La rebelión y la lucha personal contra los tiranos interiores

Publicado en Mar 18 2019 - 6:07pm por Álvaro Bonilla

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Imagina un país con todos los recursos para ser un país de primer mundo, para ser un país desarrollado, rico, próspero, incluso con abundantes lujos y una infraestructura para asombrar al mundo. Imagina que este país posee una ubicación privilegiada que le da acceso a una cantidad abundante de recursos naturales que pueden utilizar para prosperar y liderar.

Ahora imagina, que ese mismo país, posee dentro de sí una estructura de creencias diseñada para el despilfarro de los recursos, para vivir basado en la envidia a otros países que con menores privilegios naturales han logrado prosperar. Imagina que este país decide regalar sus recursos a otros, y que sus administradores son una pandilla de criminales que tienen el vicio de privilegiar sus ambiciones a corto plazo y de sabotear el crecimiento de esta nación y el sustento de sus habitantes. Imagina que siempre que hay un proyecto éste demora muchísimo más tiempo del necesario en planificarse y aún mucho tiempo más en ejecutarse, resultando en enormes sobrecostos. Al ser un país con creencias basados en la envidia, y en una mente que no tiene amplias miras, no suelen asesorarse por expertos, sino por mafiosos burócratas que buscan robar dinero y tiempo con sus proyectos.

Ahora imagina un país, que escasos recursos naturales, ubicado en un lugar de muchísima inestabilidad, de constantes terremotos, sacudido y devastado por la guerra. Pero con una estructura de creencias que le permite creer en su propia grandeza, en el trabajo duro, en la capacidad colaborativa de sus individuos. Con las creencias necesarias para sobrevivir a las mayores dificultades con la sola fuerza de la creatividad de sus individuos y la agilidad de la ejecución.

Creo que ya tenemos ideas de qué países estamos hablando.

Como son los países somos nosotros. Solemos criticar a los gobernantes y las cosas que hacen, su corrupción, su abyección moral, su tiranía, sus mentiras. Y lo que no vemos es que nosotros somos una nación y también, somos nuestros gobernantes. Nos quejamos de los impuestos, del dinero que se roban, de las ideologías que rigen a los países, nos quedamos por el capitalismo o por el socialismo, por el liberalismo o por el conservadurismo, que son el aparato de creencias de un país, muy semejante al aparato de creencias que tenemos nosotros mismos.

Hermes Trimegistro, figura egipcia entre lo humano y lo divino según las tradiciones de misterio tenía un principio, llamado “hermético”, por su nombre, que dice:

“Como es arriba es abajo.”

Lo que este principio indica es que los procesos macro tienen un reflejo en los procesos micro. Como es el universo en su constituciones y mecanismos tiene un reflejo a nivel atómico. Lo que vemos con los procesos políticos y económicos geopolíticos tiene un reflejo en cómo funcionamos nosotros como individuos.

Imagina que eres tú era nación rica en talento, en recursos internos, pero que está lastrado por una serie de creencias, por una nefasta administración de tu vida, por una lamentable gestión de tus finanzas y recursos, los cuales sueles o regalar o desperdiciar, y por hábitos emocionales de queja, de victimización, que hacen que no puedas crecer por estar encerrado en tu propia mente sin abrirte al mundo, mientras que te aíslas cada día más, señalas como responsables de tus problemas a otros y te quejas amargamente de quienes tienen éxito.

Ahora imagina que eres tú la nación que tiene una serie de creencias que honras día a día reconstruyéndote, reinventándote, con hábitos de trabajo efectivo, con creatividad para manejar las diferentes áreas de tu vida, con habilidad en la administración, con una ética de trabajo duro basado en postergar el placer a largo plazo para no perder el enfoque y para construir mayor abundancia en el largo plazo.

Tu vida está gobernada por un tirano interior que te tiene oprimido con creencias que:

  • Ha hecho que desperdicies años de tu vida repitiendo las mismas historias de propósitos y frustración. Vives un año exactamente igual que los anteriores.
  • Ha hecho que alimentes creencias que te bloquean y que te limitan, impidiendo que actúes y que hagas lo que tú deseas hacer
  • Hace que te propongas algo, lo aplaces indefinidamente, no sepas como iniciarlo o cómo ejecutarlo y por ello nunca lo empiezas. Hace que pierdas tiempo y recursos en inversiones que nunca usas o simplemente en dinero y oportunidades que dejas de ganar.
  • Hace que vivas una realidad de frustración interna y que las emociones que te definen sean de melancolía, tristeza, resentimiento, victimización.
  • Ha limitado tu mundo, aislándote socialmente, sin relaciones significativas con otras naciones personas, por ello no puedes contagiarte de mentalidades poderosas, intercambiar en relaciones de mutuo beneficio.

Aprovecho para recomendarte un libro sobre geopolítica llamado “¿por qué fracasan las naciones? De Daron Acemoglu y James A. Robinson. Según ello las instituciones son lo que hacen que una nación fracase o progrese, son ellas las responsables de la organización de una nación, de su administración de recursos, del intercambio con otras naciones y de la generación de un importante desarrollo humano.

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En términos individuales las instituciones son tu estructura de personalidad y de carácter y el conjunto de hábitos y creencias que tienes.

Por ejemplo, una personalidad recelosa, sumamente introvertida, desconfiada, resentida, sin hábitos de disciplina, con dificultad de habilidades sociales para conocer a otras personas y frecuentarlas, desorientada en cuanto a sus objetivos fracasará, mientras que una personalidad aunque introvertida esté abierta a conocer a otras personas, se logre desenvolver socialmente y conectar emocionalmente, administre sus finanzas, adquiera continuamente nuevos talentos producto del aprendizaje constante triunfará, no obstante las dificultades, los imprevistos, logrará adaptarse e innovar.

Eres lo que crees. Puedes tener una mente que trabaje a tu favor o que trabaje en tu contra. Tus creencias te llevan al éxito o al fracaso, por ejemplo, no es lo mismo una mente abundante que una mente escasa, no es lo mismo una mente resiliente y fuerte que una mente derrotista y negativa, no es lo mismo una mente atenta y enfocada que una mente distraída y ansiosa. ¿De qué contenidos te alimentas?

Eres los pilares de tu disciplina y tus hábitos. ¿Eres el que desperdicia sus recursos (talentos) o eres el que los crea y renueva? Japón, un país sin recursos naturales abundantes es más rico que nuestros países, que poseen tanta riqueza natural. ¿Eres el que trabaja consistentemente o eres el que se queja del trabajo y es inconstante?

Eres tus decisiones económicas. ¿En qué inviertes? ¿En qué gastas? ¿Cómo renuevas tus finanzas? ¿Qué fuentes de ingreso creas? ¿Qué nuevas habilidades aprendes para producir? Scott Adams dice “cada nueva habilidad que aprendes te permite ganar más dinero”.

Eres tus relaciones. ¿Con qué personas pasas el tiempo? ¿Qué personas deberías abandonar para que no contaminen tu mente y tus emociones? ¿Qué alianzas personales creas a través de tus relaciones de amistad o de pareja?

Eres tus proyectos y tu planeación. Algo que admiro de países como China es su capacidad de destinar recursos de acuerdo con las prioridades que encuentran y cómo se proponen metas de crecimiento. Por ejemplo, en su plan quinquenal 2016-2020 se han propuesto priorizar ciertas industrias basadas en la tecnología y ampliar infraestructura, por mencionar sólo dos muy básicas.

Tú eres el Rey y el gobernante de tu propia vida.

Para ello necesitas administrar tu vida sabiamente, si tienes talentos y recursos naturales por tu familia o tu genética particular, necesitas disciplina. Si no los tienes en abundancia necesitas crearlos, en lugar de quejarte.

Sal de tu microuniverso, y mira hacia arriba y hacia los lados.

Adquiere una visión más amplia de tu mundo.

El tiempo es un recurso escaso y siempre opera en tu contra.

Un día cierras los ojos y al otro se ha acabado el año, han pasado cinco años o una década.

Es necesario que derroques al maldito tirano.

Y es necesario que comprendas qué es lo que necesitas para derrocarlo.

  1. Comprende que derrocar al tirano requiere un estado de rebelión interna y de acción en varios frentes.
  2. Entiende que la derrota del tirano empieza por la mente, porque allí reside, así que necesitas cuestionar los mismos pilares de tu vida (creencias, emociones y hábiros) que son el equivalente a la institución de un país.
  3. Necesitas cambiar el lenguaje, toda ideología descansa en cierto uso particular de las palabras y del lenguaje, así que necesitas una nueva forma de hablarte, sobre todo, a ti mismo.
  4. Necesitas nuevas formas de trabajo y disciplina organizada, la energía en actividades que no tienen un foco es semejante a las huelgas y protestas que no producen cambios reales.
  5. En algunos aspectos necesitas negociar. Algo que aprendí leyendo a Jung, y que me ha resultado útil en mi trabajo con clientes, es que él pensaba que cuando nos preguntamos algo de forma profunda y nos comunicamos con nuestra psique, no podemos preguntar en términos de Si o No. La psique busca crear acuerdos, negociar. Por ejemplo, decía Jung, si una parte de ti mismo es muy perezosa y no quiere esforzarse deberíamos negociar así: “tu me dejas trabajar una hora y yo te dejo descansar una hora ¿de acuerdo?”. Aunque el ejemplo es sumamente simplificador, los cambios personales se dan por negociación, por acuerdos, no son del todo o nada, lo que hacemos en negociar con hábitos y con creencias.
  6. Necesitas dejarte ayudar. No puedes pretender, de forma arrogante, ocultar lo que pasa y creer que solo podrás realizar un cambio. Necesitas un buen sistema social de soporte, un entorno de personas que también esté creciendo y busque derrocar a sus tiranos personales, y la relación con personas que hayan tenido éxito derrotando al tirano o que tengan las creencias (ideología) y los hábitos y emociones (instituciones) que les permitan vivir vidas abundantes y extraordinarias.
  7. Mantener un ánimo optimista es clave: las naciones esclavas de tiranías y los individuos sometidos por su propio tirano tienen estados emocionales pesimistas, donde es muy frecuente la depresión y

Tú puedes ser un imperio o una nación pobre.

Luego, en otro post, hablamos de los tiranos externos.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!