Cuando eres demasiado reservado

Publicado en Nov 25 2015 - 11:02pm por Álvaro Bonilla
Hola, ¿Quiero hacerte unas preguntas antes de iniciar?
¿Eres una persona demasiado reservada?
¿Sientes que tienes una vida muy poco interesante?
                      
Pues déjame decirte que no estás solo.
En los momentos de mi vida donde era más tímido tendía a ser demasiado reservado sobre mi vida  y lo que hacía en mi tiempo libre.
                                            
En verdad, era casi tan reservado como Michael Jackson o Marlon Brando en sus últimos años… claro sin ser famoso… de hecho sin ser famoso ni para mi familia…
En fin…
Mi vida era un absoluto misterio incluso para las personas demasiado cercanas.
Pensaba que si alguien descubría que mi vida social era nula, que no tenía más de dos amigos igual de tímidos que yo, pues entonces eso se  les haría demasiado raro.
No se, quizá pensarían que era algún tipo de psicópata o algo así.
Como que sentía que no tenía lo que en inglés se llama “background”. Recuerdo una escena de la película de Martin Scorsece “Los Infiltrados”, en esa escena el policía encubierto interpretado por Leonardo Di Caprio va a buscar a la única persona con la cual ha creado un vínculo, una psicóloga, y abrumado por su soledad le dice “no hay nadie más. Nadie”.
Estaba completamente sólo.
Pues bien, eso no lo digiere fácilmente todo el mundo. Las personas tienden a asumir que si estás sólo es porque eres raro y porque todo el mundo te ha rechazado y eso ha ocurrido porque has hecho algo malo.
Las personas suponen que ser sociable significa que eres aprobado. Por eso se habla de la “prueba social” y es una forma en la que las personas se aseguran de que tienes un pasado, que eres confiable y eres de fiar. Lo mismo hacen los bancos cuando te piden “referencias” comerciales y personales, desean saber que hay personas que han tenido negocios y relaciones contigo y que te conocen y que tienen algo bueno que decir de ti, como que has cumplido. Lo mismo hacen en las entrevistas de trabajo y en las universidades.
Si tienes personas en tu círculo social eres más aceptado que si eres un lobo solitario.
Yo sufría mucho en aquellos años con la posibilidad de conocer a una mujer que me gustara y que me preguntara por mis amigos.
Imagina la escena.
Ella se visualiza conmigo entrando en un bar o un restaurante y yo le presentó a toda una mesa de 30 personas que son mis amigos, me saludan, me hacen bromas, la pasamos bomba, comemos y reímos, le presento a tres amigos del jardín infantil, que nos conocimos a los 4 años porque nuestras madres eran vecinas y hemos seguido siendo amigos, le presento a cinco amigos del colegio con los que aún jugamos futbol sala, le presentó a compañeros de la universidad y varios del trabajo, le presentó a una pareja de la cual soy padrino de bodas y a otros más.
La realidad es que tenía dos amigos y probablemente si quedábamos en salir con ellos garantizado que alguno no iba a ir.
Mi miedo absoluto era que si ella veía mi completa carencia de círculo social y de pasado sentimental simplemente dijera algo así como “nada que hacer acá”.
¿Qué había detrás de ello?
Una creencia que decía que si las personas descubrían mi “verdadero yo” instantáneamente me rechazarían.
Esto llevó a que me volviera reservado con las personas. Si alguien me preguntaba “Hey Álvaro ¿qué vas a hacer este fin de semana?” yo hacía todo lo posible para evadir la pregunta, hacerme el misterioso y batearla.  Incluso si la pregunta venía de alguien que sólo quería ser amigable la verdad es que por aquella época yo no deseaba que supiera que me la pasaba sólo en casa.
Cuando empecé a trabajar conmigo mismo, buscando formas de superarme, ser mi mejor versión y mejorar en aquello que para mí era algo doloroso, como la timidez y la ansiedad social lo primero que encontré fue la causa de los comportamientos excesivamente reservados y evasivos que tenía.
Vienen de una creencia que te dice
“Yo soy inferior”
La mayoría de personas ansiosas sienten que son de alguna manera inferiores a los demás  y que esa inferioridad se “huele” y la puede percibir casi cualquiera, por lo cual serán rechazadas sin más.
Es como si apestaras a inferioridad.
Y las personas se alejan de lo inferior.
El sentimiento de ser inferior viene de:
·       Falta de amigos y vida social
·       Percepción de ser poco atractivo 
·       Un montón de otras cosas
Cuando te sientes inferior de alguna manera necesitas un mecanismo para compensar  ese sentimiento de inferioridad, y de allí que intentamos provocar cierta impresión en las personas.
Piénsalo un momento, es perfectamente lógico.
En lugar de expresar tu personalidad libremente, la inferioridad hace que vigiles cuidadosamente cómo te perciben las otras personas. Inviertes un montón de energía  tratando de provocar ciertas impresiones en las personas para agradarles.
En psicología esto se llama “gestión de las impresiones”. Y es la razón por la cual intentamos ser alguien diferente frente a ciertas personas.
El proceso funciona así: “No le agradaré a las personas porque soy feo/solitario/patético/no tengo un estilo de vida, por lo cual si creo una buena impresión en sus mentes les generaré una imagen diferente y les agradaré.”
Cuando eres demasiado reservado y evasivo lo que intentas es evitar que las personas descubran tu verdadero ser, ese que siente vergüenza, que es tímido, callado, que no tiene más de dos personas de amigos, que aún no se encuentra en el mundo.
Lo que piensas es que
·       Cuando sepan que tienes una vida aburrida no te aceptarán
·       Cuando sepan que no tienes vida social pensarán que eres extraño o alguien de no fiarse
·       Cuando vean que eres tímido, introvertido  o quizá inseguro  no se sentirán motivados  a seguir tratándote
Así que te vuelves reservado y evasivo para evitar el rechazo.
El problema con la “gestión de impresiones”
Ahora te estarás dando cuenta que estás tratando de crear una impresión en las personas que conoces para agradarles. Entonces ¿Qué hay de malo en ello? ¿Es acaso malo intentar agradar?
Pues la verdad no hay nada de malo en ello.
Pero tratar de crear impresiones no es la mejor forma de agradar.
Porque en algún momento sentirás el tremendo desgaste de formar una impresión no real de quién eres en los demás, y porque también en algún momento podrá salir lo que verdaderamente eres.
Descubrirás que sólo intentas crear una imagen, un efecto, pero no estás construyendo una relación. Y es allí cuando te das cuenta que no estás arreglando nada, sino profundizando en lo mismo que te hace falta: contacto social.
La “gestión de impresiones” es un mecanismo que te hace demasiado auto consciente  y demasiado inhibido frente  a las personas. De tal manera que no te sientes libre ni flexible para expresarte porque si lo haces perderías control de esa impresión que intentas mostrar.
Te preguntarás: OK. Lo entendí. ¿Entonces Naxos qué debo hacer?
La solución es aceptarte. La aceptación significa reconciliarte contigo mismo y con los términos en que has vivido tu vida, con tus debilidades, errores así como con tus fortalezas y aciertos.
Eres tan imperfecto como cualquier otra persona.
La aceptación permite que te des la oportunidad de comenzar desde el lugar en el que estás. Evita la correr la carrera de la rata, mostrando una impresión para agradar mientras que tu vida sigue sin nada interesante. Te permite decir “Ok es verdad que estoy sólo pero puedo aprovechar para conectar con otros y tener lo que deseo”.
La aceptación busca que tu puedas superar el secretismo con el que manejas tu vida y esa reserva que te hace tan inaccesible.
Todos tenemos grados de imperfección, y aunque hay personas que son más del juzgar también hay personas que son más del aceptarte como eres y con lo que traes. Lo genera sospecha en las personas es la tendencia a ocultarse, a evadir, porque allí es donde asumen que tienes algo grave que ocultar, quizá problemático. Así que si optas por decir: “pues mira estoy reinventándome y eso ha implicado un esfuerzo que estoy haciendo por crear mi círculo social” o “siempre he sido una persona más introvertida y tímida y por ello no he sido muy sociable, pero estoy trabajando en ello, y pues con personas como tú será un gran inicio”.
Suena lógico y suena auténtico y suena real. Es algo que le pasa a muchos, y mientras a ti te pasa en lo social, a otros les pasa en áreas como el trabajo, las finanzas o en lo físico.
Cuándo más me ocultaba naturalmente más sólo me encontraba. Y lo peor, me sentía incomprendido. ¿Cómo me podían comprender cuando no les daba ni una pista?
En mi camino descubrí un concepto que me iluminó y es el de ser una persona auto realizada. Investigué sobre esto y encontré que implica verse a uno mismo como alguien agradable y digno de amor, respeto y aprecio.
Eso implica tener una creencia diferente sobre uno mismo, mientras con la inferioridad uno se siente menos, cuando se es una persona auto realizada uno se aprecia y se siente merecedor de lo mejor: de amor, respeto y aprecio. Allí es cuando uno comienza a abrirse más a los demás.

 

 

 

 

 

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!
¡Hasta la próxima!