Películas de seducción Parte I: La transformación en adulto

Publicado en Abr 10 2017 - 4:00pm por Álvaro Bonilla

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No siempre tengo tanto tiempo como quisiera para escribir. El trabajo con personas uno a uno realmente me absorbe y llena mi vida. Así que verán muchos escritos cortos, juntos con los arranques de prosa extensa usuales. Hoy quiero compartirles algo de mi proceso de despertar.

Cuando empecé este camino recuerdo que muy rápido identifiqué que el tema no era tanto las técnicas y los pasos, sino que el verdadero asunto estaba relacionado con ser adulto. Descubrí que aunque era mayor de edad aún era un niño: expresaba mi deseo como un niño, veía a las mujeres con una tierna inocencia, era idealista y bastante romántico, vivía en un cuento de hadas donde el verdadero amor estaba por allí aunque hubiera muchas dosis de sufrimiento, el cual debería aceptar.

Puedo decir que mi personalidad estaba dispersa en bastantes fragmentos, por lo cual era altamente incongruente conmigo mismo y no me había hecho una pregunta clave en el proceso: “¿Qué es lo que verdaderamente deseo en mis relaciones con las mujeres?”. No tener eso claro y no saber comunicarlo me causó muchísimo dolor, me llevó a grandes errores. Muchos hoy día preguntan “¿Qué película de seducción recomiendas?”, todos van a lo mismo Alfie, Hitch. Personalmente pienso que son películas para niños. Son el Disney de la seducción para hombres.

Una de las películas que transformó mi vida fue el Padrino I, no trata de seducción, pero trata de cómo un hombre, Michael Corleone pasa de ser un niño despreocupado a un adulto estratégico, realista. Al inicio de la película es un joven perdido, distraído, al cual todos fácilmente subestiman porque no es capaz de inspirar liderazgo. Luego, en su proceso de transformación comprende claramente cómo funciona el poder, comprende que la vida hay que pensarla y encontrarle el juego si queremos “hackear” nuestras condiciones de limitación y pobreza. Recuerdo que al verla pensé “quiero tener carácter” y empecé a investigar sobre cómo construía mi propio carácter. Empece a ver que lo construía encontrando mis principios y trabajando en mi congruencia.

Una película debe leerse en sus capas y el Padrino I no es tanto sobre la mafia, es sobre la resistencia a ser adultos y lo que implica desarrollar carácter para ocuparte de la vida. Ya les iré contando luego otras películas que me inspiraron, eso sí, no pidan películas rosa que son de niña pero la ven los niños.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!

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