Principios pragmáticos y filosofía personal de vida (Parte 3)

Publicado en Ene 21 2019 - 5:00pm por Álvaro Bonilla

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Hoy quiero continuar con la tercera parte de la serie sobre principios pragmáticos, para una introducción al tema puedes revisar aquí, y la segunda parte aquí.

  1. Aceptar el odio y la envidia te hará más fuerte: Una de las cosas que intentan hacer los ingenieros sociales de esta época es buscar que seas un ingenuo, que presupone que todos son buenos, que no tengas barreras personas de protección o señales de identidad y que seas muchísimo más emocional de tal manera que lo que si no estás de acuerdo con algo es que no es verdad. Los medios intentan manipular a personas cada vez más emocionales, menos críticas y con menos barreras personas.

Dentro de la ingenuidad está la creencia de que las personas deberían ser buenas y generosas contigo, esta es una clase de idealismo. Por otra parte, para muchos el rechazo es una realidad que no aceptan fácilmente, sienten que si los rechazan es porque hay algo muy malo en ellos y que quienes los rechazan tienen la razón. Se lo toman de una manera muy personal y no logran soltar el tema fácilmente, les hace ruido días y semanas, incluso termina determinando un cierto aislamiento social y una evitación de situaciones sociales que pueden dar lugar a potenciales rechazos.

Es imposible que le caigas bien a todas las personas, por ello una de las formas más seguras de fracasar es intentar complacerlas a todas dejando en último plano tus gustos e intereses. Muchos son demasiado sensibles respecto a caer bien, NECESITAN caer bien a costa de lo que sea, si caen mal, eso significa que no están haciendo lo que deben hacer. Las personas influyentes, y espero que quieras convertirte en una, saben que caerán bien, serán amados por unos, y serán muy odiados por otros.

El odio puede venir de muchas formas que necesitan una constitución de carácter fuerte: en forma de burlas, de parodias, de insultos, de troleo, de comparación, de traición, de trampa, de difamación, de afectar a terceros cercanos a ti, de radicalización. Entiendo que el odio no sea sencillo, porque se tiene que lidiar con energías negativas muy fuertes de confrontación que a veces toman una forma muy rastrera y frente a la cual es inevitable no molestarse.

Sin embargo, es parte del juego.

Y es preciso superar eso pronto y no quedarse pegado a las emociones negativas que eso te puede generar.

Algo parecido ocurre con la envidia. Personalmente no creo en eso de “te tengo envidia de la buena”, para mí toda clase de envidia me comunica emociones de desconfianza, prefiero que alguien me diga que se alegra por mí o que si no lo siente simplemente no me diga nada o que me diga que le molesta y ya. La envidia es una emoción humana que todos tenemos, es desagradable, pero todos la hemos sentido.

Ninguno es inocente de haber sentido envidia en algún momento.

Lo importante es que las emociones desagradables que los demás sientan por ti y tu proyecto no te hagan detenerte. Seguramente en tu profesión o actividad hay muchos prejuicios, o seguramente la gente critica tu forma de ver la vida, o critica que seas diferente en algún aspecto particular. Mi recomendación es que: escribas las cosas por las cuales tú, sólo tú, independientemente de la retroalimentación externa, te sientes orgulloso, y cuando sientas una descarga de emociones negativas y bajeza, la leas y te llenes de eso, y que lo tomes como un impulso para perseverar, para crecer, para callar bocas y para seguir molestando a los que no soportan a los diferentes o a los que buscan cosas mejores.

Que el odio, la crítica, el rechazo no te detengan, que te impulsen para darte cuenta que entre menos indiferencia generes, significa que estás generando un mayor impacto.

  1. Nadie hará lo que te corresponde hacer: El verdadero hombre se define como aquel que es capaz de tomar responsabilidad de su propia vida, con sus aciertos y con sus errores, que no se victimiza si entrega a otros su vida, no la entrega a los políticos, a los religiosos o a su pareja.

Muchos buscan en su pareja una madre, buscan quien se ocupe de su comida, de su ropa, de la casa. En realidad, un hombre debe aprender a atenderse el mismo antes que esperar que alguien más lo atienda.

Sobre este punto, es importante que sepas que nadie hará la labor de motivarte, impulsarte o inspirarte. Tú tienes que hacerlo. Y no tendrás la excusa de que “es que no tenía la motivación” o “es que estaba desmotivado”.

Al final del día, nadie creerá tus excusas.

  1. Eres un adulto y si no actúas como tal sufrirás: La adultez no es una condición que te ganas cuando llegas a la mayoría de edad, tienes cédula y puedes ir a sitios de adultos. La adultez es un estado de responsabilidad y de madurez psicológica y emocional. Y te daré algunas claves para saber si estás actuando como un adulto o si, al contrario, eres un niño o un adolescente:
  • Eres emocionalmente codependiente y dependes de una persona que atienda tus necesidades, pueden ser tus padres o tu pareja.
  • Eres demasiado hipersensible a las ofensas y al rechazo y te indignas por cualquier cosa.
  • Demasiado centrado en buscar la aprobación y alabanza externa, mostrando un comportamiento narcisista (muy alentado por líneas de seducción rata)
  • Tímido a la hora de expresar su deseo frente a una mujer
  • Morboso y de mal gusto en su aproximación a las mujeres
  • Indisciplinado y necesitado de impulso externo sin el cual no se moviliza
  • Apático frente a la realidad, aunque sabe lo que tiene qué hacer no lo hace
  • Cree que los demás le deben pleitesía simplemente por ser quien es
  • Expresa una masculinidad inmadura, del tipo matón, mientras que por dentro es miedoso o inseguro
  • Evita tomar riesgos
  • Idealista en la búsqueda del amor, cree en “el amor de la vida” y tiene una idea irreal y fantasiosa sobre las mujeres
  • Superficial, no cultiva el conocimiento de sí, o la profundización de su vida emocional y espiritual.
  • Rebeldía superficial basada en emociones y escasa de argumentación.

El sufrimiento del hombre que no es un adulto psicológico es que la realidad terminará estrellándose contra su falta de madurez, dándole lección tras lección.

  1. Si no te impones serás dominado: Los ingenieros sociales buscan un hombre pacifista y muy de consensos, sin embargo, ello revela un desconocimiento de la naturaleza humana, que es estratégica y puede esconder intenciones oscuras detrás de la diplomacia (doctrina Chamberlain). Por esta razón, los hombres que son más determinados, más directos y más dominantes terminarán por imponerse a los tibios o a los que piensan que asumir el liderazgo puede ser algo demasiado extremo.

Si no asumes el liderazgo alguien lo hará. Es así de simple. Los humanos estamos diseñados para ser conducidos, y aunque haya personas a las que eso no les importe ni lo deseen, es claro que tendrán que aceptar las reglas y las condiciones se las pongan otros.

Si quieres algo tendrás que pedirlo, tendrás que negociarlo, no podrás esperar que los demás terminen haciéndolo por ti, simplemente porque cada uno piensa en sí mismo y en los beneficios que persigue, y el que no está pendiente se queda sin su tajada. Nadie llegará con su pedazo de pastel a decirte “oye, esto es lo tuyo”.

Para ello es importante que aprendas sobre negociación, persuasión, que seas un hombre de iniciativa y que tengas muy claro qué quieres, cómo lo quieres, dónde lo quieres, y cuándo lo quieres, y que lo expreses con determinación.

Los pasivos serán gobernados.

Los tibios serán gobernados.

Los tímidos para expresar lo que quieren serán gobernados.

Los demasiado sensibles serán gobernados.

Y esta serie continuará, mi objetivo es que descubras que la ingenuidad, la pasividad y el idealismo son muy responsables del rezago que puedas estar sintiendo en tu vida. Cambiar de mente implica abordar la realidad de otra forma, y espero que lo estés considerando muy seriamente,

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

Álvaro Bonilla.