Serie La Ansiedad 3: Los dos tipos de respuesta ansiosa

Publicado en Oct 12 2015 - 9:16pm por Álvaro Bonilla
Hoy vamos a dar un pequeño paso en la comprensión del mecanismo de la ansiedad. Ya hemos aprendido que la respuesta ansiosa es una interacción entre la mente ansiosa (pensamientos), el cuerpo ansioso (sensaciones física) y las acciones ansiosas (comportamientos), y también hemos aprendido que la ansiedad es una experiencia emocional natural y normal.
Te preguntarás: ¿Si mi respuesta ansiosa es normal y natural, ¿por qué estoy sufriendo tanto?
Podría ayudar saber que hay dos respuestas ansiosas trabajando, una respuesta ansiosa primera y una respuesta ansiosa secundaria.
Respuesta Ansiosa Primaria (RAP): La RAP Es la primera respuesta a personas, objetivos o situaciones nuevas y quizá peligrosas.  Es una respuesta instintiva a un peligro real y presente, o que puede parecerlo en el momento, quizá puede sentirse como una sensación física (vacío en el estómago) o como una imagen angustiante (se reirán de mí, me atacará, imaginando a las personas riendo o las consecuencias del ataque). Esta es la respuesta de ataque o huida, y te permite escapar sin pensar (escapada intuitiva), te permite paralizarte (y no puedes huir)  y te permite protegerte. La RAP te permite actuar rápidamente y apenas siente que el peligro se va te permite recuperarte, calmarte, abrir nuevamente tu atención.
Supongamos que tuviste una experiencia con el ascensor, subiste y de repente pareció desplomarse, en ese instante se activan tu RAP, tu cuerpo se tensa, la velocidad cardiaca aumenta, tu atención se enfoca al peligro. Esto ocurre en fracción de segundos, luego el ascensor se ajusta nuevamente, hace sus paradas normales, la puerta  se abre y estas afuera, sano y salvo, tu mente se aclara y te permite pensar en otras cosas, como avisar a un técnico para que lo arregle.
Respuesta Ansiosa Secundaria (RAS): Quizá ha pasado un día y el técnico te dice que el ascensor está perfecto, que puedes volver a utilizarlo normalmente. Sin embargo conservas algo de preocupación, prefieres tomar las escaleras. Sin embargo pasas por el elevador, ves que las puertas se abren, que algunos compañeros tuyos entran en él, que las puertas se cierran. Pareciera que nada malo va a ocurrir, no hay peligro, no hay amenaza. Presionas el botón para llamarle y esperas. La puerta del elevador se abre. Sin embargo tu cuerpo está tenso, tus manos están sudando un poco y se ha elevado tu ritmo cardiaco. Entras al elevador pero cuando las puertas se cierran te sientes ansioso, escuchas sonidos inusuales, estás tremendamente atento a cada detalle, como si la realidad convergiera sólo en esa experiencia. El ascensor sigue su movimiento y no se cae, abre sus puertas, llegas a tu destino, sales y vuelves a calmarte. Sin embargo al tomarlo por algunos días sigues sintiéndote ansioso, aunque con el pasar del tiempo la ansiedad va apagándose. Algunas veces tu mente recuerda la experiencia del ascensor cayendo, pero luego le tranquilizas diciéndote que nunca has estado en verdadero peligro.
La Respuesta Ansiosa Secundaria se compone por los mismos elementos, pensamientos, sentimientos y comportamientos, pero se genera después de la experiencia. Se vuelve un problema cuando se queda atascada a un patrón que no puedes cambiar. Cuando se vuelve inflexible. Cuando sientes los síntomas en entornos seguros, o cuando prevés situaciones catastróficas que van en contra de la realidad. Ésta respuesta te hace difícil relajarte, aprender que no estás en peligro y vivir experiencias con total tranquilidad y disfrute.
Esto se da también ante eventos de naturaleza social, quizá sientes un montón de pensamientos que algún momento correspondieron a un acontecimiento real en tu vida, pero que tu mente ha generalizado paralizándote o haciéndote huir, por el pensamiento de que estás en constante peligro de ser avergonzado, intimidado, burlado, despreciado, ignorado, menospreciado, rechazado, lo que sea.
Las personas con ansiedad tienen una RAS inflexible que los atrapa en una serie de pensamientos, sentimientos y comportamientos. Y la meta de esta serie es aprender a cambiar estos patrones cuando lo desees, de tal manera que puedas aprender a ver las cosas tal cual son en realidad.
Y nuevamente volveré a citar a mi cliente Paola, que generosamente me ha permitido contar su historia. Paola tiene Ansiedad Social y los estímulos sociales le producen una tremenda mezcla de pensamientos negativos, emociones negativas y comportamientos tensionantes. Para ella todo empezó en el colegio, cuando sus compañeras la ridiculizaban, esto empezó a corta edad, pero le generó a su neurología un aprendizaje según el cual las actividades que involucraban a otras personas eran tremendamente estresantes, angustiantes y peligrosas, por ello su neurología generalizó y como mecanismo de protección empezó a protegerse, de tal manera que limitó su espectro de comportamientos, y hoy día a sus 26 años, almuerza sola, no va a eventos sociales, y cuando va su comportamiento es tremendamente distante y temeroso, lo cual es percibido por los demás como una tremenda arrogancia. Se lo piensa bastante para salir de su casa, y aunque su ansiedad social no la tiene recluida si prefiere pasar desapercibida. Paola vive en un patrón rígido de pensamiento, atención y acción en el cual vive el mismo día repetidas veces.
Pablo, otro cliente mío, sufre lo mismo al hablar con mujeres, cuando estas mujeres le gustan Pablo siente que su mente se llena de pensamientos negativos relacionados con él mismo y con el rechazo, se inunda de emociones de tensión, pesimismo, y termina bloqueándose o huyendo
La intención de su ansiedad es protegerte, y como es una respuesta inconsciente no necesariamente tiene lógica racional. Por ello es inexplicable lo que a veces ocurre y es que por protegerte te limita.
Muy bien, el objetivo de este post era sencillo, informarte sobre las dos clases de respuesta ansiosa que tenemos. En el siguiente post daré un paso adelante y empezaremos a adentrarnos en algunos ejercicios sencillos para volvernos observadores de la ansiedad y para notar e interrumpir ciertos patrones que tenemos de observar y pensar que favorecen la respuesta ansiosa. Como psicólogo es mi obligación decir que estos post jamás reemplazarán el trabajo uno a uno con un experto.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

 

 

 

 

 

¡Hasta la próxima!