¿Qué depende de ti en una conversación con una mujer?

Publicado en Sep 14 2016 - 9:55pm por Álvaro Bonilla

conversa-con-ella-seduccion

Este post lo resumiré en lo siguiente: cuando tienes inseguridad sobre dimensionas tu capacidad de equivocarte y sobre dimensionas las capacidades de los demás.

Es un simple asunto de no darse crédito a uno mismo.

Y, en consecuencia, darle demasiado crédito e impacto a lo que los demás piensan de uno y a sus habilidades.

Concretamente, pensamos que las mujeres, en una situación de cortejo, van a la segura, van a la fija y que nos tienen muchísima ventaja.

Este es el error de base de la gran mayoría de hombres que busca seducir sin éxito.

Sienten que serán apabullados por las mujeres.

Que serán superados.

Que serán avergonzados.

Ante semejantes perspectivas ¿por qué alguien habría de arriesgarse?

Es lógico que no lo hagas.

Sin embargo, la realidad es esta, las mujeres son tan ansiosas, tan inseguras como nosotros los hombres. Es más, la gran mayoría de ellas carece de habilidades conversacionales, muchas de ellas son torpes, y muchas de ellas viven vidas planas, aburridas y rutinarias.

Lo que pasa es que detrás de su belleza tenemos la ilusión de su perfección.

¿Cómo semejante mujer puede ser mala conversadora? ¿Cómo podría tener problemas gastro intestinales que hacen que sus sábanas estén en constante bombardeo mientras duerme? ¿Cómo es posible que esta diosa no sepa qué más decir en una conversación?

Pues es la realidad.

El problema con los hombres es que nos sentimos naturalmente juzgados por las mujeres. Sentimos que estamos ante un tribunal que estará atento ante cualquier falla que podamos tener. Sentimos su mirada intimidante, sus ojos inquisidores, pareciera que sacan una libreta y toman nota de nuestros errores, dudas, silencios y torpezas y fallan despreciando nuestras intenciones románticas y sexuales.

El paso esencial del seductor es empezar a familiarizarse con el mundo femenino, empezar a humanizar a las mujeres. Y observar algo: tienen las mismas inseguridades y complejos que nosotros.

El asunto es que como hombre inseguro terminas asumiendo todo el peso de la interacción. Terminas por convencerte de que eres el entero responsable por cómo se desenvuelve una conversación, por cómo va. Tienes el marco del que necesita ser aprobado, y para ello harás lo que sea, aún echarte la culpa de lo que no te corresponde. Cargar con sus errores.

Muchos dicen “es que no soy buen conversador y en la charla hay muchos silencios”. Te diré que la mitad de esos silencios también son responsabilidad de ella. La gran timidez de muchos recae en este tema conversacional, cuando la realidad es que no todas las mujeres son extraordinarias conversadoras, muchas de ellas tienen asuntos de atención, muchas de ellas no salen de su propia mente. Y mientras tú estás acusándote y culpándote ella también tiene parte de responsabilidad en buscar que una interacción tenga éxito.

Muchos sienten que un silencio es la muerte.

Otros creen que las respuestas cortantes son culpa de ellos.

Básicamente no eres culpable de la falta de disponibilidad, iniciativa, cortesía o habilidades de una mujer.

No siempre es tu culpa.

No siempre eres el rechazado o eres la víctima.

Y tienes que aceptar que el éxito en este camino tiene mucho que ver también con los rechazos que atravesarás en el camino. Y estos no tienen que ver contigo en su gran mayoría, tienen que ver con ellas y sus criterios, sus mentes, sus prioridades.

Muchos son demasiado hipersensibles a los rechazos, y por evitarlos prefieren mantenerse tranquilos en casa, sin salir y sin interactuar.

Por principio debo decir que siempre supongo la buena fe, a menos que me demuestren lo contrario. Y cuando converso con una mujer no pienso que me está probando o que se está haciendo la difícil. Simplemente pienso que es un ser humano y que lo que tenemos que hacer es facilitar la interacción. Yo la facilito poniendo curiosidad, interés, capacidad de escucha, pongo lo que sé, mi humor, mi espontaneidad. Se lo debo a ella. Y me entrego tal cual soy. No me guardo detrás de alguna excusa, detrás de un cruce de brazos y dándomelas de importante. Al contrario, busco conectar y hago lo que sé para propiciar la cercanía.

Y espero lo mismo de ella. Cuando ocurre siento que hay una silenciosa complicidad que si hablara diría “muy bien, esto es un trabajo de equipo, estamos de acuerdo en el deseo y la intención de que este espacio, este momento funcione”. Y esto por si mismo conecta, vincula. Estamos sintonizados. Y hemos partido de la buena fe y de poner esfuerzo en mostrarnos. En dejarnos ver. En dejarnos sentir.

Yo me muestro a ella, pero también espero que ella se muestre.

Si no se muestra, sé que mi puerta estaba abierta y no quiso pasar. Algunas veces identifico que es falta de disponibilidad, que está ocupada en otras cosas, que quizá no valora ese momento, que quizá está distraída, o que quizá no es buena comunicándose. Si ella intentaba jugar conmigo en ese momento me ha perdido, porque yo hago de cuenta que no hay ningún juego. Si ella tiene intenciones manipuladoras simplemente al ser yo mismo no habrá opción de que haga algo simplemente para tener su aprobación, sólo deseo su complicidad y su presencia. Que se entregue a mí en esos minutos, en esa charla. Si se entrega a mí, si pone su atención en mí sé que estamos en la misma dirección.

¿Te estás dando a conocer?

¿Le estás mostrando al mundo quién eres?

¿Estás dando de tu presencia, curiosidad y atención a las mujeres?

Muy bien, estás haciendo lo tuyo. Eso es lo que depende de ti. No tardarás en encontrar respuestas honestas, auténticas, tranquilas, seductoras y deseosas. Enfócate en ellas. Las demás simplemente déjalas ir y no te lo tomes personas. Jamás te tomes un proceso de cortejo y su resultado de forma personal. Si logras éxito celébralo, si no lo logras simplemente sigue ofreciéndote, dándote a conocer.

Muéstrate al mundo femenino. Y no te apegues al resultado. Y opera con la buena fe y la intención de, valga la redundancia, intentar que las cosas funcionen. Simplemente no te cargues el peso de ABSOLUTAMENTE TODA  la interacción. No es justo contigo. No todo depende de ti.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!