Tu vacío, el dolor profundo y tus vicios ocultos

Publicado en Ene 7 2019 - 3:56pm por Álvaro Bonilla

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Este es un post profundo.

Y Extenso.

Así que ponte cómodo.

Acompáñame un rato.

Y sobre todo permítete ser muy sincero contigo mismo.

Somos seres humanos incompletos, en muchos momentos de nuestra vida nos hemos perdido, y sobre todo en la infancia hemos acumulado vivencias que nos han dividido, que nos han herido profundamente, que nos han dejado hondos vacíos a nivel de nuestras emociones y de nuestros vínculos.

A todos nos ha pasado.

Sin importar qué tan buenos hubieran podido ser nuestros padres o qué tan buenas intenciones han tenido.

La psiquis infantil es demasiado frágil.

Hemos vivido decepciones, abandonos, manipulaciones, sutiles o fuertes maltratos, abusos físicos y psicológicos, incomprensiones profundas e innumerables formas de desencuentros emocionales.

Repito: a todos nos ha pasado.

Es ese “pecado original” del que habla la tradición cristiana, el cual entiendo como el vacío y el dolor propio de quienes estamos en el mundo y que desde el vientre materno acumulamos dolor, desconexión, fragmentación, los cuales experimentamos durante toda nuestra vida.

Somos seres del dolor que intentamos sanar a lo largo de toda la vida.

Es la vida que traemos desde la concepción.

Y hoy este post no es para echarle la culpa a alguien o para quejarnos.

Es para mostrar lo que hacemos con el dolor y el vacío que no comprendemos.

Llamaré a ese dolor y vacío simplemente “el vacío”, y es lo que no comprendemos de nosotros, lo inconmensurable que nos abruma y que nos limita, que nos sabotea, que nos bloquea, que nos entristece, que nos deprime, que nos frustra, que nos aísla de otros, que no nos permite conectar profundamente, que hace que odiemos a otros, que nos odiemos profundamente a nosotros mismos, que busquemos hacernos daño, destruir a otros y destruirnos a nosotros mismos, a despreciar a ayuda, a dañar lo bueno y lo positivo, y un enorme etcétera.

¿Qué hacemos para enfrentar el dolor masivo que trae este dolor original?

Buscamos compensar.

Buscamos llenar el vacío que no comprendemos con lo que tenemos a la mano.

Y lo que tenemos a la mano depende de muchas cosas, una de ellas es la casualidad. A veces lo que tenemos a la mano es con lo que primera tropezamos.

La compensación busca inyectar en nuestra vida algo de felicidad aparente, tranquilidad, desahogo.

La compensación es escape.

¿Por qué digo que la casualidad puede determinar la compensación? Porque es con lo primero que te conectas y que te engancha porque se conecta a los centros de placer de tu cerebro y a los centros dopaminérgicos que te proveen felicidad.

Puede ser un cigarrillo, puede ser una copa de vino, una copa de whisky, puede ser una línea de cocaína, un cigarrillo de marihuana, una inyección de heroína, quizá una mujer a la que pagaste por sexo, quizá un delicioso helado a media noche, quizá una cuchilla con la cual encontraste placer al cortarte, quizá ofrecer tu cuerpo a cualquiera.

Literalmente puede ser lo que sea.

He tratado con clientes que se han enganchado con diversas cosas, objetos o personas sustitutivas, que les proporcionan un escape y un momento fugaz de placer y felicidad cerebral al cual su cerebro de empieza a hacer adicto.

Y con la adicción al objeto o persona sustitutiva empieza a desarrollarse una conducta compulsiva, un vicio. Y el proceso se da así:

Experimentas el vacío original, experimentas la tristeza, experimentas tu humanidad y sientes de repente una enorme ansiedad que se combina con depresión, el mecanismo mental inicia la búsqueda de la compensación en los objetos o personas sustitutivas, recurres a ellas, obtienes tu incremento momentáneo de placer y felicidad, el cual naturalmente baja dejándote con la vergüenza y la culpa por haber caído en un exceso.

En este campo de la seducción es frecuente encontrar que muchos de los mecanismos de compensación tienen que ver con intentos de aliviar la profunda soledad y el vacío emocional, la sensación de aislamiento, la timidez. Y ¿cuáles son esos mecanismos que más me suelo encontrar en mi consulta? Tres básicamente:

  1. El pago por sexo
  2. El consumo compulsivo de técnicas de seducción para lograr tener sexo (no pago) que alivie el vacío original.
  3. Consumo compulsivo de porno más masturbación.

Un cliente mío a quien llamaré Lucas, llegó a mi consulta con 43 años y llegó por un asunto más bien superficial. El tiempo nos permitió llegar al vacío original y a su compensación, su historia fue así: su vacío se vivió en la adolescencia, una soledad original que no se llenaba con nada, una enorme timidez y dificultad con sus habilidades sociales dificultaron las normales relaciones que debió tener en esta etapa de su vida, Lucas se aisló, se acomplejó, empezó a destruirse a sí mismo socavando su estima y sin entender muy bien qué podía hacer para lograr dejar de sentir esa soledad.

Lo que casualmente encontró a la mano fue en un inicio la pornografía y la masturbación de las que se hizo asiduo practicante, pero no fueron más que las puertas de entrada a su verdadera compensación. La cual encontró casualmente en un aviso clasificado del periódico donde hablaba de lugares donde podía pagar a mujeres hermosas por sexo. Y así lo hizo, según Lucas a los 19 años fue la primera vez que fue a un lugar de estos, perdió su virginidad y empezó un hábito de más de 20 años de gastos, placer, felicidad, pero también enorme culpa y vergüenza y lucha permanente por tratar de eliminarlo, una ambivalencia por disfrutarlo pero odiarlo profundamente por la profunda resaca emocional que traía consigo.

Cada vez que Lucas sentía algo de ansiedad, tenía un mal día, se seguía sintiendo sólo acudía a pagar por sexo, hasta que lo convirtió en un hábito, en su cerebro se construyó una potente autopista que conectaba el vacío, la tristeza, la ansiedad y la depresión al sexo de pago. Eso es lo que hace un hábito compulsivo o vicio se convierte en la única respuesta a soluciones estresantes. Para Lucas fue el sexo de pago, como ya he dicho pudo haber sido el exceso de comida, el alcohol, la droga, fue lo que él encontró a la mano y a lo que se enganchó, y claro tiene una relación simbólica con su vacío, pero ese es un tema que va más allá de la intención de este escrito.

Un objeto o persona sustitutiva, una compensación es intentar meter un cuadrado en la forma de un círculo, no entra y si lo hace entrará forzado. Lo que quiero decir es que producirá más dolor, porque es una droga, eso es todo, no es una comprensión real del vacío y el dolor originarios, no es un trabajo profundo al interior, no se basa en el amor a ti mismo, es una forma de destrucción.

Lucas conoció el mundo de la seducción, y no la más saludable de sus versiones, y empezó a conquistar mujeres para saciar su apetito más superficial, ello le proveyó de mucho sexo, pero su hábito de pagar por sexo se mantuvo, pues la ansiedad, la depresión, y el vacío nunca se fueron, siempre estuvieron allí, nunca se fueron de hecho, se profundizaron.

Lucas se casó y su hábito de pagar por sexo se mantuvo.

Lucas se divorció por su poco manejo emocional derivado del vacío original, el dolor y un par de décadas de vergüenza, culpa, no aceptación ni del vacío ni de los comportamientos compensatorios.

Esa es la búsqueda del individuo por entenderse.

Y es allí donde entramos los psicólogos a ayudar porque como humanos entendemos ese conflicto en sus raíces más profundas.

Algo que me ha enseñado el trabajo con ello, con la sombra propia y la sombra de mis clientes, es que los vicios no desaparecen antes bien, se intensifican y con el tiempo se hacen más sofisticados si los medios económicos los permiten.

Lucas empezó yendo a pagar por sexo a un lugar de poca monta, el lugar que un chico de 19 años podía permitirse, con el tiempo y el salario de un profesional sobresaliente pudo permitirse mujeres y sitios de mayor nivel, viajes de placer, hoteles caros y mujeres costosas.

Otros pasan de aguardiente barato a whisky de las mejores marcas. Y así con la compensación que escojas.

Lo repito el vicio no se cura si antes no se mira al vacío y al dolor original, lo que hace es volverse más sofisticado.

Y desafortunadamente la seducción rata es una forma de compensación para muchos, y como psicólogo debo decirlo y si me lees y estás con éxito superficial, pero sintiendo el vacío y el dolor sabes de lo que hablo. A ti te digo: despierta y ocúpate de sanar.

Ya Neil Strauss, el famosísimo Style que escribió “El método” o “The Game” escribió un libro sobre su descenso a los infiernos que se llama “The truth”, y cuya lectura recomiendo.

Hoy quiero hablarles a aquellos que se sienten mal, culpables o con vergüenza por haber escogido una vía de compensación que los hace sentir mal, que sienten que los hace caer bajo, que no han logrado aceptar, que los confronta y sienten que después de la felicidad y el placer los destruye y los derrumba.

Hoy quiero decirles algo desagradable: si no se ocupan de eso lastimosamente herirán aquellos buenos momentos y buenas personas que te encuentres en la vida. A Lucas le costó un divorcio cuando su doble vida salió a la luz.

Tapar la oscuridad requiere un esfuerzo psicológico y emocional demasiado grande.

Un esfuerzo que puedes invertir en tratarte a ti mismo. Será enorme, grande, titánico, pero necesario.

Y si eres un joven que me lee, y estás empezando con una conducta compensatoria te advierto algo (sí, así como suena de solemne):

D E T E N T E.

Hay un momento en el cual puedes parar y buscar ayuda. Ojo, es importante buscar ayuda, porque la conducta compensatoria está más allá de tu voluntad, está insertado en las sinapsis sinérgicas de tu cerebro y en neurotransmisores dopaminérgicos, y tu no los controlas, ellos te controlan, estás triste o ansioso y ellos te piden “dame placer, dame felicidad” y tú se los das. Para detener eso hay que crear nuevo “cableado neuronal” es decir nuevos hábitos y nuevas comprensiones profundas de quién eres y eso es labor tuya con el acompañamiento experto de psicólogos.

Si eres joven tendría muchas historias para contarte de mis clientes que no pararon a tiempo y que en sus cuarenta y cincuenta años están trabajando conmigo y con otros psicólogos para parar.

Tú lo puedes hacer.

Solo necesitas pedir ayuda a tus padres si no puedes pagarlo.

Y no te estoy diciendo que trabajes conmigo, hazlo con quien quieras, pero hazlo.

Piensa que llegarán personas muy valiosas a tu vida, que desearás conservar y que no querrás perder.

Y que no merecen recibir esos vicios ocultos.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!

———

Si deseas trabajar ese vacío, ese dolor profundo, si te estás enganchado a una conducta compensatoria que te avergüenza o te produce más dolor, o si ya estás enganchado y llevas años luchando, escríbeme a naxxxos@gmail.com y trabajemos eso ya.