Por qué te cuesta tener mano dura, ser asertivo y definir tu carácter (Parte 1)

Publicado en Abr 15 2019 - 11:20pm por Álvaro Bonilla

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Hablemos de carácter, de temperamento y de asertividad. Muchos de los hombres que necesitan mejorar sus habilidades de cortejo y seducción con las mujeres son hombres que tienen problemas para definir las coordenadas de su vida.

¿Coincidencia?

No creo en las coincidencias.

Lo que veo es una serie de asociaciones que llaman mi atención:

  1. Dificultad para expresar su naturaleza tal cual es
  2. Vergüenza constante de ser quiénes son
  3. Dificultad para reconocer si algo es correcto o incorrecto
  4. Dificultades para confiar en sí mismo
  5. Visión idealista de la humanidad
  6. Excesiva empatía
  7. Dificultad para reclamar respeto y para hacer respetar sus límites

Todo esto afecta planos personales, afectivos y laborales. Porque andar así es dejar que los demás determinen tu vida mientras que tú dudas de cada paso que vas tomando. Usualmente estas personas necesitan de otros que les digan que su criterio es correcto, constantemente están preguntando y asegurándose de que no “están locos” o no “están mal” al pensar de determinada manera.

Empecemos a analizar cada elemento y a observar cómo generan una imagen de ciertos rasgos y formas de ser y cómo podemos avanzar en cada uno de ellos, desde lo que estás líneas permiten:

  1. Dificultad para expresar su naturaleza tal cual es: Esto procede de la crianza. Los padres o cuidadores no han dado los espacios de libertad necesarios para que el niño se exprese tal como es, usualmente le han censurado, han limitado mucho su comportamiento y han hecho que ese niño, que luego se volvió adulto, haya aprendido a disimular su comportamiento, a depender de un adulto para tener la aprobación para hacer algo o dejar de hacer algo. Esa crianza no le enseña al niño a confiar en sus instintos, en sus emociones, sino que las reprime sistemáticamente buscando un comportamiento correcto de acuerdo con los padres.

En estos casos, en la adolescencia no se da una emancipación del carácter. La etapa que debe romper tabúes, que debe caracterizarse por una rebeldía y por un desafío a la autoridad que controló la infancia, no se presenta así, y suele vivirse más a un nivel íntimo de serios conflictos interiores que no salen al exterior, justamente porque la expresión del comportamiento se ha etiquetado como errónea, como “mala”, así que la persona alimenta esos conflictos internos pero sin resolución en lo exterior. Sigue comportándose de forma adecuada y llenando ciertos estándares con los cuales es asociado a un “buen hijo” o “un tipo juicioso” o “buena persona”.

El tema acá es que la persona, desde su infancia ha sido educado en un pensamiento de corte maniqueo, de bondad opuesta a la maldad, si algo no es bueno entonces es malo, y esta clase de comportamiento se expresa en que todo lo ve en dos colores extremos, no es capaz de ver los matices y ciertas clases de expresión, más libres, más sexuales, más determinadas, son asociadas a “lo malo”. Su cableado mental ha sido configurado así por los padres.

Es importante para empezar que sepas que esto ha sucedido en tu vida, muchos no lo han podido enunciar siquiera, porque no tienen la confianza necesaria, es importante que hagas un rastreo de aquellos patrones de crianza y que comprendas que, seguramente sin mala fe, has sido condicionado a tener comportamientos de tipo bueno. Éste es un trabajo de despertar y ver qué has perdido en el camino de la expresión personal de ti mismo.

Algo sencillo: empieza a preguntarte más frecuentemente “¿Qué siento?”. Ubica esa sensación en tu pecho y en tu estómago, que simbolizan tus emociones y tu instinto. Baja de tu mente, donde vive el hombre buscando su aprobación, hasta tu cuerpo donde están las respuestas.

  1. Vergüenza constante de ser quiénes son: Derivado de lo anterior el individuo crece con una presente y constante vergüenza respecto a su expresión. Además, porque en la crianza ha sido sobornado: Te portas de cierta manera recibes amor y aprobación, te comportas de otra manera recibes castigo, distancia, abandono.

Repito, no es un tema que sea culpa de tus padres, es la forma de crianza bajo la que muchos crecimos. No es algo de lo que tengas que culparlos. Ahora somos responsables de nuestras vidas.

Lo importante es darte cuenta que has vivido en una matriz de formación en la cual has aprendido, por repetición, por refuerzo y por castigo, que no está bien ser de la forma en la que eres, que debes usar máscaras socialmente aceptables, que puedes ser reprendido por mostrar tu verdadera naturaleza, ¿es coincidencia entonces que seas tan precavido al expresar tus emociones y tu deseo por una mujer? Obviamente no.

Recapitula ¿Qué cosas son las que suelen avergonzarte más? ¿Qué emociones o expresiones de tus emociones te parecen más vergonzosas? ¿Qué es lo que suele darte más pena? ¿Dónde piensas que los demás se burlarán o te rechazarán?

Pues bien, esos son los puntos donde se ha instalado tu represión. Quienes temen expresarse con contundencia, en el fondo, son personas que han sido profundamente reprimidas.

  1. Dificultad para reconocer si algo es correcto o incorrecto: ¿Te ha pasado que necesitas preguntar para asegurarte que lo que ves, piensas o quieres es correcto? ¿Te ha pasado que dudas mucho de ti mismo y tienen un gran temor de equivocarte frente a decisiones? ¿Tienes miedo frecuente de ser injusto cuando necesitas reclamarle a otra persona? Cuando alguien te hace daño, te defrauda o te ofende ¿sientes que lo merecías o que era tu culpa?

La explicación a ello es “culpa introyectada” que es una forma técnica que tenemos los psicólogos para definir que una persona vive con culpa en su interior y que esa culpa va más allá de los hechos objetivos de su conducta. Es decir, vive en estado interno de culpa permanente. Y por ello de la primera persona que sospecha y desconfía es de sí mismo, no se da crédito para lo positivo y cuando algo bueno le pasa lo considera inmerecido.

Por ello siente que si hace algo muy seguramente este mal y va caminando por la vida con esta inseguridad.

Para esto es importante un trabajo para establecer coordenadas, un trabajo donde desde la terapia la persona pueda ver dónde está el norte y el sur, y construya sus nociones sobre lo bueno/malo, correcto/incorrecto, adecuado/inadecuado, y que se otorgue a sí mismo el permiso de equivocarse y la capacidad de aprender del error. Debe dejar de convivir con el severo juez que está en su interior, y que se ha construido a partir de las voces internas de los padres y formadores.

También debe reemplazar conscientemente los referentes externos por referentes internos,  instancias personales que son aquellas frente a las cuales toma una decisión, por ello son importantes las coordenadas, porque como en un mapa podrán ubicarte ante decisiones difíciles, y estarás tú frente a ti mismo aprendiendo a asumir riesgos, disfrutando del camino y haciéndote cargo de tu responsabilidad y de los resultados.

Eso es ser un hombre adulto, no un adulto que como un niño sigue pidiendo permiso.

Esto se ha ido largo, y le daremos una segunda parte la semana que viene, no quiero abrumarte con demasiadas cosas esta semana.

Gracias por leer y espero que este texto en particular empiece a abrirte los ojos al cambio que necesitas.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!

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