigüo en tu expresión: Seguro será un punto polémico para muchos. Pero he acompañado casos en los cuales las mujeres no los ven como potenciales parejas porque sus gestos, su entonación dan la sospecha de ser homosexuales. Este punto ciego es tremendo. Cae durísimo y se siente con sorpresa y dolor. Pero prefiero que les duela y tomen conciencia de ello a que sigan ignorando al elefante en frente de ellos. Y acá no quiero caer en que la masculinidad de expresa de una sola forma, al contrario, se expresa de muchas, pero hay ciertas cosas que debes evitar, y lo he visto en personas que han sido muy consentidas en sus familias, que han crecido como hijos únicos, que han tenido más presencia femenina que masculina en sus hogares, y se vuelven demasiado refinados. Con ellos trabajo arquetipos, por ejemplo en Dandy o Dionisos son arquetipos ambigüos y hasta cierto punto amanerados, pero debes encontrarte  y definirte, o sigues amanerado y buscas mujeres que no les importe (y las hay) o lo matizas y trabajas tu voz y tu comunicación corporal.
Quizá este post te haya ayudado a tomar conciencia de alguno. Ver los propios puntos ciegos no es nada fácil, hay una enorme resistencia y un impulso instintivo a negarlos o a sentir vergüenza. Es el primer paso para la transformación profunda que requiere ser la mejor versión posible. Verlos y trabajarlos duele.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!