30 estrategias para fallar en los negocios (y en todo lo que te propongas)

Publicado en Feb 11 2019 - 5:35pm por Álvaro Bonilla

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De un tiempo para acá he estado haciendo compendio de los elementos prácticos y estratégicos que suelo recomendar para diferentes instancias de la vida: la seducción, las relaciones, los negocios, la vida laboral, la vida social. Justamente esta época que vivimos carece de principios y de fundamentos, carece de estructura, y por ello las personas parecen perdidas, no saben cómo enfrentar ciertas situaciones vitales, no saben cómo deberían reaccionar y tampoco saben cómo aprender de los errores.

Como hombre necesitas tener un centro.

Como hombre necesitas establecer unas coordenadas claras hacia dónde moverte.

Como hombre necesitas una brújula que te indique el norte.

Estas tres cosas son más profundas de lo que parece y no me ocuparé hoy de ellas.

El Post de hoy será una serie de aprendizajes propios y aprendizajes que he recibido a través de mis principales maestros, los clientes con los que trabajo como psicólogo y coach.

¿Por qué fracasamos en nuestros objetivos? ¿Por qué las cosas salen mal una y otra vez?

Esto es lo que he encontrado:

  1. Miedo a fallar o el mal llamado “miedo al éxito” que no es otra cosa que una excusa para no empezar a hacer el trabajo duro.

 

  1. Ansiedad que te impide iniciar, siempre dices que lo harás pero al final te consume pensar cuánto tiempo te llevará llegar al nivel de éxito que deseas.

 

  1. No escuchas a las personas que deberías escuchar. Básicamente por orgullo (no necesito de nadie), por desconfianzas estúpidas (me va a robar la idea, me va a estafar), por poner lo emocional por encima de lo práctico (nunca recurriría a esa persona), o sesgos cognitivos que no te dejan ver con claridad a los mentores que necesitas y el precio que tienes que pagar.

 

  1. Buscas atajos, tips, recetas, y no te orientas a crear hábitos, buscar conocimiento, subir la curva de aprendizaje y encontrar los principios.

 

  1. Tienes una mentalidad de base ilusoria, por lo que alimentas expectativas desmedidas que no se corresponden con al bajo tiempo que quieres dedicar a trabajar en ti y en tu proceso y a los pocos sacrificios que estás dispuesto a asumir.

 

 

  1. Eres adicto a la dopamina, por ello buscas gratificación inmediata, no tienes una estructura para construir poco a poco, detestas posponer la gratificación, eres hedonista y no has cultivado una forma estoica de ver la vida.

 

  1. Sigues creyendo que necesitas estar motivado para hacer las cosas, dependes demasiado de un material impredecible como son tus emociones.

 

  1. Eres laxo contigo mismo y no crees en eso de exigirte y obligarte, no quieres sufrir y por ello no abrazas el dolor necesario para hacer las cosas que debes hacer, aunque no quieras hacerlas. En otras palabras, eres un mimado.
  2. Menosprecias los procesos y te consume la ansiedad y la impaciencia cuando debes esperar.

 

  1. Pones el dinero en un pedestal y te cuesta invertir, incluso te cuesta entender que para crear un negocio o un emprendimiento perderás dinero en decisiones erradas pero necesarias para tu aprendizaje.

 

  1. Te da miedo el cambio, incluso el más positivo de ellos, en general por pereza.

 

  1. Eres irremediablemente inconstante, si tienes un día productivo a la semana, no tienes dos. Si tienes una semana productiva al mes no tienes dos. No haces rachas.

 

  1. Te encanta idear, eres experto en ideas revolucionarias, incluso eres bueno en venderlas, pero no inicias una simple acción. Eres un amasador de ideas.

 

  1. Te rodeas pobremente, familia o amigos que o están en contra de que progreses o no te aportan experiencia o conocimiento necesario.

 

  1. No tomas responsabilidad personal y le echas la culpa de todo a los demás, al Estado, a los competidores.

 

  1. No eres lo suficiente agresivo y estratégico para competir en un mundo de sin corazón como el mundo de los negocios. Eres demasiado sensible para ciertas cosas y es fácil sacarte del juego.

 

  1. Quieres hacerlo tú sólo, con lo cual gastas mucho más tiempo del que necesitas aprendiendo cosas en las que demoras demasiado. Te cuesta entender que necesitas contratas personas.

 

  1. Eres demasiado optimista, no escuchas a otros y no estás dispuesto a cambiar el modelo. Prefieres endeudarte hasta el final antes de darte cuenta que necesitas ayuda para recuperar tu negocio.

 

 

  1. No entiendes que hay momentos en los que es posible perder un negocio pero aún así conservar tu vida y algo de dinero. Te recomiendo leer sobre la falacia de costo irrecuperable.

 

  1. Gastas mucho dinero en accesorios para aparentar una grandiosa imagen y una gran estabilidad financiera. Y esto es algo muy propio de nuestras culturas latinas, los anglosajones no tienen miedo de admitir que están empezando, que trabajan en un garaje y que no se pueden permitir lujos. Quieres tener éxito por la apariencia, y esa estructura narcisista es peligrosa por cuanto tienes una idea demasiado grandiosa e irreal de ti, lo cual te lleva a subestimar tu capacidad de errar.

 

  1. Menosprecias el trabajo en la mente y las emociones, crees que sólo tus habilidades específicas te llevarán al éxito.

 

  1. No ahorras y gastas demasiado.

 

  1. Eres pésimo en habilidades sociales, por lo cual no puedes venderte bien a ti mismo, ni vender tu proyecto, y como tampoco contratas no eres capaz de delegar la venta en otra persona. No creas alianzas estratégicas.

 

  1. No sabes negociar ni persuadir.

 

  1. Trabajas con odio, resentimiento y envidia, tienes las razones equivocadas, del tipo “necesito demostrarles que yo si puedo hacerlo.”

 

  1. Planeas mucho y pierdes mucho tiempo y dinero en asesorarte sobre planeación y descuidas la implementación.

 

  1. Confías demasiado en que tendrás la razón y subestimas tus propios sesgos cognitivos.

 

  1. No creas una estructura para rendir cuentas a otros, por ello ocultas tus errores frente a ti mismo y te auto engañas.

 

  1. Le crees mucho a la formación tradicional, especializaciones, maestrías, MBA y no a formaciones más técnicas y pragmáticas, no formales.

 

  1. Eres un perfeccionista irremediable, y mientras otros sacan sus productos o servicios imperfectos para mejorarlos poco a poco, esperas tener todo perfecto y con ello pierdes demasiado tiempo.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!