El hombre nuevo: la reinvención desde la experiencia de la pérdida

Hoy voy a responder una consulta que me hacen de manera muy frecuente y que está muy arraigada en el mundo de la seducción. Y te voy a dar una serie de instrucciones para que logres comprender lo que mi respuesta implica y puedas tomar acción consistente.
Supongamos tres escenarios:
Escenario 1: Un hombre ya ha sido posicionado por una mujer en la zona de los mejores amigos. Este hombre ha hecho todo lo que no debe hacer y en lugar de atracción y deseo ha generado simpatía, cariño y amistad.
Escenario 2: Un hombre ha perdido una relación sentimental porque básicamente también ha hecho las cosas de una forma equivocada, se ha mostrado errático, débil, sumiso, poco interesante y demás y por ello la atracción y el deseo se han esfumado.
Escenario 3: Un hombre aún no ha perdido la relación pero ésta pende de un hilo.
Como te podrás imaginar este hombre consulta con un grado de necesidad, ansiedad y obsesión que hacen que su mente y emociones no se muevan con la tranquilidad necesaria como para pasar a la acción.
En este punto es necesario que comprendas algo: una vez que el cerebro se hace a una imagen de alguien es difícil dejar que seamos etiquetados de esa forma.
Por ejemplo: si tienes la etiqueta de débil, de amigo, hermanito, predecible esta etiqueta difícilmente será retirada de la mente de las personas que te han asociado a ella.
Lo más curioso es que la derrota sólo atrae debilidad y necesidad. El estado mental de estos hombres se caracteriza por la necesidad de tener a esa mujer, la urgencia de hacerlo lo más pronto posible, la disposición a creer en soluciones rápidas e instantáneas que les ayuden a “tomarse un atajo” en la situación que viven. En realidad estos hombres están dispuestos a hacer lo que sea por tener una solución, lamentablemente muchos no están dispuestos a hacer lo correcto.
Cuando estás acorralado y tus opciones han disminuido drásticamente la posibilidad de tomar riesgos se reduce y el comportamiento se torna demasiado conservador, como si se tuviera miedo de caer de la montaña. Lo que estos hombres no se dan cuenta es que están agarrados de una rama seca y débil y que no tienen opción sino dar un salto a otra más potente.
Pero no.
Ellos siguen agarrados de su ramita.
Con un miedo absurdo a perder.
Con una idealización y una obsesión desde la cual no pueden verse a sí mismos alejándose de su postrecito.
En este caso es como cuando llegan al médico con una gangrena y alguna parte del cuerpo en peligro de ser amputada.
Lo que se puede hacer no es mucho.
Pero vaya que si hay algo que hacer.
Y es justamente un camino de distanciamiento y de reinvención. Un camino de implantar en tu mente las creencias y en tus hábitos el comportamiento del hombre nuevo en seducción.
Las pérdidas son una oportunidad magnífica de hacer un balance de aciertos y errores y emprender el camino decidido a transformarse.
Y acá hay un principio que opera a favor de las personas que están en esta situación: es posible cambiar la asociación mental que hay hacia una persona si ésta persona se aleja un tiempo y si hay un cambio evidente en su comportamiento.
Es lo que pasa a diario con los políticos. Un día están siendo criticados por corruptos o inútiles y el otro están siendo votados y aplaudidos. Las personas de buena fe tienden a creer en que es posible cambiar.
¿Por qué este cambio? Porque nuestra psicología pareciera estar diseñada para olvidar demasiado rápido y para que perdonemos y excusemos a las personas con el paso del tiempo. Esto se llama el “efecto de relativización de la experiencia”, es decir, que vista con los ojos del presente lo que sucedió en el pasado tiene algo de romántico o nostálgico.
Por esa razón muchas personas vuelven con sus ex parejas aunque estás los hayan maltratado. Por eso muchas personas aunque hayan dejado una cierta situación por incómoda luego empiezan a añorarla porque ahora ese pasado parece un mundo mejor.
La nostalgia, la evocación y el efecto relativizador de la experiencia juegan a nuestro favor en la reinvención, esto junto a la buena fe de las personas que creen en las historias de redención y transformación.
Lo interesante es que las personas no son conscientes de esto. Y esto también juega a nuestro favor, es una tendencia inconsciente. ¡Genial!
En este caso entonces nuestro hombre debe alejarse y dedicarse a reinventarse, no hasta ser perfecto, sino lo suficiente hasta poder generar una impresión diferente en ella, basada en comportarse de manera radicalmente opuesta a aquellos puntos débiles que te ubicaron en la zona de los mejores amigos o que terminaron tu relación.
Y aquí es cuando hablo de la generación del “nuevo hombre”, término acuñado por el cristianismo, por Nietzsche y algunas doctrinas comunistas, pero que en este contexto significan la reinvención de este hombre, con nuevas creencias, nuevos comportamientos, incluso una imagen completamente diferente.
Y tiene que estar completamente dispuesto a perderlo todo. Es decir, si aún sigue con la intención de aferrarse a su rama para evitar caer en el abismo no logrará nada, en cambio su mentalidad debe ser la de un apostador y jugarse el todo o nada.
En el fondo he descubierto que estos hombres tienen un miedo terrible a cambiar, y piensan que sólo la manipulación basta y esa creencia es capitalizada por brujas, rezanderos y toda clase de ladrones que hay allí en la calle y que les prometen devolverle la persona amada.
Mi entrenamiento en este caso se basa en los siguientes puntos:
- Reemplazar la mente necesitada y obsesionada por una mente abundante. Una mente dispuesta a perder es una mente que sabe que hay más de donde sacar. Pero sólo hasta que lo crees eres capaz de transmitir esa seguridad necesaria para que ella perciba que llegaste con una “nueva mirada”. Ello lo hago a través de terapia cognitiva en la cual re-encuadro el marco de creencias y lo convertimos en comportamientos abundantes.
- Su imagen externa debe dar cuenta del cambio personal que ha vivido. Como cuando en las películas el héroe transforma su vestuario, Luke Skywalker viste como caballero Jedi, Moisés llega con el rostro iluminado tras la experiencia con la zarza ardiente, Galdalf pasa de ser el mago gris al mago blanco, etc. Tu imagen externa se debe renovar, y debe enviar el mensaje de “no soy el mismo”. Para ello trabajo en la teoría del estilo.
- Su actitud sexual debe ser diferente, más coqueto, más directo, más osado y más valiente en el caso del hombre que ha sido puesto en la zona de los mejores amigos. Detalle a esto: su actitud directa debe combinarse con la coquetería y la seducción del estilo un paso adelante y otro atrás. Es decir, avanzar y coquetear mientras en momentos la coloca a ella en el lugar de las “mejores amigas”, mostrando de esta manera que quita de ella la “etiqueta sexual”. Frente a esto creamos en su mente una competencia interna natural frente a esta etiqueta, la misma que antes tu batallabas.
- También es importante que mientras haces eso con ella la abundancia se refleje en mencionar otras mujeres y experiencias que directamente son etiquetadas como románticas y sexuales. Es decir, pones la etiqueta sexual sobre otras mujeres, mientras que sobre ella a veces pareciera que la pones, a veces pareciera que la quitas.
- Este hombre debe mostrar que “algo” ha sucedido en su vida y que ahora, como dice el gran escritor Hermann Hesse, “tiene el brillo de los elegidos”. Las mujeres se enamorarán de ese brillo y les cautivará que ha pasado.
- Tienes que crear tu propia mitología, tu propio viaje del héroe. La psicología de las masas ha mostrado que la historia de cambio más poderosa es la que se construye desde la dificultad y la conversión. Y tendrás que mostrar que algo ha pasado en tu camino, que como Pablo de Tarso a quien lo tumbó un rayo del caballo y vio a Jesús, también has tenido un momento crucial de transformación que ha abierto las ventanas de tu percepción y desde el cual puedes hablar de un antes y un después.
- En el caso de la zona de los mejores amigos esta mitología tiene que ser de carácter sexual, es decir, tu punto de cambio para ella ha sido una nueva perspectiva respecto al sexo, respecto a las relaciones, frente a las cuales no has sido el mismo. Ella lo podrá leer en tu actitud frente a otras mujeres y frente a ella.
En el caso de una relación perdida necesitas crear otras condiciones, y como ya hubo algo romántico o sexual lo que necesitas es una nueva visión para negociar un regreso. Para ello sirven los puntos anteriores salvo que tu transformación y la mitología de tu “conversión” no proceden del terreno sexual sino del emocional. Has tenido un nuevo encuentro contigo mismo que ha hecho revaluar tus emociones y la forma en que te comportas.
Sin cambio y transformación no hay oportunidad de recuperar esa relación y esa persona. Puntualmente tendrás que trabajar en aquellas cosas que son de tu responsabilidad (has sido predecible, pasivo, necesitado, demasiado apegado, celoso, obsesivo), deberás verlas claramente y trabajar fuertemente para ello. Para ello recomiendo un proceso personal de transformación, de coaching o de terapia que te lleve al grado de consciencia que necesitas y a los comportamientos y actitudes congruentes con ello.
El único riesgo que asumes, en realidad, es el de cambiar y ser una mejor versión de ti mismo. En verdad aunque la pierdas a ella definitivamente ganarás al ver a un nuevo hombre al que no le volverá a pasar lo mismo.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!
¡Hasta la próxima!
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