¿Qué hacer si sales con una mujer depresiva?

Publicado en Ene 28 2016 - 1:25am por Álvaro Bonilla
Hoy voy a escribir sobre un tema bien delicado, y es cuando estás saliendo o estás en una relación con una mujer depresiva o en un estado deprimido.
Esta es una cuestión muy delicada, pero me atrevo a escribirla para que entiendas un poco lo que puedes esperar y lo que no puedes esperar  y cuál es la mejor contribución que puedes hacer a una persona en estos momentos difíciles.
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta la capacidad de la persona para pensar con claridad, socava la motivación para actuar, modifica el funcionamiento corporal (afectando a la comida y el sueño), y sume a quien lo padece en un dolor y sufrimiento mental intensos, y frecuentemente incapacitantes.
No seré muy riguroso con el tema de describir una definición clínica, para no caer en la trampa de propiciar diagnósticos fáciles. Aquí mi objetivo es proponerte un marco mental para que asumas tu realidad al lado de una persona con depresión y que logres preservar tu individualidad y poner límites saludables en tu vida, de tal manera que no te veas arrastrado.
La depresión, como describí arriba, es una dolencia que hace que quien la sufre viva con una nube negra en su vida, que le impide percibir la realidad de una forma positiva y que inunda su mente con pensamientos e ideas que invaden todo su estado de ánimo y afectan su voluntad para hacer las cosas. Lo que muchos hacen es victimizar a alguien así, y la ven su fragilidad como una necesidad de ayudarle en todo, cuando lo único que hacen es hacer eco de su propia creencia de fragilidad.
La mujer depresiva (así como también el hombre, pero no es el caso de este escrito), es una persona que en general sufre mucho y que hace sufrir mucho a quienes comparten con ella una relación, familiares y parejas. Y más aún cuando ellas son renuentes a tratar sus dolencias con expertos del área de la salud, psiquiatra o psicólogo. Pues tratan de resolver sus propios problemas pensando y pensando, entrando en infinitos laberintos de entropía, confusión, ideas contradictorias que general una confusión y un estado de indefensión y caos aún mayor.
En estos casos nuestro hombre salvador entra con el deseo de salvarle, de aliviar su dolor, y empieza a girar alrededor de esta mujer como un satélite, buscando ayuda, cayendo en la trampa no intencional de la manipulación.
Tengamos claro algo: la persona depresiva no manipula con mala fe, o con el deseo de dañar a otro. La manipulación es simplemente un recurso para pedir ayuda, es una forma de expresión de la necesidad que tiene de apoyo y afecto. Y esto se asocia con el sentimiento de culpa que genera en sus amigos, familiares y pareja la simple posibilidad de que por no ceder a sus demandas ella recaiga o tome una decisión en contra de su integridad física.
Es como tener un jarrón hermoso pero puesto sobre la punta de un alfiler.
Es un ejercicio de equilibrismo emocional, donde se busca que la porcelana no caiga y se rompa en mil pedazos.
Allí es cuando todos la ven frágil, indefensa, débil y todos buscan apoyarla. Lo cual es aprovechado por el mecanismo depresivo que la invade para ser demandante.
Recuerdo el caso de un joven cliente que tuve, tuvo una relación con una mujer así, y aunque ya habían terminado, aún seguía cediendo a sus reclamos de atención y ayuda para evitar la posible culpa de que ella tomara una mala decisión. Él quería ser libre pero su sentido de responsabilidad y su arquetipo salvador le jugaban en contra. Estaba en el punto de que la asistía en casi todo y que él mismo no tenía una vida abundante, no tenía otra relación por estar intentando curarla.
No, tu no la puedes curar.
No, tampoco el amor la podrá curar.
Tampoco tus buenas intenciones.
Tampoco tus oraciones o las de toda su familia al dios de turno.
Sólo una posición firme y una marco mental sólido le será de ayuda y la atención de un profesional de la salud.
Las personas en depresión no tienen recursos internos para sobrepasar estos momentos, por ello sus intentos de mejorarse no tienen éxito. Y por ello se deprimen más, porque se sienten débiles, inútiles, Es decir, añaden un montón de juicios y recriminaciones por que les pasa ello sin que puedan hacer nada.
Una cosa es estar triste, otra tener depresión. La tristeza es como la gripa, la depresión es como un cáncer de las emociones. Y eso no se soluciona con consejos o abrazos, aunque quizá sea lo único que hay a mano. La tristeza suele pasar en algunas pocas semanas, la depresión es un estado de ánimo con una duración prolongada y donde no se una evolución, y que muchas veces no tiene un motivo tan claro. La tristeza es como si ves un cuadro con pinceladas negras, la depresión es un cuadro negro.
Dentro de esta falta de recursos natural de la depresión está la negativa de la persona a pedir ayuda profesional y su intento intuitivo de solucionar lo que pasa. Por ello lo mejor que puedes hacer es influir en ella para que busque ayuda profesional y estar presente para acompañarle en los momentos en los que ella quiera compartir.
Seguramente su comportamiento pueda ser caótico, contradictorio, momentos de amor, momentos de odio a todos y a todo. Es importante que pongas en ti una coraza que te permita entender que la forma en que se comporta NO ES PERSONAL. Evita ser demasiado susceptible. No es fácil, por cuando somos seres emocionales, pero no puedes caer en la trampa de empezar a pensar demasiado por qué dice las cosas o a sentirte mal, o a que afecte tu estima, tu identidad o tus creencias fuertes.
Estar con una mujer depresiva no es para todo el mundo
Y deberás ser consciente de ello. Si sientes que no tienes la fortaleza para ello no te culpes, no eres más ni menos, simplemente eres como eres. Pero si sientes que debes seguir adelante tienes que pensar en ti y hacerlo.
No me malinterpretes, no estoy alentándote a que hay que abandonar necesariamente a las personas deprimidas, simplemente en esos momentos no es saludable tener una relación de pareja. Sólo te estoy invitando  a que no pierdas tu propio marco mental y tu propio proyecto personal de vida.
La toxicidad tiene un límite, y la capacidad de aguante de cada persona es diferente. Pero debes tener claro el difícil pronóstico de una situación semejante y la poca capacidad emocional que tiene una persona deprimida para gestionar una relación saludable, no ya sólo consigo misma, sino con una pareja.
Todo su combustible y energía esta en su propio proceso.
Por ello a veces es mejor ser su amigo que ser su novio.
Porque también puede pasar que en su confusión de sentimientos y en su distorsión de la realidad te vea como algo más que no necesariamente corresponde, de forma objetiva, a como te vería sin depresión.
Te puede ver como una pareja romántica o sexual en depresión.
Sin depresión no te ve así.
Por ello no puedes esperar absolutamente nada, y lo que quieras ofrecer lo hagas porque quieres, no porque estás cultivando algo más.
Resumiendo: no seas tan ingenuo como para creerte con el poder de salvarla o sanarla, no seas tan susceptible como para pensar que todo lo que te dice es real y personal, no caigas en la espiral de culpabilidad, no la victimices, no esperes nada,  y no te abandones a ti ni a tu vida.
Mi profesora de psicoanálisis tenía tres frases que me enseño y que guiaban su proceder como psicóloga y que yo aplico en el plano personal.
Son durísimas, no te asustes,
1. La mierda no se brilla (las cosas son como son y en ocasiones no es posible embellecerlas)
2. No eres Jesucristo o salvador de nadie
3. Ante lo que sale de tu control, relájate y disfruta.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!
¡Hasta la próxima!