No regales tus lágrimas a cualquiera o por cualquier cosa

Publicado en Jun 29 2020 - 11:29am por Álvaro Bonilla

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La debilidad masculina no está en llorar, está en no mostrar fortaleza y carácter cuando las situaciones así lo requieren.

Una de las escenas más lamentables que vi en mi vida fue en un cine. Estaba viendo la última parte de la trilogía de “El señor de los anillos”, y detrás mío había alguien llorando y llorando, era la parte de la película donde todos se arrodillan para reconocer el heroísmo de Frodo Bolsón y donde el personaje tiene que partir hacia el más allá porque algunas de sus heridas no pudieron sanarse del todo. El llanto era tan fuerte en la sala que en momentos logró desconcentrarme. “Tengo que ver quien llora de tal manera”  me dije para mí y aguardé a que empezarán los créditos finales de la película para dar un vistazo atrás. Y así lo hice, para mi sorpresa vi a una mujer avergonzada al lado de un hombre que aún seguía llorando desconsolado. Entre ella y yo sostuvimos una breve mirada cómplice, recuerdo que en aquel momento iba con una novia y no podía más que conectarme visualmente con una mujer sorprendida por el exabrupto emocional en el que se convirtió la película. 

De eso hace ya más de 15 años seguramente.  

Estamos en la generación que más llora, y también en la generación que menos decisiones toma, que no puede ser firme y qué no entiende qué es eso del carácter.

Quizá en la orden que nos daban nuestros padres de que “los hombres no lloran” olvidaron decirnos otras cosas.

Olvidaron decirnos que tenemos el poder de convertir el dolor en determinación. Que podemos escoger muy bien a aquellas personas con las cuales nos permitimos confiar nuestros miedos y nuestras dudas. Que podemos escoger con quién expresar cómo nos sentimos, por ejemplo, con un buen amigo.

Sólo una mujer con la que tengas un muy importante nivel de confianza y que haya batallado a tu lado difíciles luchas podrá comprender la magnitud de la emoción masculina, es por ello que no debes caer en sensiblerías con mujeres que apenas conoces, creyendo que quizá con ello podrás mostrarte como la clase de hombre tierno e incluyente que tanto machacan los medios y la propaganda actual. En el cableado cerebral e instintivo de la mujer está la admiración a la masculinidad ancestral, a los hombres heroicos, a los hombres estoicos que convierten su dolor en capacidad de lucha y de enfrentamiento para superar sus obstáculos.

Si eres un hombre demasiado sensible empieza a preguntarte por los disparadores más frecuentes a tu llanto, pregúntate qué es lo que indica esa tendencia a conmoverte. No lo hagas como un piloto automático. Aprende a conmoverte en tu privacidad, en lo público es preciso que trabajas por hacerte fuerte, lo cual no significa que te hagas insensible, solamente que ante las dificultades de la vida las lágrimas no sean la única opción, sino que puedas ser más versátil: busca conectarte con una cierta rabia creativa, con una indignación que te lleve a la valentía. La forma de sentir particular que tiene el hombre sensible no solo debe expresarse en la facilidad para conmoverse hasta las lágrimas sino también en una forma decidida de acción rápida. 

Olvidaron decirnos que hay momentos en los cuales si el hombre no se muestra fuerte los demás perderán la esperanza. Olvidaron decirnos que si tenemos una familia no podemos escoger ser cobardes, no podemos escoger abandonarlos para salvarnos sólo a nosotros, no podemos escoger no ser fieles a lo que hemos prometido. Por ello debemos ser fuertes y debemos mantenernos firmes.

Olvidaron decirnos que hay diferentes tipos de llanto: aquel que proviene de la cobardía no es igual que aquel que proviene del dolor, no es igual al que proviene de la alegría, porque también podemos llorar al vernos conmovidos por algo que eleva nuestra alma y nuestra emoción, por ejemplo, por el nacimiento de un hijo, o por la pérdida de un buen amigo o de alguien que amamos profundamente.

Nuestros días están cargados de un sentimentalismo vacío, muchas personas suelen grabarse en video, de forma manipuladora, mientras expresan un llanto que busca aprobación.

El hombre que honra su Masculinidad Sagrada es dueño de sus emociones, es libre de expresarlas, y también entiende que en su legado está la valentía, la firmeza, el carácter y la fortaleza. Es así que se encuentra listo para dejar de ser un hijo eterno para empezar a ser padre. Es así que es capaz de ser un amante completo que lidera y defiende su casa.

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