6 muros que ponemos frente a las mujeres (y como superarlos)

Publicado en Jun 3 2015 - 1:06am por Álvaro Bonilla
Éste escrito será más bien breve. En él te hablaré sobre las barreras, ya he hablado sobre la percepción de ser muy serio, sobre la distancia emocional, y me han preguntado mucho cómo empezar  a trabajarlo. Pues bien, hoy quiero compartirte una metáfora y un trabajo personal para que comiences a trabajarlo.
Día tras día me encuentro con lo mismo: dificultad para concretar una relación. Y la mayor parte de esos fracasos se deben a una muralla invisible que hemos puesto entre nosotros y la mujer que nos gusta. Enumeraré rápidamente las murallas más frecuentes que he visto:
1. La muralla autista: Es cuando estás con una mujer físicamente, pero tu mente está en otro lado. Estás contigo mismo, hablándote, motivándote, escuchando tu propia conversación, tus propias preguntas sobre si lo estás haciendo bien o lo estás haciendo mal, si ella estará aburrida, si eres un buen o mal conversador. Mantienes un monólogo en tu mente y ella simplemente está gesticulando y hablando delante de ti.
2. El muro protector del miedo: Este muro está diseñado para aislarte emocionante ante la probabilidad de fracasar, de ser rechazado, de obtener un resultado en contra de tus expectativas. Este muro te hace pasivo, quita de ti la flexibilidad de comportamiento y no te permite moverte rápidamente. De hecho, ni siquiera te mueves, y este es el error principal cuando estás en una relación con una mujer: la inmovilidad produce cero resultados. 
3. El muro tímido: En este muro no logras mover a la mujer a que rápidamente baje sus defensas naturales por el hecho de no conocerte y se abra a ti. El muro tímido parte porque aún eres demasiado reservado y serio, y no te atreves a usar el humor, a ser más espontáneo, simplemente porque aún eres muy rígido frente a alguien que no conoces profundamente. He escuchado en muchísimos introvertidos la siguiente frase: “es que me toma demasiado tiempo coger confianza con las personas”, y resultan ser de lo más divertidos y relajados pero después de 6 meses. En seducción la velocidad es clave y esa desconfianza natural opera en tu contra.
4. La muralla de no tener objetivos claros: Déjame decirte algo, y es que si vas a hablar con una mujer más te vale saber para qué diablos quieres acercarte a ella. Debes llevar un fin manifiesto, del estilo conseguir su número de whatsapp, besarla, tener sexo, concretar una segunda salida. Lo que sea. Si no tienes un objetivo en mente terminarás sin absolutamente nada, y emergerá un muro invisible que hará que la cosa no vaya a ninguna parte.
5. La muralla de las enormes expectativas: Tienes tantas ganas de que “ahora sí” las cosas te salgan bien, estás tan necesitado de meter el gol, de probarte a ti mismo que lo puedes hacer, que te saboteas juzgando cómo vas respecto al objetivo. Cuando te pones frente a un objetivo no puedes tener una voz interna estilo Gordon Ramsay, sí, el de Hells Kitchen, no puedes estarte repitiendo cosas como “maldito idiota, todo está saliendo horrible, qué mierda de vida”. Con ese enfoque sólo lograrás reforzar el muro autista y será tan abrumador todo que terminarás por sentirte completamente ansioso.
6. El muro del trauma: Cuando has sufrido rechazos, bullying, o cuando otros se han aprovechado de ti en natural levantar muros y construirte una fortaleza. El muro del trauma es una de las principales fuentes de desconexión emocional con las personas, pues nos hace mirar con recelo al otro, nos hace evitar mostrar la vulnerabilidad necesaria como para contar nuestra historia, nuestras metas, aquellas cosas que han sido difíciles, aquellas en las cuales nos hemos reinventado. Si has tenido experiencias negativas con las mujeres, has escuchado de ellas varias veces lo mismo “es muy serio”, “es como un amigo”, “está más allá del bien y del mal”, “yo te estoy avisando”, “hoy no puedo”, “no me gustas así”, esas palabras te han producido dolor y no deseas volver a escuchar algo así, por lo cual te cuidas tanto que no te muestras, no te manifiestas como un ser humano vulnerable, sino que buscas mostrarte perfecto, con autoridad, como una persona que lo tiene todo claro, y justo allí, las alejas de verte como un humano con sus buenas y con sus malas.
Los seres humanos no buscamos lo perfecto, buscamos espejos de nuestra propia vulnerabilidad. Buscamos señales de que la persona que tenemos al frente es un luchador, buscamos rasgos heroicos, rasgos de reinvención.
¿Recuerdas la primera película de Rocky? Sigue un patrón arquetípico interesante, en su pelea final Rocky pierde, y es allí donde se muestra la mayor conexión de la audiencia, es allí donde Rocky se vuelve un héroe para el público, es allí donde la película pasó a volverse un clásico. No fue Rocky ganando, fue perdiendo y conectándose con esa sensación tan familiar que todos hemos tenido. Fue Rocky humano, frágil, derrotado, con el asomo de la injusticia.
A eso me refiero. Y los muros justamente operan de forma contraria, te muestras en últimas distante y ella no logra conectar emocionalmente contigo, lo cual significa que no logra reconocerse en lo que tú le dices, en la historia que le cuentas de ti mismo.
La conexión emocional es la identificación de ella contigo, con lo que eres, con los valores que representas, con tus historias, con tus victorias y tus caídas. No es más que eso.
La conexión emocional se puede construir sin palabras, cuando quizá tu apariencia le “habla”, en el sentido en que tu rostro, tu cuerpo, tu postura, muestra algo que ella encuentra emocional. Se identifica con tu tristeza, con tu alegría, con tu picardía, con tu arrogancia. Y ella se ve reflejada en ello. Por ello alguien puede sentirse conectado a ti sin que hayas pronunciado una sola palabra. Ni una. Sólo al verte. Tu empaque le habló y le dijo cosas de ti. Por eso nos inquietamos al ver a alguien, por eso nos gustan las personas que vemos por ahí.
También construimos conexión emocional cuando nos narramos, cuando le contamos a ella quiénes somos, qué hacemos, qué nos ha pasado en nuestra vida, qué nos mueve y qué nos apasiona. Y allí reforzamos o eliminamos la conexión emocional no verbal, cuando quizá descubres que esa mujer era muy diferente a lo que habías percibido y que esa diferencia no te gusta, o cuando descubres que lo que te dice es muy interesante y te conecta, te ves en lo que te pasa y te gusta ese lugar.
Las neuronas espejo son responsables de esto, con ellas podemos vivir lo que la otra persona nos cuenta, si nos dice que se cayó, en nuestra mente reconstruimos la caída, si nos dice que tembló de placer, la vemos temblando y nos involucramos en entender ese temblor de placer. Si nos cuenta que vomitó a ver ese cadáver vemos el cadáver en nuestra mente, imitamos su emoción y le decimos “guácala”, quizá con un gesto de asco. Eso es conexión emocional.
El muro no nos deja llegar a ese punto: le añade silencio, distancia, razón, a lo que decimos, nos quita la curiosidad de preguntar más, de profundizar sobre lo que la otra persona nos acaba de contar. Te propongo las siguientes alternativas al muro que has construido:
1. Para el muro autista: centra tu completa atención en la persona que tienes al frente, y conéctate con lo que te dice, con lo que lleva puesto, con sus movimientos, con su cuerpo, y cada vez que sientas que te concentras en hablar contigo mismo, hazte consciente de ello y retoma un aspecto, una palabra, una prenda, un gesto de su cara, y busca centrarte nuevamente en ella. Ella es tu objetivo, tu target, y debes apuntar tu atención hacia ella.
2. Para el muro protector del miedo y el muro de no tener objetivos claros: Lleva tus objetivos claros en tu mente, trabaja enfocando tu intención en lograr lo que quieres con ella. ¿Cuál es el resultado de ese diálogo, de esa cita, de esa conversación? Conéctate con objetivos ambiciosos y motívate a conseguir resultados.
3. El muro tímido  y el muro del trauma: Necesitas tomar riesgos, necesitas ser audaz, valiente. La seducción no es para cobardes, eso ya lo he repetido infinidad de veces y es real. Necesitas arriesgarte y confiar en que el poder del contexto que tienes con ella y que el poder de la conexión hará que todo salga bien y que tengas un buen desempeño. Arriésgate a hacer experimentos calculados y poco a poco ve abriendo la gama de comportamientos. La pregunta que quiero que te hagas cada día es la siguiente:
“¿A qué estoy dispuesto a arriesgarme hoy que no me había atrevido a hacer antes?”
Este marco busca cambiar una aproximación mental a la vida como una serie de pruebas, a verlo como una serie de apasionantes desafíos con los que vamos desbloqueando logros. Será tan efectivo ese marco que es la clave que han usado los diseñadores de video juegos para hacernos adictos a ellos. Nos gusta lograr superar hoy el nivel que ayer se nos dificulta. ¿Cuál es el siguiente nivel que necesitas superar con las mujeres  y qué riesgo necesitas tomar para lograrlo?
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

 

 

 

 

 

¡Hasta la próxima!