¿Qué tan abierto, disponible y receptivo eres?

Publicado en Abr 5 2016 - 12:31am por Álvaro Bonilla
Si algo caracteriza mi posición respecto a la Seducción, que yo he llamado La Seducción Inteligente, es la capacidad de conectar a un nivel profundo con una mujer.
Hace unos días, en este post, les preguntaba ¿para qué quieres estar con una mujer? Un cliente, a quien considero un amigo, me escribió por Whatsapp y me dijo “Álvaro, le has dado en el clavo. Yo personalmente no sé que hacer con una mujer más allá de tener sexo con ella”.
Me pareció maravilloso el nivel de conciencia al que llego y la pregunta que el mismo se planteó. Seguí profundizando con su inquietud y le pedí permiso para publicar algunas de las conclusiones que su comentario suscitó, tanto lo que conversamos como lo que he visto en el mismo masculino.
Ya les he contado, en mi libro y por acá también, que una de las cosas que contribuyó a mi despertar en el mundo de la seducción fue darme cuenta que estaba demasiado cerrado y que aunque creyera que tenía la puerta abierta a las mujeres en realidad tenía la puerta cerrada y bajo mil candados, incluso tenía las llaves perdidas. Y ese despertar sucedió cuando una mujer que me gustaba y a quien estaba pretendiendo de una forma tremendamente tímida e indirecta me dijo “Álvaro es que tú no te dejas querer”.
Quiero que notes la enorme contradicción que hubo en mi mente en aquel momento. Es que me estaba hablando en chino mandarín: “¿Cómo así que me deje querer si he estado detrás de ti y ni lo has notado?”. Descubrí que yo también le gustaba, pero que en mi enorme timidez e inseguridad no había sido capaz de transmitir mi deseo por ella. Y ella había intentado conectar y simplemente yo no le estaba dando ni la hora.
¿Cómo puede ser eso posible? ¿En qué momento no me he dado cuenta de que le gusto y que ella está tomando acción?
Pues bien, ese instante fue el que me hizo hacerme muchísimas preguntas y el que me hizo cuestionarme sobre el mensaje que yo estaba enviando, y descubrir que lo que yo comunicaba era muy diferente a mis intenciones. Como ya sabrás decidí tomar acción.
El punto al que deseo llegar es el siguiente: tener sexo con una mujer puede ser relativamente fácil pero conectar a un nivel emocional con esa mujer es para muchos algo tan complicado como las ecuaciones diferenciales o los códigos de programación.
Muchos, como a mi me pasaban, quieren seducir y rodearse de mujeres, pero andan con la puerta cerrada y se quejan porque las mujeres les rechazan. El tema del que hablan se llama RECEPTIVIDAD. Si bien, para seducir es necesario que ellas estén receptivas, también es muy importante que tú mismo estés receptivo. Pero es que metafóricamente es como si les hablaran y no les dieran la cara. Es como si quisieras avanzar pero caminas de para atrás.  Simplemente si no das señales de apertura y receptividad no podrás lograr nada, ni con círculos sociales ni mucho menos con mujeres.
A ver si te identificas con la siguiente observación que he hecho en mis lectores, alumnos y clientes. Muchos de ellos son tremendamente tímidos y a la vez tremendamente cerrados, no están disponibles. En el hipotético caso que alguien tome la iniciativa con ellos simplemente responden no estando disponibles, aplazado, huyendo o evitando (de allí viene el rasgo psicológico llamado “evitador”).
¿Y entonces, así como es posible tener algo con alguien? Si no nos ayudamos, y si no salimos de una maldita vez de nosotros mismos y nos arriesgamos a ser observados no vamos a lograr nada emocionalmente hablando.
Muchos no resisten la mirada del otro, simplemente o no saben qué compartir o sienten la necesidad de ponerse una máscara, de ponerse un disfraz, de adoptar un personaje. Se sienten desnudos, se sienten avergonzados por partes de sí mismos, externas e internas y por ello rehúyen el contacto profundo. También por ello no son capaces de profundizar, simplemente no saben a donde mirar.
En la forma en que yo veo la seducción es como una relación humana, de conocimiento, profundización e intimidad.
Si no te dejas ver ¿cómo es posible que te dejes tocar por el amor?
Si estás detrás de una máscara, un disfraz o una armadura no te podrá tocar y no podrás sentir el amor y la conexión profunda.
Si no te dejas ver no te crees merecedor de ese amor.
He visto muchas veces esa mirada evasiva y que rehúye, la he visto en hombres y en mujeres. Como hombre la he podido ver incluso en mujeres que tienen la máscara y el disfraz de mujeres sexys o mujeres alfa, y que ante ciertas preguntas y cierta mirada es como si dijeran “no veas más, no hay nada bueno que ver acá, no tengo nada que ofrecer”. Y luego se van.
Ocurre lo mismo con muchos  hombres. No tienen ni idea de lo que es conectar de forma profunda e íntima con una mujer. Esta es la única forma de crear el amor entre dos personas. Y todo esto de la seducción se trata de amor, de sabernos aceptados, de sabernos queridos, de sabernos importantes para otra persona.
¿Te estás entregando?
Aprendí a darme por completo en una charla, incluso en una conversación virtual. Mi lenguaje corporal, mi escucha y mis palabras están alineados y orientados a la otra persona. Aprendí a entregarme por completo, sin miramientos, ofrecerme tal cual soy. Mi felicidad y propósito es dar (sino no estaría ni siquiera escribiendo esto). Y me di cuenta que el miedo a  ser rechazados nos impide entregarnos, y nos vamos dando de a pocos.
¿Qué es entregarme por completo? Dar el máximo de atención en el aquí y en el ahora a esa mujer. No tiene nada que ver con perder el misterio o eso, es que es imposible que en una conversación de dos o tres o cuatro o cinco horas se agote todo lo que me ha pasado en la vida.
Por ello me sorprende cuando se acaba el tema de conversación o simplemente hay hombres que dicen “es que ya perdí el misterio”. ¿Pero cómo? ¿Le has podido contar absolutamente todo de ti? Es que es imposible, ¿Cómo le puedes contar tus últimos 20 años de vida?
Yo ya tengo una relación de pareja bastante larga y es que cada día hablamos de mil cosas, y siempre salen nuevas historias de mi mismo que ella desconoce.
Entregarse es que haya pasión por esa otra persona, deseo de conocerle, deseo de saber de su historia, deseo de saber de sus emociones, deseo de hacer de la conversación algo fluido, divertido, estimulante, relajante, impactante, cómo sea. Y eso se nota, eso es único y eso abre la puerta de la atracción, eso genera el pegamento de la seducción, estimula el deseo y genera la tensión sexual. De tanto hablar ya necesitamos derramarnos el uno en el otro de una forma física.
Para ello tengo que estar disponible a salir, a hablar, a comunicar. Y claro que en ese proceso de “ofrecerte” hay rechazos, hay personas que no quieren escuchar y no quieren preguntar. Pues nada, otros sí. El fantasma del maldito rechazo me quitó muchas oportunidades de conectar con mujeres, me hizo precavido, receloso, que me abría de a pocos, miserable a la hora de entregarme.
El comunicar implica salir del formalismo y entregarse independientemente de lo que ella crea o piense. Sólo ver su curiosidad, su escucha y sus palabras me indica que estamos sintonizándonos, que ya estamos “danzando”, y que ya estamos acercándonos.
¿Para qué las mujeres? Para conocerles, para aprender de ellas, para reconocer su impacto en nuestra vida, para ver el mundo desde su perspectiva, para quererles y dejarse querer, para desearles y dejarnos desear, para verlas reír, para todo ello y para muchísimo más.
No es posible ser un seductor si no estamos enamorados de las mujeres. Incluso de sus imperfecciones. No puedes ser un seductor siendo un misógino o quejándote de su naturaleza. Tienes que querer las múltiples manifestaciones y formas que hay de ser mujer, admirarlas en el día y en la noche y en cualquier lugar. Y no solamente de una forma sexual, sino en toda su complejidad, en sus emociones y en su forma de pensar, trabajar, moverse, actuar, respirar, arreglarse o desarreglarse.
Si no te has reconciliado con el mundo femenino, con las mujeres de tu pasado (empezando por tu madre) no podrás exponerte a ser mirado y conocido por ella.
¿Cómo empezar?  Te daré cinco recomendaciones:
1. Comienza por hacer un registro de las mujeres de tu vida. Esto es clave tanto para sanar heridas, como para emprender el futuro. En el ejercicio deberás obligarte a ver elementos positivos ya que siempre los hay, y perdonar los negativos.
2. Empieza a estar más disponible para los otros. Aunque tengas ocupaciones tienes que sacar tiempo semanal para conectar socialmente con otros, amigos, amigas, potenciales parejas, lo que sea.
3. Haz una lista personal sobre lo que tú deseas conocer del mundo femenino ¿para qué quieres tener una pareja? ¿Para qué quieres tener novia o una relación? Si no lo tienes claro o no las tendrás o tendrás problemas con tus parejas.
4. Cultiva tu capacidad de presencia y escucha. La conversación no es sólo para “hipnotizar” y engatusar a las personas, eso lo hacen los estafadores, no los seductores. La conversación es la manera que tienes de mostrarte al mundo, de contar quién eres y tu historia y saber lo que ella tiene y trae en su vida.
5. Desarrolla APERTURA y RECEPTIVIDAD, con absolutamente todas las personas, no sólo con las mujeres que te gusten, porque si es así sólo estás actuando y caes en lo mismo que criticas de las mujeres que sólo están disponibles para los hombres millonarios y atractivos. Tienes que conectar con todos, tienes que estar sensible para cuando alguien que no esperas te abre una puerta, te mira, te sonríe, te habla.
6. Hazte el propósito de trabajar de forma personal en tus rasgos de aislamiento, en tu miedo a conectar, en tu miedo a ser visto. Puedes encontrar más información de los servicios de coaching que ofrezco aquí.
En el próximo post hablaré sobre ACTITUD, elemento fundamental para seducir.
¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!